En San Matías, tras los incendios y la deforestación, los animales luchan por conseguir agua

La escasez obliga a que los animales en San Matías recorran extensas distancias en busca de fuentes de agua naturales; en esos sitios suelen ser víctimas de cazadores animales o humanos.
viernes, 22 de octubre de 2021 · 05:00

Erick Ortega  / La Paz

Las parabas azules despliegan sus alas y surcan el cielo de San Matías. Allí la temporada seca de fines de septiembre se hace insoportable, el termómetro está en los 46 grados y en la selva hay varias especies que únicamente intentan llegar a una fuente de agua para saciar su sed.

“Estas sequías que tenemos se están acrecentando con el cambio climático y peor con los incendios. A ver, imagínate si tienes un sistema que per se tiene muy poca humedad al final de la época seca y encima le metes un incendio, el incendio lo que hace es secar y sacar la última humedad que tienes en el sistema”, explica el científico Steffen Reichle. El biólogo nacido en Alemania, pero que vive en Bolivia desde 1994, tiene una maestría y un doctorado gracias a sus investigaciones en suelo nacional. Es palabra autorizada al referirse a lo que allí sucede.

En la zona se ha desencadenado una tormenta perfecta, pero sin agua: por un lado está el cambio climático, por otro lado se encuentran los incendios y finalmente la deforestación. “Hay deforestación en toda nuestra zona y con cada árbol que sacas del medioambiente sacas humedad”, se lamenta Reichle.

Alejandro de los Ríos tiene 47 años y hace cuatro décadas que vive en las haciendas de la zona, es amigo del científico alemán. Con los años ha desarrollado habilidades para moverse en la selva, reconoce con facilidad el canto de las aves y distingue las huellas de los animales. Se ha vuelto un amante de la naturaleza. “La deforestación afecta en todos lados;  la pérdida de cobertura vegetal en nuestros bosques ha generado períodos de sequía extremos. Los incendios han acrecentado este problema al quemar bosques vírgenes y dejar al descubierto el suelo, que luego por la radiación solar se seca y pierde humedad”, protesta.

Naturaleza viva

Parabas azules en la fuente de agua sacian su sed.

Las parabas azules llegan hasta una poza de agua en la estancia Santo Rosario, del cantón Santo Corazón, en la provincia cruceña Ángel Sandoval. Las aves bajan del cielo para ir a saciar su sed. Tienen movimientos ágiles  y sus ojos están alertas ante cualquier depredador;  allí es tierra de nadie, dominada por los más fuertes.

Anta o tapir busca agua que llegó a la reserva natural.

El fotógrafo Pedro Laguna está en el sitio para capturar aquel encuentro de las distintas especies de animales. Confiesa que pocas veces vio un espectáculo de estas características. Antas, loros, tucanes, cocodrilos esperando ejecutar algún ataque, ciervos que permanecen en estado de alerta, chanchos de monte en la sombra, el tiempo que parece estancarse unos minutos bajo el sol. Para el fotoperiodista todo esto es como un zoológico natural.

Tres chanchos troperos durante un momento de descanso.

De los Ríos afirma que el sitio es lo más parecido a un refugio de animales. “Son lugares de aguas que debido a la sequía mantienen un poco de agua y atraen a los animales”.

Reichle, quien también es experto en fotografía, afirma que en las pozas de agua se reúne la vida silvestre. “Eso siempre ha sido un problema para los animales porque se concentran ahí también los cazadores tanto humanos como animales que cazan a otros animales. Los jaguares van a estas pozas y tumban antas, tumban ciervos, tumban lo que pueden agarrar porque los animales llegan cansados a estas pozas y los depredadores están allá, esperando”. En otras palabras es una lucha por el agua.

Sin árboles no hay paraíso

El cantón Santo Corazón está en el Área Natural de Manejo Integrado San Matías casi en la frontera con Brasil. Es la segunda área protegida de interés nacional más grande en Bolivia y su extensión es de 29.185 kilómetros cuadrados, tiene 1.000 kilómetros menos que toda Bélgica.

Una tortuga también se aproximó al arroyo en San Matías.

San Matías es el reino de la elegante paraba azul, una especie endémica en el país, es decir que sólo existe en esta región. Además, allí habitan yacarés, nutrias gigantes, tortugas, víboras de cascabel, ciervos, jaguares, ocelotes,  jochis… y una variedad de animales. Cada año todas estas especies escapan del fuego y luego tratan de conseguir agua.

En los últimos años corren, nadan y vuelan por sus vidas. Los incendios han sido letales;  el reporte del Observatorio del Bosque Seco Chiquitano indica que 888.176 hectáreas fueron quemadas en el interior del área protegida San Matías. Si se toma en cuenta la zona fuera del área protegida, la cifra sube a 1,1 millón de hectáreas.

En la región, las imágenes de animales carbonizados y de otros heridos fueron una constante de los últimos agostos. Después llega la sequía y la situación tiende a empeorar. “En estas zonas hay ciclos de cinco a siete años que son más húmedos o más secos pero a lo largo la curva tiene la tendencia de bajar;  a largo plazo estamos esperando más sequías en la zona , sequías más prolongadas. Todo exacerbado por el cambio climático global y por lo que se está haciendo en deforestación local y regional”, reitera el científico nacido en Stuttgart y que vive en la Chiquitania hace más de un cuarto de siglo.

Semiacuático, un cocodrilo observa a su alrededor.

¿Qué se debe hacer para evitar este desastre ambiental? “La respuesta es obvia: parar los desmontes, disminuir muchísimo las quemas (el control de quemas debe ser muy estricto) y el accionar para controlar los fuegos debe ser rápido, muy rápido”, analiza Alejandro de los Ríos. Acota que entre la evaluación de los incendios y las acciones para detener el fuego suelen pasar semanas. Él lo sabe pues estuvo y está en las brigadas para apagar las llamas.

El biólogo alemán afirma que es urgente una reunión entre todos los sectores, especialmente del sector político para analizar lo que sucede en la región. Cuestiona que la función económica social impulse la deforestación en San Matías y en distintas zonas ambientales del país.

Él está seguro de que existen otras ingeniosas formas de conseguir réditos económicos en el bosque, sin necesidad de tumbar árboles, que al final son aire y agua en la naturaleza.

En Santo Corazón, Pedro Laguna disparó cientos de veces con su cámara fotográfica. Se entretuvo sobre todo con las parabas azules, aquellas que pueden verse en esta parte del mundo, les sacó fotos en el cielo y en las ramas de los árboles. Algunas de ellas tuvieron más sed que miedo y  se asomaron a la fuente de agua. Pedro las inmortalizó.

La humedad, la selva y el calor se   quedaron impregnadas durante varios días en la memoria del fotógrafo;  después de todo,  él fue testigo de la ley de sobrevivencia en el bosque. 

La riqueza natural de San Matías

Para llegar al Área Natural de Manejo Integrado San Matías, según el Servicio Nacional de Áreas Protegidas, es necesario ir primero a Santa Cruz de la Sierra.

Desde allí es posible viajar a San Matías por vía aérea, terrestre y férrea, pasando por poblaciones intermedias de San José de Chiquitos, Roboré, El Carmen y Puerto Suárez.

Dentro del área, las comunidades de Rincón del Tigre, Santo Corazón y San Fernando disponen de pistas de aterrizaje para avionetas. La mejor época para ingresar al área es durante la temporada seca (que comienza en junio y concluye en noviembre) donde los ríos están con niveles bajos de agua y los caminos estables.

El entorno es apto para la realización de actividades turísticas como: ecoturismo, trekking, turismo vivencial, fotográfico y de exploración. Entre los atractivos turísticos de San Matías están Santo Corazón y Bahía Negra. Son comunidades en las cuales sus habitantes representan a las culturas chiquitanas y ayoreas junto con sus manifestaciones culturales como sus tradiciones, danza, gastronomía y otros.

En la región también se encuentra el Pantanal boliviano. Se trata de  un atractivo muy conocido por los turistas debido a la biodiversidad que presenta. Allí hay un ecosistema formado por un mosaico de lagunas, pantanos, curichones, ríos, lagunas, llanuras inundadas y palmeras.

Esta investigación fue realizada en el marco del Fondo de apoyo periodístico “Crisis climática 2021” que impulsan la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC), Comunidad en Acción y la Fundación para el Periodismo.

Texto: Erick Ortega
Fotos: Pedro Laguna

1997
creación del Área Natural de
Manejo Integrado San Matías.
Está en Santa Cruz

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