La promo rebelde del Sanca cumple 50 años y se va de viaje al Lago

Medio siglo atrás, los alumnos calixtinos sacaron un periódico denominado El Chismoso. En este medio de comunicación se opusieron a la dictadura banzerista.
jueves, 7 de octubre de 2021 · 05:00

Erick Ortega / La Paz

Era 1971 y el país ardía. Aquel año empezó bajo el mandato del general Juan José Torres, quien prometió llevar al país por el sendero socialista, y la gestión acabó con la dictadura de Hugo Banzer Suárez, el presidente dictador que dio su autorización para matar a cualquier personaje de izquierda dentro del territorio patrio. Bolivia, como siempre, estaba partida en dos.

Eran otros tiempos, de cuando el colegio San Calixto estaba abierto exclusivamente para varones, mientras que las señoritas podían ingresar a liceos sólo para ellas; ni hablar de las unidades mixtas medio siglo atrás.

Por entonces los jesuitas calixtinos de hace 50 años tenían muy arraigada la doctrina social. Sin ir más lejos, el padre Luis Espinal Camps era uno de los representantes de ese apostolado que tenía la mirada puesta en los más necesitados.  Una frase suya marca parte de su forma de pensar: “No nos acostumbremos a ver injusticias, sin que se nos encienda la ira  y la actuación”. Espinal, que escribió Oraciones a Quemarropa,  fue asesinado poco antes de instaurarse la dictadura de García Meza.

“Entonces nosotros éramos rebeldes y nos interesaban las causas sociales”, explica Mario Larrea. Él era uno de los responsables de la aparición del periódico El Chismoso, en la promoción de 1971 del Sanca. Confiesa que aquel tiempo se dedicaba a comercializar el periódico, que tenía mucho de pasquín político, en la ciudad. Era un medio de comunicación con tinte político y hacía cuestionamientos a la injerencia estadounidense en la política nacional. Una de las ediciones emblemáticas de El Chismoso tenía en la portada a un grupo de estudiantes que marchaban armados junto con el pueblo. Obviamente el periódico fue censurado, pero las ideas perduran en el tiempo.

Ayer, después de 50 años de haber dejado la institución calixtina, los alumnos de ese entonces volvieron a reunirse para hablar de El Chismoso y de sus años juveniles. Por fuera no son los mismos, pero se los vio juguetear al verse juntos. Ahí estaba, por ejemplo, el amable y sonriente Juan Angola Maconde, escritor afroboliviano que no ha cambiado casi nada, respecto a su carácter, dicen  quienes lo conocen.

En el patio del San Calixto volvieron a escucharse las charlas sobre las injusticias vividas durante el golpe de Estado de Banzer y retornaron los sermones con cariz militante;  se recordó que para ser buena persona era necesario ayudar a la sociedad. Rezaron al padre director Vicente Beneyto: “Apóstol de Jesucristo, servidor de los pobres, amigo de los niños y maestro de juventudes”. Volvieron a acumularse los recuerdos.

En las aulas los estudiantes tenían horas dedicadas a la lectura.
Fotos:  Mario Larrea

Mario Martínez Silva recordó que 50 años atrás el estudio era bastante exigente. Por entonces cada curso tenía a un sacerdote como responsable de la formación religiosa y pedagógica de los alumnos. Era, casi, prohibido aplazarse y tener malas notas significaba poco menos que una vergüenza social. Entre ellos la falta de compañerismo era lo más parecido a la traición. Y tenían una forma franca de ganarse el cariño de sus pares; por ejemplo no había pizca de racismo con Angola.

El compañerismo es una de las virtudes de la promoción 1971.

El más waskiri de esos años era Jorge Peña Méndez, aún ahora lo señalan al nombrarlo como el de las mejores calificaciones. El aludido cuenta que era muy difícil sacar buenas notas en esos años. Él, que era el más aplicado apenas llegaba a tener un promedio de 6,2 en sus materias (se calificaba sobre siete puntos). Comenta que por entonces él era un amante de las materias de Filosofía e Historia. “Era muy difícil estar en el San Calixto”, sentencia.

Sí, el estudio era muy importante, incluso en sus horas libres en el colegio se dedicaban a leer. Ahora que vuelven a encontrarse recuperan sus historias y reviven los años vividos. En los encuentros que realizaron en Santa Cruz, Tarija y Cochabamba se dedicaron a jugar canicas, hicieron bailar trompos y escucharon las canciones setenteras que disfrutaban durante su adolescencia y juventud.

Uno de  los desfiles de la promoción 71 del San Calixto, en La Paz.

Pero no todas son gratas añoranzas. La promoción 71 del San Calixto contaba con 82 estudiantes, una veintena murió y los que quedan suelen reunirse una vez al año para hablar de los tiempos idos. Ayer conversaron de nuevo de las disputas con el colegio La Salle y con otras unidades educativas de la ciudad de La Paz.

Las competencias deportivas eran también un asunto de honor. Ángel Humberto Ortuste Michel cuenta que en el bachillerato participó en el campeonato de atletismo estudiantil y entonces fue la primera vez que se derrotó al colegio Alemán. “Fui campeón en atletismo, luego fui atleta nacional y representé al país… y nunca he dejado de ser calixtino porque estuve desde primero de primaria en el colegio”. Infla el pecho al hablar de su formación educativa.

Una de las fotos más antiguas de los calixtinos, en el patio del colegio.

Ayer, Ortuste y sus compañeros se reunieron para escuchar una misa en la capilla privada con el padre Eduardo Pérez. Tuvieron una sesión de fotografías en el patio del colegio y pasearon por el salón de fotos antiguas y pasaron algunos minutos buscándose en esas imágenes pasadas por el tiempo. Comieron, como en los viejos tiempos, salteñas y varios se lanzaron algunos apodos que sobrevivieron con los años. También hubo plaquetas recordatorias de aquella ceremonia.

Después, cerca del mediodía fueron en comitiva de viaje, rumbo al  lago Titicaca. Eso sí, ya hablan de un nuevo encuentro, en el cual van a volver a hablar de los años pasados, de El Chismoso y cómo Hugo Banzer llegó a la Presidencia del país para instaurar una dictadura que no duró para siempre… para siempre sólo duran las buenas amistades, como las de la promoción 71 del colegio San Calixto.

 

Aquel complicado  año 71
El mundo estaba partido en dos, no sólo Bolivia. En Chile gobernaba (después de unas elecciones democráticas) Salvador Allende, mientras que en Brasil los dictadores militares se hacían cargo de ese país.
En Bolivia, según registros hemerográficos, los primeros tres meses de 1971 existían conflictos casi a diario.
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) secuestraba a empresarios para tener dinero y seguir con su lucha política, en tanto que en las calles hacía detonar bombas.
Se instauró la Asamblea Popular, que respondía a los intereses de los trabajadores. En Santa Cruz había tomas de tierras y los grupos antisocialistas empezaban a armarse, hasta que el 19 de agosto de 1971 empezó el alzamiento militar en Santa Cruz;  posteriormente cayeron los otros departamentos del país y la dictadura banzerista tardó siete años en irse del país.
Eran tiempos en los cuales las unidades educativas tenían mucho debate político, según registros hemerográficos. Y, la promoción 71 del San Calixto intentaba ponerse del lado de los más débiles.

 

“Entonces (en 1971,  en la promoción) nosotros éramos rebeldes y nos interesaban las causas sociales”

Mario Larrea

 

“Fui campeón en atletismo, luego fui atleta nacional y representé al país… y nunca he dejado de ser calixtino”.

Ángel Humberto Ortuste Michel

 

Jorge Peña Méndez
fue uno de los mejores alumnos de su promoción, así lo señalan sus amigos.

Carlos Eduardo Carrasco
cuenta que puso algo de travesura en  las aulas y que una vez se hizo pasar por uno de sus  primos.

Ángel Humberto Ortuste Michel
es el deportista del San Calixto. Incluso llegó a representar al país en competencias.

Mario Martínez Silva
recuerda con especial cariño el compañerismo que existía en los alumnos de  su promoción.

Mario  Larrea
fue uno de los gestores del encuentro realizado ayer. Él también participó en la creación de El Chismoso.

 

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