Libertad para 2.000 tortugas

En cercanías del río Maniqui (Beni), hubo una jornada de fiesta al darles una nueva esperanza de vida a los animales.
miércoles, 1 de diciembre de 2021 · 05:00

Erick Ortega  / La Paz

¿Quién dijo que las tortugas son lentas y aburridas? Centenares de caparazones se mueven ágiles sobre sus cuatro patas y corretean rumbo al río Maniqui, en Beni. Van de prisa, pocas veces lo hacen en línea recta y hacen curvas en su trayecto. Están medio desesperadas y al verlas es imposible no compararlas con niños de primaria saliendo al recreo.

Son pequeñas, caben en la palma de una mano y tienen unos grandes ojos expresivos. Son marrones, pero unos ribetes amarillos las hacen más infantiles. Ayer fue su día de libertad.

Foto: Pedro Laguna

Sobrevivientes

Allá por agosto y septiembre, los guardaparques de la Reserva de la Biósfera Estación Biológica Beni fueron a salvar los huevos de tortuga que estaban aguas abajo del río Maniqui y el río Yacuma.

 Los voluntarios   rescataron los huevos de las tortugas entre agosto y septiembre en las playas de los ríos de Beni. Recién las liberaron. Foto: Pedro Laguna

Estos huevos fueron colocados en una playa artificial y después de 70 u 80 días han comenzado a nacer las petas. “Luego, han pasado a las tinas ubicadas en la guardería construida por los guardaparques y han estado aproximadamente un mes ahí hasta perder el ombliguito, y que estén cicatrizadas y también que endure un poquito el caparazón. Estas son las tortugas que estamos procediendo a liberar desde hoy”, explica Marcos Uzquiano Howard, jefe de Protección de la Reserva.

El plan es liberar a 2.000 tortugas y ayer comenzó este proceso. Hubo mucha lluvia y el lugar estaba barroso, pero aquello no le quitó el brillo a la actividad. Incluso un grupo de niños de la comunidad indígena chimán participó de la jornada que le otorgó una esperanza más de vida a las tortugas en el río.

Hace 25 años que los guardaparques de la reserva trabajan en el Proyecto Quelonios con el objetivo de repoblar y conservar la especie de la peta de río dentro del área protegida, a través del incremento de la supervivencia de huevos y neonatos. “El objetivo es que la población de esta especie pueda ser más resiliente al aprovechamiento de huevos por parte de las comunidades indígenas y población local, por la importancia que implica como fuente de alimentos e ingresos para las poblaciones y comunidades que habitan a orilla de los ríos”, explica Uzquiano.

Las tortugas fueron acomodadas en espacios adecuados por los guardaparques. Foto: Pedro Laguna

Las tortugas tienen un rol determinante para el medioambiente. “Son  dispersoras de semillas que ayudan a reforestar los bosques inundados, además de ser excelentes recicladoras de materia orgánica”. Sin estas petas sería imposible reforestar la selva anegada.

Peligro constante

Las tortuguitas de río son de la especie Podocnemis unifilis y es comúnmente conocida como peta de río. Se trata de animales que están en la mira de los humanos depredadores de la selva.

En septiembre del año pasado, aproximadamente 10.500 huevos de estos animales fueron decomisados por efectivos de la Capitanía de Puerto Mayor Vaca Diez de la Armada Boliviana durante un patrullaje fluvial en el sector Pojige sobre el río Mamoré del Beni. Los huevos estaban en 21 bolsas de yute, que eran transportados en dos embarcaciones para su comercialización.

Estos huevos prácticamente no sirven para que de ahí germine una nueva vida y por eso se los dona a comunidades; en 2020 los huevos se entregaron a la población de Camiaco.

Uno de los años más críticos fue 2017, a mediados de aquella gestión las autoridades decomisaron más de 50.000 huevos de petas de río en Beni, según refiere la publicación ambientalista Mongabay. Aunque para ver el vaso medio lleno también hay que referir que 70.000 fueron liberadas en el Proyecto Quelonios.

Un emprendimiento salvador

Marcos Uzquiano está enamorado de la fauna boliviana y crea una serie de actividades a favor del medioambiente.

Él comenzó a trabajar en el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) en 2001, específicamente en el  Parque Nacional Madidi. Hizo labores con Apolobamba, Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure, Pilón Lajas y hace tres meses que es jefe de Protección de la Biosfera Estación Biológica del Beni.

Cuenta que su mayor contribución, hasta ahora, al Proyecto Quelonios es proponer a la dirección del área protegida, y mediante ella a la Dirección Ejecutiva del Sernap, la campaña de apadrinamiento de tortuguitas por las redes sociales desde su cuenta personal de Facebook.

“Es un mecanismo para generar procesos de sostenibilidad financiera que garanticen la continuidad del proyecto a corto, mediano y largo plazo, todo bajo un enfoque más integral. Al promover el repoblamiento y conservación de la peta de río, la misma pueda actuar como una especie paraguas que coadyuve a proteger y salvar otras especies, la naturaleza y los sistemas de vida de la reserva natural beniana”.

Así, una persona puede apadrinar a  una tortuga por 10 bolivianos. “Estamos muy felices por la respuesta de la gente, desde niños y niñas de poblaciones y comunidades hasta estudiantes, profesionales, padres de familia, amigos en Bolivia y en el exterior, familiares, guardaparques y muchas personas vienen aportando de manera voluntaria y comprometida, según sus posibilidades”.

Los amantes   del medioambiente disfrutaron de la liberación de los animales en el río beniano Maniqui. 
Foto: Pedro Laguna

Hasta ahora hay 84 padrinos y madrinas para un total de 817 tortuguitas y una recaudación que bordea los 8.000 bolivianos. Se prevé que las tortugas tengan sus padrinos antes de ser liberadas.

Para hacer los depósitos, los interesados pueden enviar sus aportes a la cuenta corriente fiscal 1000003599492 del Banco Unión, a nombre del Ministerio de Medio Ambiente y Agua y el Servicio Nacional de Áreas Protegidas.

Aprisa, las tortugas se han metido al río Maniqui. Van igual que en tierra, haciendo curvas sobre el agua y disfrutando de esa sensación de libertad en medio de la selva beniana.

Foto: Pedro Laguna

El Estado debe velar por los recursos
 
El trabajo de los guardaparques es constante y apoya  las redadas que se realizan en los reservorios naturales. Toda esta labor se encuentra enmarcada en las leyes bolivianas.

Así, la Constitución Política del Estado en su artículo 342 explica que es deber del Estado y de la población conservar, proteger y aprovechar de manera sustentable los recursos naturales y la biodiversidad, así como mantener el equilibrio del medioambiente. A la vez, expone la prohibición del tráfico ilegal, tenencia o manejo de fauna silvestre.

Cuando las autoridades encuentran tráfico ilícito de las tortugas de río, entonces suelen entregar este decomiso a las comunidades que a menudo se alimentan con estos huevos.

Existe un fuerte incremento del consumo de la carne y huevos de tortuga, que tradicionalmente han sido parte de la dieta de las comunidades indígenas y poblaciones aledañas. Últimamente, también ha sido requerida la grasa de estos animales para fines medicinales, refiere una nota de la agencia EFE sobre el tema.

No está prohibido el consumo, pero sí la comercialización de la carne de tortugas o sus huevos porque eso se constituye en tráfico de especies. Existe una batalla diaria contra este tráfico medioambiental.
 

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