Norma Campos: una historia de pasión por la cultura boliviana

Cuando era una veinteañera comenzó a trabajar con el maestro José de Mesa. Desde entonces Campos quedó enamorada del arte en el país. Es la impulsora del Encuentro bienal sobre Barroco Mestizo.
jueves, 23 de diciembre de 2021 · 05:00

Ignacio Vera de Rada / La Paz

Una figura pétrea, mezcla de mujer con pez, pulsa el cordaje de un charango; la cola escamada, revuelta, le da sensualidad. Es la sirena. La del pórtico de San Lorenzo. La que simboliza el maridaje de razas. De dos mundos. Fruto de aquel suceso náutico que el austriaco Stefan Zweig compiló en sus Momentos estelares de la humanidad. Esa figura explica muchas cosas de nosotros y es la que, a lo largo de su vida, ha guiado el trabajo de Norma.

Norma Campos Vera, quien se considera hechura de los esposos Mesa-Gisbert, es una de las personas que más han aportado a la cultura nacional. Ahí están, para demostrarlo, la Bienal SIART de Arte Contemporáneo y el Encuentro bienal sobre Barroco Mestizo, que han dado como fruto hasta el momento varios libros y publicaciones referidos a las iglesias, los retablos, las pinturas, la música y las esculturas del periodo colonial. En ellos está buena parte de lo que es esta sociedad mestiza y plural.

“El arte interpela y permite crear sentidos, generar nuevas formas expresando pensamientos, emociones, deseos, creencias, a través de la obra.

El expresidente de Francia
Jacques Chirac con la gestora.

La cultura, por su parte, cohesiona, fortalece identidades y diálogos, genera desarrollo humano”, piensa Norma. Es por todo esto que creó la Fundación Visión Cultural, que se encarga de promover la investigación del arte, incentivar a los artistas y difundir la cultura. La cultura como forma de encarar la vida “Me licencié en Economía, pero nunca la ejercí. La cultura se convirtió en mi pasión, y desde muy joven, desde que comencé a trabajar con don José de Mesa a mis veinte años, nunca la he dejado”, recuerda. Hizo además una maestría en Gestión Cultural, varios diplomados en Filosofía e Historia del Arte, Gestión del Patrimonio Cultural, Formulación de Proyectos y Curaduría de Arte y diversos cursos breves de especialización en países de Europa. La cuarentena, como a todos, la afectó, pero incluso en ella usó la virtualidad para seguir gestionando y promoviendo la cultura. Sin embargo, siempre trata de buscar equilibrios entre el trabajo y la familia.

La cultura: un lente para vernos

Debemos mucho al historiador, al arqueólogo, al antropólogo. Pero ¿no es el legado artístico también una manera de entender nuestra compleja sociedad? Así, ¿no podría decirnos también el crítico algo de nuestra esencia? El arte es el reflejo de la idiosincrasia, la frustración y los sueños de un individuo, quien es, a la vez, una representación de la sociedad. Un pequeño extracto. Como el mismo Tamayo, quien fue — según dijera Diez de Medina— la expresión de la Bolivia chica y la Bolivia grande a la vez, con frustraciones, complejos, anhelos y potencialidades.

 “Las palabras mestizo y mestizaje merecen más reflexiones, más diálogo, y ojalá se pueda entrar en un camino de cohesión que excluya los resentimientos históricos”, dice. Y es que, como piensa Norma, la construcción de hibridaciones tiene niveles; la mezcla étnica y cultural genera procesos largos que no pueden ser simplificados en conceptos cerrados. Cree que el mestizaje es una realidad, no solo en Bolivia sino en el mundo, pero que debe ser constantemente repensado.

Norma Campos acompañada por el expresidente colombiano Andrés Pastrana.

Para contribuir a este proceso dialógico, creó el Encuentro bienal sobre Barroco Mestizo, hace ya más de dos décadas. Éste se fue consolidando y fue integrando progresivamente a más investigadores y ponentes del mundo. La idea nació a partir de un curso de Patrimonio Cultural que hizo en Madrid, donde se dio cuenta del vacío que existía de un espacio en el que el arte barroco se pudiera difundir y donde se pudiera dialogar sobre él.

De este modo, Norma ha ido contactando a diversos académicos e intelectuales de América y Europa para que preparen charlas y ponencias respecto a sus investigaciones sobre el arte barroco mestizo. La sinergia de miradas es valiosa, pues si bien la apreciación del nativo americano otorga una valoración empática del arte, la apreciación del extranjero proporciona una valoración distante, remota, más fría tal vez, y, por lo mismo, diferentemente rica.

Teresa Gisbert junto con Norma Campos.

Uno de los principales frutos de las bienales es el libro que se publica al cabo de las mismas. Las publicaciones especializadas en arte no abundan. Los libros sobre arquitectura y arte de los esposos Mesa-Gisbert son de los pocos y valiosos aportes en este terreno. He ahí precisamente la gran contribución que constituyen los libros que la Fundación Visión Cultural, en coordinación con otras instituciones culturales y académicas, ha ido publicando. A Norma le ha tocado coordinar y editar varias publicaciones (entre revistas, memorias de congresos y libros) relacionadas con la imaginería, al pintura y el arte en general. Entre cielos e infiernos (2010), Imagen del poder (2012), Migraciones y rutas del barroco (2014), Barroco: Mestizajes en diálogo (2017) y Barroco: Naturaleza y paisaje (2019), son algunas de las publicaciones que fueron impulsadas por Campos Vera. La última fue Barroco: Mitos e imaginería (2021). Ésta reúne ponencias de especialistas y críticos de arte de la talla de Vicent Zuriaga, Ewa Kubiak o Almerindo Ojeda. Todas son, además, ediciones de lujo, las cuales incorporan fotografías de imaginería, arquitectura y pintura a todo color, que todo investigador o divulgador del arte colonial debe tener como fuente indispensable de consulta y que son un preciosismo para cualquier biblioteca.

Arte contemporáneo y la situación actual de los artistas

Pero no ha puesto su mirada solamente en el ayer, sino también en el presente. Las bienales SIART son eso: la promoción del arte contemporáneo. Yeso, madera, piedra, metales, lienzos, acuarelas, estas bienales reúnen a lo mejor del arte contemporáneo, el cual también tiene mucho que decir al mundo. Nació como una iniciativa conjunta con José Bedoya y Teresa de Aneiva, y hasta ahora ha representado un reto, pues el público no está aún habituado a formas de arte contemporáneo o vanguardista. Norma indica que el movimiento cultural en Bolivia sale a flote a duras penas. No hay apoyo gubernamental ni privado, ni una Ley de Mecenazgo que permita a los artistas crear con solvencia. Ya que el arte no brinda réditos pecuniarios, muchos talentos no pueden dedicarse a crear (pintura, literatura, música, etc.) y quedan truncados. “Un buen Ministerio de Culturas debería tener un plan estratégico o un plan prospectivo […] ¡Cuánta falta hace, por ejemplo, un plan para la concienciación sobre la importancia del cuidado del patrimonio, y no me refiero solo al tangible, sino a la cultura viva, como la memoria oral!”. Además, indica que se necesita una coordinación interinstitucional entre museos para una sistemática difusión del valioso patrimonio que se halla en ellos. Esa coordinación tendría que hacerla el Ministerio.

Planes y proyuectos Sensible. Entusiasta. Resiliente. Con esas tres palabras se autodefine Norma Campos. La pandemia le planteó el desafío de encontrar nuevas formas de trabajo, pero ahora, con la nueva normalidad, va retomando proyectos. Tres de ellos consisten en fortalecer las capacidades de gestión de líderes culturales comunitarios, organizar el XI Encuentro Internacional sobre Barroco y coordinar el III Encuentro Internacional de Gestores Culturales.

 Lo último que piensa hacer es dejar de trabajar en su pasión. Pero lo cierto es que el ser humano no puede decidir su destino. Si es prudente, y haciendo caso a uno de los adagios el rey-poeta Salomón, somete sus proyectos a la voluntad divina. A la voluntad de aquel ser que está representado en muchas de esas pinturas, esculturas y retablos coloniales que Norma tanto estudió y que sigue promoviendo. “Si Dios lo permite”. 

¡Cuánta falta hace, por ejemplo, un plan para la concienciación sobre la importancia del cuidado del patrimonio...!

Norma Campos 

Las palabras mestizo y mestizaje merecen más reflexiones, más diálogo, y ojalá se pueda entrar en un camino de cohesión

Norma Campos  

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