Camila Velazco: «Es una sensación fantástica, me hace sentir orgullo, pero también humildad»

La joven paceña de 29 años trabaja en la Agencia Espacial de Francia y actualmente colidera un proyecto, relacionado también con Marte, con la agencia espacial de Japón. Está casada hace tres años, le gustan los deportes extremos y el fisiculturismo.
domingo, 21 de febrero de 2021 · 05:04

Ivone Juárez / La Paz

Fueron minutos de gran expectativa los que se vivieron en la Tierra el jueves con el amartizaje del rover Perseverance; el robot de la NASA que tiene la misión de indagar si en ese planeta hubo alguna vez  vida, lo que haría tambalear la idea de que somos los únicos seres vivientes de nuestro sistema solar.

Para el equipo que colaboró con la  construcción del Perseverance, esos minutos fueron interminables,  sobre todo los “siete minutos de terror”, como se conoce a la maniobra ultrapeligrosa que precedió al amartizaje.

 “Fueron ‘siete minutos de terror’ realmente que se sienten como una eternidad, mientras el corazón late demasiado fuerte y, a la vez, uno ya no respira”, cuenta desde Francia Camila Velazco Landeau, la boliviana de 29 años que es parte del  equipo de la Agencia Espacial Francesa que construyó la SuperCam que lleva el Perseverance y con la que en los próximos dos años buscará sobre la superficie marciana indicios sobre si alguna vez  la vida estuvo ahí.

Y tiene razón, cuando el robot ingresó a la atmósfera marciana se convirtió en un bola de fuego que volaba a unos 20.000 kilómetros por hora, mientras que su escudo térmico se calentaba hasta los 1.300 grados centígrados, según reportó la NASA.

“Es una sensación fantástica. Me hace sentir orgullo, pero también mucha humildad, ya que considero que tuve mucha suerte de ser parte de esta aventura”, expresa la joven científica que nació en La Paz y es una de las primeras ingenieros espacial que tiene Bolivia. Desde Francia,  donde actualmente trabaja en la  Agencia Espacial Francesa , conversó con Página Siete y contó su experiencia con el Perseverance y los proyectos en los que está embarcada.

Cuando pasen los años y cuentes cómo viviste el amartizaje del rover Perseverance, que lleva una poderosa cámara  que tú ayudaste a diseñar, ¿qué sensación crees que volverás a sentir?

Camila Velazco (CV).-  No sé si volveré a sentir ese estrés inmenso que me hacía temblar, o la dicha y alivio inmensos al saber que todo salió bien; pero pienso que siempre me acordaré del momento de íntima y profunda felicidad que viví al compartirlo con mi familia, pese a la distancia.

¿Qué pensabas mientras el Perseverance amartizaba

(CV).-  No sabría explicarlo; una mezcla de miles de cosas... un “por favor no te estrelles” (risas), entre otras. Fueron siete minutos de terror, realmente, que se sienten como una eternidad, mientras el corazón late demasiado fuerte y, a la vez, uno ya no respira.

Después de participar en este trabajo ¿qué representa Marte para ti?

(CV)- Marte. Es ese planeta que uno menciona desde niño para hablar del espacio exterior, de lo desconocido y lejano. Pero es también un planeta muy parecido a nuestra Tierra. Esa similitud de características como planeta lo hacen sumamente interesante para entender el por qué y el cómo de la Tierra. Sus diferencias nos hacen preguntarnos por qué es que nosotros (la Tierra) gozamos de vida,  cómo se formó ésta, y cómo podría desaparecer. Para mí, ver un planeta como Marte, sin duda alguna, me genera fascinación, pero me hace, igualmente, apreciar mucho más el planeta Tierra, su flora y su fauna, que para nosotros, los humanos, es aún único en el universo.

Eres la primera boliviana ingeniera espacial, ¿cómo seguiste esa carrera?

Siempre me fascinaron la física y el espacio, pero no puedo decir que elegí de manera 100% consciente la carrera de ingeniería aeroespacial. Me fui inclinando hacia esta especialidad a través de las oportunidades que se presentaron a lo largo del recorrido universitario que hice aquí, en Francia. Para entrar a las “Grandes Ecoles”, las grandes escuelas de ingeniería, el sistema pide dos años de estudios intensivos, en lo que llaman preparatorias científicas; luego un concurso clasificatorio a nivel nacional y, según los resultados, otros tres años de escuela superior de ingeniería.

Tuve la suerte de ingresar a la mejor “prepa” de Francia gracias a mi beca y ahí obtuve la formación necesaria para postular e ingresar al Instituto Superior de Aeronáutica y del Espacio  (ISAE), en Toulouse, que, en los últimos 30 a 40 años, se ha convertido en el centro más importante de la industria aeroespacial europea, y de los centros de formación e investigación aeroespaciales. De ahí que terminé como ingeniero aeroespacial, con mención en astrofísica.

Participó  en la construcción de la SuperCam que Perseverance llevó a Marte.

¿Qué representó participar en la elaboración del rover Perseverance?

CV.- Es una sensación fantástica. Me hace sentir orgullo, pero también mucha humildad, ya que considero que tuve mucha suerte de ser parte de esta aventura. Conocí mucha gente, gente con la que desarrollé relaciones de amistad que pienso durarán mucho tiempo. Gente muy inteligente y trabajadora. También pasamos por momentos muy difíciles, y ahí uno aprende la importancia de trabajar en equipo, no sólo para recibir ayuda, sino también para darla. Todo en un objetivo común. Y uno aprende que nuestras acciones o inacciones afectan a todos.

¿Qué información se espera que aporte?

(CV).- En realidad hay muchas más misiones que llegaron a Marte, unas con más éxito que otras. Hasta el día de hoy, la NASA es la única agencia espacial que ha logrado aterrizar cinco misiones y llevarlas a cabo con éxito sobre la superficie de Marte. Perseverance es una misión de preparación para otras de recuperacion y retorno de muestras de roca marciana a la Tierra.

Lleva siete instrumentos científicos diferentes, con los que se espera entender más sobre la atmósfera, la composición de la superficie marciana y la presencia o no de moléculas orgánicas (gracias al instrumento SuperCam y su espectroscopia LIBS y RAMAN) y colectar más de 30 muestras de roca marciana, esperando que la próxima misión  las recupere y lleve de retorno a la Tierra para su análisis más detallado.

¿En qué consiste la cámara que desarrollaste junto a tu equipo?

SuperCam es un instrumento científico extremadamente complejo. Es, como se dice, una verdadera navaja suiza. Incluye cinco técnicas de medida: 

- Un potente láser (1GW/cm2 en un pulso LIBS de cinco billonésimas de segundo), o sea, el equivalente a la potencia de una central nuclear de doble frecuencia que puede transformar la roca en plasma (vaporalizarla) instantáneamente (LIBS). Este plasma caliente emite radiación, cuyo espectro de frecuencias es analizado por el espectrómetro LIBS para obtener la composicion de la roca. El láser pueder también excitar los enlaces covalentes de las moléculas que forman la roca (RAMAN). El espectro luminoso es analizado para saber qué moléculas existen. El objetivo es encontrar enlaces carbono-hidrógeno (C-H) característicos de moléculas orgánicas presentes en todas las formas (conocidas) de vida.

También lleva un espectrofotómetro infrarrojo, una cámara de alta resolución de tipo CMOS, con una resolución de 80 µrad que le permitiría distinguir una bicicleta a 10 kilómetros de distancia; un micrófono que analizará los vientos marcianos, los ruidos del rover y también el ruido generado por la roca al ser impactada por el láser LIBS; este último dato permite caracterizar las propiedades mecánicas de la roca.

¿Qué otros proyectos estás desarrollando? 

Actualmente soy empleada de la Agencia Espacial Francesa y trabajo para un proyecto en colaboración con la Agencia Espacial Japonesa llamado Martian Moons eXploration (MMX), Exploración de las lunas de Marte, en castellano. Nosotros construiremos un pequeño rover (mucho más pequeño que Perseverance) que se posará sobre la superficie de Phobos, una de las lunas de Marte, para estudiar su composición y entender su proceso de formación.

Mi trabajo consiste en generar fases de alta intensidad durante la integración y test de los instrumentos, que duran generalmente unos cuantos meses, y fases más “tranquilas” de preparación de procedimientos y de diseño de experimentos.

Es una constante colaboración entre personas de diferentes especialidades. Es fundamental tener una metodología clara, una comunicación sin ambigüedades y mucha proactividad.

Ayer, el presidente Francia, Emmanuel Macron, felicitó al equipo de Camila por el trabajo realizado para la  misión a Marte

Quería ser física estelar

El economista  Enrique Velazco es padre de Camila Velazco. El jueves, cuando el  rover Perseverance amartizó,  posteó con orgullo en su Facebook la placa que el robot llevó a Marte y donde se lee el nombre de su hija. En ese momento, él y el resto de su familia estaban -conectados por Zoom con Camila- viendo cómo la misión se coronaba con éxito.

“Más que orgullo, lo  que más me reconforta es que Camila se está realizando como persona y como profesional”, expresa.

Pero es evidente que esa sensación le hincha el pecho cuando recuerda a esa chiquilla que, pensando en la profesión que seguiría, le dijo que le gustaría ser una física estelar, y él no le cuestionó ni un segundo su decisión, y  dejó que siendo casi una niña extendiera las alas para salir tras su sueño. Camila dejó su hogar apenas salió bachiller en el Colegio Franco Boliviano, en La Paz, y se fue a vivir a Francia, donde se convirtió en la primera ingeniera  espacial boliviana con una maestría en ingeniería aeroespacial, con mención en astrofísca.

Velazco define a su hija como “una mujer llena de vida, interesada por los problemas medioambientales y por el planeta en su conjunto”.

Cuando se refiere al logro alcanzado por Camila, expresa: “Aunque se trata de una misión Marte, todos los avances en ciencia y tecnología que se desarrollaron ayudarán aquí en la Tierra, y ojalá para que los humanos vivamos mejor, en paz”. 

La joven es también una gran deportista, aficionada al deporte extremo. En el colegio jugaba fútbol, en la universidad practicó el rugby femenino. Ahora cuenta con una licencia de paracaidista, practica la escalada libre de montañas y fisiculturismo; hace tres años se casó con un ingeniero aeroespacial.

 

 

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