Julio Mamani Ticona, el guardián del álbum de fotos del fútbol boliviano

Comenzó a coleccionar publicaciones de periódicos y revistas desde que tenía seis años. Tiene unas 10.000 imágenes que está digitalizando. De niño trabajó de pasapelotas y llegó a hacer cámaras para la televisión.
viernes, 26 de febrero de 2021 · 05:10

Ivone Juárez  / La Paz

Todo comenzó la tarde de aquel lunes 28 de diciembre de 1964, en el primer estadio Hernando Siles, en Miraflores. Se jugaba la segunda parte del partido entre Bolívar y Universitario, la final de la Asociación de Fútbol de La Paz. El partido se había cumplido día antes, el domingo 27, pero terminó  en empate y la tormenta que cayó justo en ese momento en La Paz impidió que el encuentro se zanjara con un ganador y un perdedor. ¿La salida? Continuar al día siguiente con el encuentro de infarto…. Y ese lunes arrancó el juego y,  a los 30 minutos, un tiro libre se convirtió en un gol, lo que definió al ganador del campeonato: Universitario.

El arquero de Bolívar el 28 de diciembre de 1964 después del gol anotado por Universitario 

Los bolivaristas estallaron en desconsuelo y descontento, y  más de uno en llanto. Era tal su frustración que muchos, al salir del estadio, decidieron esperar al jugador de Universitario que había anotado el gol de oro. Un niño de seis años observó todo esto desde las graderías de la curva norte; se trataba de Julio Mamani Ticona, hijo del zapatero Esteban, especializado en botines para futbolistas.

 Julio Mamani continuó la colección de su padre Esteban, un zapatero de botines deportivos para jugadores de fútbol. 

Las escenas del desenlace de ese partido del 28 de diciembre de 1964 fueron tan impactantes para el niño, que hasta ahora, casi 60 años después, las describe con toda claridad … pero hay más, al día siguiente, el chiquillo encontró la publicación del periódico que contaba la crónica del encuentro deportivo y lo guardó. Su afán no era accidental, su padre ya tenía la afición de coleccionar periódicos y revistas con noticias deportivas; así que sumó su trabajo al que su  progenitor había iniciado más de diez años antes.

Así, sin darse cuenta, el pequeño comenzó a dar continuidad a una colección de más de medio siglo de  publicaciones de prensa que cuentan la historia del fútbol boliviano; ahora, convertido en un hombre de más de 60 años, jubilado, Julio invierte su tiempo en digitalizar las imágenes que guardó y que corresponden a periódicos y revistas bolivianas que ya no existen.

Y en la colección destacan fotos de astros del fútbol boliviano que tenían subyugados a Julio y a su padre, Fermín, ya fallecido. “En 1963, cuando se jugó la Copa América, estaba de moda Víctor Agustín Ugarte; mi papá era su admirador, coleccionaba todo lo que salía en la revista Panorama, de Cucho Vargas”, cuenta.

Julio tenía como ídolos a Ramiro Blacut, René Rada y Luis Hernán Cayo.

“Ramiro Blacut, a pesar de sus 24 años, a finales de los años 60,  ya tenía fama porque fue el primer jugador boliviano que salió a jugar a Europa, nada menos que al Bayern  de Múnich, además de que fue campeón sudamericano a los 19 años, como ahora  Marcelo Martins; Blacut era  muy famoso. René Rada era un jugador muy exquisito, hacía gambetas, algo así como fue Erwin Romero. Luis Hernán Cayo, con él di la vuelta olímpica cuando era niño, a mi hermano lo llamamos como él. Luis Hernán fue el primer defensor carrilero que se adelantaba, lo que hacía Gatty Ribeiro, igual, pero Luis Hernán era alto, no era bajito”, cuenta.

Julio 
Mamani de niño (der.) da la vuelta olímpica con Luis Hernán Cayo 
(centro).

Esta afición hizo que la pasión de Julio creciera más y más, al punto de, aún niño, emplearse en el estadio, primero como vendedor de cojines rellenados con papel periódico picado, luego de pasapelotas. “A los pasapelotas nos pagaban 20 pesos por jornada, pero yo no era pasapelotas por el dinero, ¡hasta gratis lo hubiera hecho!”, dice.

“A los pasapelotas nos pagaban 20 pesos por jornada, pero yo no era pasapelotas por el dinero, ¡hasta gratis lo hubiera hecho!”
Julio Mamani Ticona

Era tan así  que la vida de Julio prácticamente se jugó en la cancha, al menos la profesional, porque de pasapelota, pasó a trabajar de “tira cables” de los reporteros deportivos, en ese entonces de radio, y luego pasó a trabajar en la televisión, donde hizo desde mensajería, producción hasta manejo de cámaras, todo relacionado casi exclusivamente con el fútbol. Es que en la cancha conoció a grandes personalidades del fútbol boliviano, no sólo a jugadores y dirigentes, sino a periodistas como Miguel Velarde, director de Hoy Deportivo,  a los hermanos Echavarría, que relataban los partidos, a Lalo Lafaye, voz comercial, y otras figuras de los medios de comunicación que algunas ya murieron.

“Hasta 1975  fue tiracables, en 1984 llegué a trabajar a la televisión, primero como mensajero; en 1994 comencé a trabajar en Deporte Total, con Toto Arévalo”, cuenta.

Julio Mamani Ticona (der.) Junto a Toto Arévalo.

Julio Mamani Ticona se jubiló con el oficio de su vida que lo tenía cerca de su pasión, el fútbol, y ahora está abocado a digitalizar las miles de imágenes que guardó. “Son como 10.000 y son fruto también del aporte de muchos futbolistas”, dice. Hace más de 20 años que ya no compra periódicos ni revistas para alimentar el álbum de fotos del fútbol boliviano; lo desanima   internet. “Cambiaron los formatos de las publicaciones; la tecnología limita las ideas; ahora todo bajan de  internet”, argumenta.

Pero él echó mano de  internet y creó su espacio de Facebook (Julio Mamani Ticona sólo Fútbol boliviano), donde expone su tesoro. No tiene hijos que puedan continuar su legado; confía en su sobrino Williams Pacheco, que  es camarógrafo de ATB.

 

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