Día del Niño sin nada que festejar: 6 infanticidios y 800 vejámenes en 3 meses

La crisis sanitaria aumentó el grado de vulnerabilidad de este sector de la población. Niñas y niños se han quedado sin escuelas y -en varios casos- expuestos a la violencia al estar confinados con sus agresores.
lunes, 12 de abril de 2021 · 07:15

Leny Chuquimia /  La Paz

Sin nada que festejar, así llega el Día de la Niña y el  Niño Boliviano, este 12 de abril, en medio de seis infanticidios y más de 800 vejamenes contra menores de edad registrados en los últimos tres meses. Las instancias  defensoriales piden al gobierno y a la sociedad  garantizar la protección de este sector de la población, que ante la pandemia ha quedado en mayor vulnerabilidad.

“La situación sanitaria que se vive en el mundo y en nuestro país ha derivado en nuevas formas de vulneración de derechos en contra de niñas, niños y adolescentes. La situación de vulnerabilidad es mucho más alta considerando que  se encuentran de forma permanente en sus casas y no existen (como en otro tiempo) espacios para poder detectar esta vulneración de derechos, como por ejemplo lo eran los colegios, específicamente los profesores o incluso amigos”, manifestó la directora municipal de  defensorías, Jaqueline Llanos.

 En un comunicado, la Defensoría del Pueblo   recordó  a las autoridades competentes que “tienen el deber de velar por el interés superior”, así como de proteger la integridad física, psicológica y sexual de los niños, niñas y adolescentes. Enfatizó que de ninguna manera pueden ser sometidos a torturas, penas,   tratos crueles, inhumanos o degradantes.

 Seis infanticidios que duelen

Según datos de la Fiscalía General el Estado, hasta la fecha seis niños y niñas fueron asesinados de una forma cruel. Sus victimarios fueron sus propios progenitores  y en un caso su tío.      

“Lamentablemente la mayor parte de los hechos se producen al interior del seno familiar, y de manera escalonada”, dijo el director de la Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Vida de Chuquisaca, Sergio Fajardo. Ese departamento registro tres de los seis asesinatos.

  El 22 de febrero, el país se consternó ante el asesinato de dos  hermanitos de tres y siete años de edad. Ambos  fueron degollados por su progenitor,  que luego de victimar a los dos niños y a su madre se quitó la vida.

Unas semanas después, en una localidad del municipio de Tarabuco, un bebé de cuatro días de nacido fue asesinado  por asfixia mecánica luego de quedar al cuidado de su padre. La madre lo dejó unos instantes y cuando lo recogió la criatura estaba fría y sin signos vitales. 

 Antes de ello, un mensaje enviado por el hombre advirtió a la madre del hecho:  “El bebé está al frente de tu casa, en el camino, le dejé ahí en el infierno, dejando de existir por tu culpa”.

En Cochabamba,  el 29 de enero, un niño de seis años fue degollado por su tío, Jhon Q.M. La denuncia fue hecha por el abuelo del infante, quien encontró el cuerpo lacerado y sin vida. Según las investigaciones, el asesino tiene antecedentes  de consumo de marihuana y robo.

 El 23 de enero, el departamento de La Paz   registró su primer caso de infanticidio en la provincia Los Andes. La víctima era una bebé de 24 días de nacida. Las causas de la muerte fueron declaradas como desconocidas, sin embargo, los exámenes médicos del centro de salud al que la neonata llegó sin vida señalaron que la pequeña tenía el síndrome del niño maltratado  y presentaba una desnutrición severa.

El caso es investigado de oficio para conocer las causas de  la muerte. Los familiares y la madre, una niña de 14 años, se opusieron a la autopsia al afirmar que nadie la mató.

La semana pasada, una niña de una año  y algunos meses de edad llegó sin signos vitales y en proceso de descomposición hasta un centro médico de El Alto. La infante presentaba quemaduras de primer grado en el rostro y según el examen forense la muerte se dio por broncoaspiración.

      La madre manifestó que fue un accidente y admitió que después de los hechos decidió cuidar a su hija con remedios naturales en lugar de llevarla a un hospital, por falta de dinero y temor a sus familiares. Las autoridades iniciaron la investigación por infanticidio y negligencia.

      La violencia no para

 Según datos del Ministerio Público, entre el 1 de enero al 31 de marzo  el país registró 802 casos de violencia en contra   de niñas y niños. 369  responden al delito de estupro y 433 a violación de  infante, niño, niña o adolescente.

 Según datos de la Defensoría Municipal de La Paz la violencia psicológica fue la más atendida durante el 2020 y lo que va de 2021. Con un repunte durante la cuarentena.

Un detalle proporcionado por esta unidad señala que en 2020 el 35,39% de los casos atendidos fueron por infracciones por violencia psicológica. En 2021 éstos representan el 29,75% de los casos atendidos.

La Defensoría del Pueblo detalló que durante el 2020 registró 225 casos de violencia contra niñas, niños y adolescentes. Los procesos  se relacionan con violencia familiar, incumplimiento de garantías jurisdiccionales o de interés superior del niño, violencia en la sociedad en general y derecho a que se haga justicia.

Asimismo, aunque no existe un dato oficial sobre el  trabajo infantil  en la urbe paceña, el trabajo de calle del Programa de Atención a Población en Situación de Riesgo Social del municipio   identificó que sí existen nuevas niñas, niños y adolescentes trabajadores en las calles de nuestra ciudad.

 Llanos detalló que durante la cuarentena rígida se identificó a 15 niñas, niños y adolescentes trabajadores nuevos. En la  cuarentena dinámica se identificó a otros 73 menores de edad en vulnerabilidad. 

En total son  88  nuevos  niños y adolescentes trabajadores, que apenas son una muestra  de las consecuencias de la  pandemia en este sector de la población.

La autoridad edil manifestó que el garantizar el cumplimiento de los derechos de los niños y niñas  va en función no solo de las autoridades -en todos sus niveles- sino en un contexto más social. Llamó a la población a ser parte activa en la protección de la infancia.

“La ciudadanía, el vecino  o  un familiar   deben actuar en función a su corresponsabilidad de proteger a los niños y niñas; denunciando, informando y, si es posible, protegiendo a la víctima de violencia, mientras se inician las acciones correspondientes para la restitución de los derechos. En este punto, es importante mencionar que toda persona que calle u oculte información sobre un hecho de violencia se convierte en cómplice”, manifestó Llanos.

Un año de escolaridad perdida para los niños

Después de la llegada de la pandemia a Bolivia, las aulas se cerraron para  alrededor de 1,7 millones de niños y  niñas de nivel inicial y primario. La implementación de las clases virtuales puso al descubierto   la desigualdad de oportunidades  tecnológicas, geográficas  y económicas en el  acceso  a la educación, una situación que pasará la factura a la formación de los niños y niñas.

    
  La directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, en su última declaración publica señaló que con la amplificación de estas brechas   hay el riesgo de una “catástrofe de aprendizaje”.  

“La capacidad de los niños de leer, escribir y realizar operaciones matemáticas básicas se ha deteriorado y las habilidades que necesitan para salir adelante en la economía del siglo XXI han disminuido. Su salud, su desarrollo, su seguridad y su bienestar están en peligro. Los niños más vulnerables sufrirán las peores consecuencias”, manifestó.

En Bolivia, hasta el momento, las clases no han podido regularizarse. El año escolar 2021 empezó de forma virtual y semipresencial. Según cifras del Magisterio Urbano de La Paz,  cerca del 40% de los estudiantes no lograron retomar sus estudios desde el inicio de clases debido a las dificultades para acceder a equipos tecnológicos. Se explicó que hasta ahora el gobierno  no entregó los textos escolares. 

      Desde la Unesco se advirtió que con la pandemia hubo un aumento de la violencia y el odio en línea, lo que  incluye el acoso escolar.

El Plan de Acción de Unicef para el 2021 señala esta gestión será  un desafío  para la educación boliviana por el acceso desigual a los servicios, especialmente en el área rural. Afirma que los esfuerzos deben concentrarse  en la continuidad de los servicios básicos de la educación, apuntalar las acciones para cerrar la brecha digital y garantizar el retorno seguro a clases.

29 huérfanos víctimas de los feminicidios 

Según el  Observatorio para la Exigibilidad de los Derechos de las Mujeres,  los 33 feminicidios  registrados en el país durante el primer trimestre del año dejaron un saldo de 40 huérfanos. De éstos, 29 eran niños y adolescentes entre dos  y 17 años de edad. 

Víctimas de esta extrema violencia  los niños  quedan “a su suerte” a falta de políticas específicas que les den protección y un futuro seguro. En muchos casos, los pequeños  acaban siendo los principales testigos del crimen.  

Los datos son parte del “Mapa del Feminicidio 2021” publicado en las redes sociales del observatorio.

  “Es un problema muy grave. Para nosotros, la principal víctima de feminicidio son los hijos y peor aún cuando son pequeñitos. Es una población que no ha sido tomada en cuenta, con la que no se está trabajando nada”, lamentó, en contacto con EFE  Eulogia Tapia,  miembro del observatorio.

La Ley 348 establece que los niños huérfanos a consecuencia de un feminicidio quedan en  custodia de los abuelos o familiares por línea materna.

Seis años  después    

El viernes, después de seis años del asesinato de la niña Tatiana Barreto, el  Tribunal Segundo de Sentencia de La Paz dictó sentencia contra los progenitores.  

El hecho El 23 de abril de 2015, Tatiana fue trasladada al Hospital San Gabriel después de cuatro a seis horas de haber fallecido. Rubén Graff, pareja de la mamá de  la niña, indicó que la víctima rodó por las escaleras. 

Médico En contradicción  a las explicaciones dadas, el personal médico que atendió a la niña  identificó que las lesiones correspondían a un cuadro de violencia física y denunciaron el hecho a la Policía.

Pericias La investigación  descubrió y constató -a través de estudios forenses- que la niña había sido sometida a tratos crueles, torturas y prohibición de ingesta de alimentos durante varios días, lo que le causó la  muerte.

Madre Tatiana vivía en Paraguay junto a su padre Óscar Barreto. Su progenitora Fátima Velásquez  -paraguaya radicada en Bolivia- en 2014  trajo a la  niña al país para  que pasara una  vacación de tres meses junto a ella.

Ministerio Esta cartera de Estado realizó seguimiento al caso y el apoyo correspondiente al padre de la menor, Óscar Barreto, quien se constituyó en parte acusadora desde Paraguay durante estos seis años.

 Sentencia El  Tribunal Segundo de Sentencia de La Paz dictó el viernes  la pena máxima de 30 años de cárcel para Rubén Graff, el infanticida de Tatiana. El asesino era DJ del club Katanas, sitio  implicado en trata. 

  Cómplice La madre de la niña también recibió una pena condenatoria. Esta fue   de 15 años, por complicidad en el hecho. La hija del dueño del  club nocturno afirmo que Velásquez era víctima de trata, pero no lo  comprobó.

 

Maternidad forzada en niñas 
2020 cerró con 2.146 embarazos infantiles

El 2020 cerró con 2.146 embarazos en niñas de entre 10 y 14 años de edad, según datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SNIS-VE) del Ministerio de Salud. No hay cifras del primer trimestre de 2021.

  Hace unos días, desde el sur del país se denunció que  una niña de 11 años de edad -víctima de violenccia sexual por parte de su hermanastro y abuelastro, desde hace dos años- fue impedida de acceder a la interrupción legal  del embarazo que cursaba a consecuencia de las agresiones. 

  El procedimiento que debió efectuarse a simple denuncia se retrasó debido a que la totalidad de los médicos del hospital  al que acudió se declararon objetores de conciencia. Si bien el argumento es valido ante la ley, la norma establece que esta  posición no debe ser institucional, sino personal. 

Pero este es solo uno de los miles de casos de embarazos infantiles que -aunque por su naturaleza son consecuencia  de la violencia sexual- no son tratados como delitos. 

  Durante el 2020, cuando las niñas estaban confinadas en sus hogares, el sitio que debería ser el más seguro para ellas, el sistema de salud diagnosticó  2.146 embarazos en niñas de 14 años o menos. Las revisiones  médicas se convirtieron   en  su primer control prenatal.

  De ese total de gestaciones infantiles, 1.385 fueron detectadas  antes del quinto mes de embarazo. Las otras 764  fueron identificadas luego de este punto. 697 de las niñas cumplieron un cuatro control prenatal. 

De acuerdo a estas cifras, se podría decir que en promedio, al día, seis niñas quedan embarazadas a consecuencia de una agresión sexual. 

Sin embargo, el dato real puede ser mucho más alto, ya que en el presente reporte solo se toman las estadísticas de las pequeñas que logran acceder al sistema público de salud. La gran mayoría de los casos quedan en un subregistro que alimenta la invisibilización del problema.

   Según la Defensoría el Pueblo, con datos del Ministerio de Salud y Deportes, el índice de embarazo adolescente en Bolivia es  del 17%. Es decir que del total de gestaciones registradas en el país, el 17% corresponde a las de niñas  y adolescentes entre 10 y 19 años que realizaron sus controles prenatales.

“En la gestión 2020, de 339 municipios de los nueve departamentos del país, 266 (más del 78%) presentan un índice superior al índice nacional”, afirma.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo, alrededor de un millón de niñas menores de 15 años dan a luz cada año. Advirtió que  son  las que enfrentan mayores riesgos de complicaciones y muerte.

 

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