Película y una gira, algunos de los planes de Roberto Carlos a sus 80 años y en pandemia

El cantautor brasileño celebró ayer sus ocho décadas de vida. Pidió a sus fans que no se aglomeren al pie del balcón de su casa en Río de Janeiro, como solían hacerlo cada año, y anunció que ya recibió la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus.
martes, 20 de abril de 2021 · 05:04

AFP /  Río de Janeiro

Confinado en su casa para protegerse del coronavirus, el cantante brasileño Roberto Carlos cumplió ayer 80 años sintiéndose más joven y repleto de sueños, afirma. Una película sobre su vida, shows en Brasil, giras internacionales y el lanzamiento de la banda sonora de la próxima telenovela de TV Globo: “los planes del Rey” lo colocan muy lejos del retiro.

El cantante brasileño  con su primera esposa e hijos.

“A los 80 años soy el mismo de siempre. Me siento bien y con menos edad que la que tengo. Soy un tipo con muchos sueños a los 80 años”, dijo en una entrevista divulgada por su equipo de prensa en vísperas de su cumpleaños. 

“Siento falta del contacto directo con las personas, sus sonrisas, sus miradas, ese cariño y amor que recibo cuando estoy en el escenario”, agregó el artista. 

Con más de 140 millones de discos, el artista atravesó fronteras con himnos como Cama y Mesa, Quiero tener un millón de amigos, Jesucristo, Cóncavo y Convexo o Detalles.

 El cantante, que suele asomarse al balcón de su apartamento en el acomodado barrio de Urca, en Río de Janeiro, para saludar a sus admiradores en el día de su cumpleaños, pidió esta vez que no acudan a su puerta, para evitar aglomeraciones.

“Defiendo la ciencia y todo lo que me digan en nombre de la ciencia. Me vacuné, estoy más tranquilo y por recibir la segunda dosis, pero estoy manteniendo los mismos cuidados de siempre”, añadió el cantante, en un país con más de 370 mil muertos por el virus y donde el negacionismo es moneda corriente, incluso entre autoridades. 

 Intensificó su trastorno

La pandemia -confiesa- le intensificó algunos comportamientos del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) contra el que lucha hace años.  “Del conjunto de cosas que tengo del TOC, una de ellas es la higienización, el lavado de manos. Lógicamente todo eso pasó a ser más riguroso” en la pandemia.

 “No estoy curado del TOC totalmente, todavía falta mucho, estoy intentándolo, estoy luchando”, admitió. La pandemia lo obligó a cancelar sus conciertos el año pasado, incluido el clásico especial de fin de año en TV Globo, que desde su primera edición en 1974 sólo había sido interrumpido una vez, en 1999. Eso fue tras la muerte de su tercera esposa y gran amor de su vida, Maria Rita Simoes, víctima de un cáncer, a los 38 años. Entre sus proyectos para 2022 figuran el inicio del rodaje de una película sobre su vida, dirigida por Breno Silveira, una gira por México en febrero, una por Estados Unidos en abril y otra por Europa a mediados de año. 

Y para su 81 cumpleaños planea un show en Cachoeiro de Itapemirim, la pequeña ciudad del estado de Espirito Santo (sudeste) que lo vio nacer en 1941.

Una canción a medida 

Roberto Carlos se mudó a Río de Janeiro a finales de los 50, muy joven, sin contactos y con una pierna protésica de la que hasta hoy nunca habla en público. Intentó abrirse un espacio en el ambiente de la bossa nova, que se gestaba por aquella época entre la samba y el jazz, y lideró la “Joven guardia” de los años 60, movimiento influenciado por The Beatles. Pero fue en el género romántico que se consagró como  “rey” en los años 1970 y con el que conquistó también al mercado hispanohablante.

En sus más de 60 años de carrera, cosechó un éxito sin precedentes para un artista brasileño: ganó un Grammy en 1988 como mejor intérprete pop latino y otras cuatro estatuillas de su edición latina, además del premio a la Excelencia Musical que le concedió en 2004 la Academia Latina de la Grabación y el premio a personalidad del año en los Grammy Latinos de 2015. 

Pero además de cantarle al amor y a las mujeres, Roberto Carlos exploró temas existenciales y espirituales, convirtiéndose para los brasileños en el “cronista imbatible del sentimiento nacional”, según reseñó el domingo el diario O Globo. “Todo el mundo tiene una canción de Roberto Carlos que parece hecha a medida”, destacó el periódico. 


 

 Una racha de mala suerte lo llevó a la superstición

La vida del cantautor brasileño estuvo marcada por la pérdida por enfermedad de varias de las mujeres que fueron parte de su vida, sobre todo la de su madre, Laura  Moreira Braga, que murió en un hospital de Río de Janeiro después de padecer una infección respiratoria. 

Esta pérdida se sumó a las otras que había sufrido el cantante. 1990,  el cáncer se llevó a su primera mujer, Cleonice Rossi. En diciembre de 1999 también falleció de cáncer su tercera esposa, María Rita Simões Braga, con quien estuvo casado sólo cuatro años, después de toda una serie de desencuentros. Roberto Carlos dedica cada show al terminar a María Rita, según las  diversas biografías del famoso.

“Y la desdicha se las arregló para encontrarlo nuevamente,  años más tarde, y dejarlo ante el doloroso padecimiento de Roberto Carlos II o ‘Segundinho’, su hijo, quien acabó ciego a causa de otro cáncer, esta vez en la retina”, se lee en el reportaje “El signo trágico en la vida de Roberto Carlos”, publicado en el periódico El País de España en 2015.

La enfermedad y la tragedia  también lo acosaron de manera personal. A los seis años sufrió un accidente de tren que provocó la pérdida de una parte de su pierna derecha, que reemplazó con una prótesis. 

En 2004 el cantante informó a sus fans que  sufría de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), un  síndrome que seguramente ligado a la lista de tragedias  que tuvo  su vida,  lo llevó al extremo de la superstición, vistiendo, por ejemplo, sólo blanco y azul. entrar  o salir por la misma puerta, evitar dar presentaciones en agosto, firmar contratos en luna menguante y sentir gran aversión por el número 13.

 

 

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