El Bumblebee hecho en Bolivia tiene un poder extra: el amor de un hijo a un padre

El mecánico Ernesto Arequipa construyó el Transformer gigante motivado por su hijo Brayan, un médico recién graduado que le robó horas a su absorbente profesión, para poner a su papá en vitrina. Tuvo éxito.
jueves, 29 de abril de 2021 · 05:04

Ivone Juárez /  La Paz

La vida del mecánico Ernesto Arequipa cambió de la noche a la mañana en las últimas horas, desde que en medio de la Expo Oruro Moderno, con su hijo mayor Brayan, pusieron de pie el Transformer Bumblebee de 7, 5 metros de altura que armaron juntos hace más de medio año, “con el plano del robot en la cabeza” de Ernesto  y partes de autos. Su teléfono no deja de sonar, son periodistas de diferentes medios de comunicación y periodistas que quieren saber del robot, pero sobre todo ¿por qué hizo el Bumblebee gigante? 

La cabeza del   Transformer Bumblebee hecho en Oruro por Ernesto Arequipa.
Foto:Ernesto Arequipa

El mecánico de 60 años responde con la historia del Transformer. Fue idea de su hijo, después de que terminaron de restaurar juntos el Camaro 1965 que adquirió como chatarra hace años y guardó para cuando su primogénito fuera joven y obtuviera su profesión; ese tiempo llegó, Brayan tiene 24 años y se graduó de médico hace unos meses. Apenas obtuvo su título, el joven decidió sacar del taller el robot gigante y llevarlo a la Expo, cuenta Ernesto. Pero Brayan tenía y tiene una razón para haberlo impulsado a construir el robot gigante: mostrar a la gente el gran talento que tiene.

“Mi papá es un artista, tiene un talento grande que me llena de orgullo, quiero mostrar su talento, un talento que yo mismo trato de desempeñar en mi carrera”, expresa orgulloso, en una breve conversación con este medio. 

El robot gigante  en plena construcción en el taller  de Arequipa.
Foto:Ernesto Arequipa

Por su profesión, el joven médico pasa mucho tiempo separado de su papá, incluso desde que comenzó a estudiar, pero se hizo un espacio en sus ajetreados días para estar con él e impulsarlo a construir el Bumblebee.

“Desde que comencé a estudiar medicina no tengo mucho tiempo para estar con mi padre; ahora trabajo en Tupiza y peor, no tengo tiempo para volver a Oruro; el robot estaba listo hace tiempo pero recién lo estamos exhibiendo”, señala el médico que quiere especializarse en cirugía. 

Brayan vive actualmente en Tupiza, Potosí, donde trabaja en el Hospital Eduardo Uguía. Llegó estos días a Oruro para llevar el Transformer a la Expo Oruro Moderno y poner a su padre y su obra donde considera deben estar: en una vitrina. Lo logró. Aunque su papá aún está sorprendido y algo desconcertado por la gran atención que captó, sobre todo de los medios de comunicación. 

“Yo nunca aparecí en prensa porque me dedico a mi trabajo; como cualquier persona veo los informativos, pero ahora, el  Bumblebee se convirtió en noticia y me llaman los periodistas, me entrevistan. Al principio me ponía nervioso, pero así es la vida. Estoy agradecido con los medios de comunicación  y abierto , aunque a veces no tengo mucho tiempo”, dice  el mecánico que ya tiene en manos otra obra de arte realizada con partes de vehículos:  “el auto del demonio”, que asegura estará listo en unos dos meses y piensa presentarlo en Halloween.

En Oruro  la gente quedó impactada con el Transformer gigante.
Foto:APG

 

El Camaro

Brayan animó a su padre a construir el Bumblebee que mide 7,5 metros y pesa más de una tonelada hace algo más de año y medio, después de que vio cómo logró restaurar a la perfección el Camaro que había adquirido en calidad de chatarra para él. El trabajo con el vehículo tomó más de dos años debido a la dificultad con la que se toparon para encontrar las partes y repuestos.

“Tardamos porque en Bolivia no hay repuestos para estos autos antiguos, tuvimos que comprar partes de Estados Unidos y eso tardó meses; dos años estuvimos restaurando el Camaro y cuando terminamos yo lo vi y le dije a Brayan: ‘Mirá hijo, este tu auto es de la película Transformers,  Bumblebee; entonces él me sugirió hacer el robot, me animó y lo hicimos”, cuenta Ernesto Arequipa.

Apenas su hijo le dio la idea su  imaginación  comenzó a volar.

Ernesto Arequipa  delante de su gran obra.
Foto:APG

Lo primero que hizo el mecánico fue averiguar cómo se podía construir el Bumblebee, que en la película Transformers se convierte en un Camaro. En internet encontró algunos  planos que “los guardó en su mente” y se puso manos a la obra con su hijo y los ayudantes que trabajan con él en su taller mecánico.

“Compramos un Chevrolet  modelo 58, lo desmantelamos y comenzaron a construir las partes del Bumblebee y comenzó a tomar formar. Los planos estaban en mi mente, diseñé el robot con detenimiento y de esa manera lo construimos, pero yo quería que fuera impresionante, entonces decidimos hacerlo gigante; fue un proyecto grande, tardamos año y medio en armar ese robot”, cuenta.

Y cuando el Transformer fue presentado en la feria de Oruro causó un gran revuelo. “La gente se admiró, pero sobre todo los niños, les gusta mucho”, comenta aún sorprendido.

“Nunca me imaginé que tendríamos este resultado. Cuando mi hijo me dijo que mostráramos el robot como novedad, como innovación, no pensé que provocaría tanta atención”, expresa.

Es que Ernesto no está acostumbrado al revuelo mediático en el que se ha encontrado en las últimas horas. “Nunca me hicieron una entrevista, pero ya no me pongo nervioso y quiero agradecer a los periodistas por su cobertura para hacer conocer mi trabajo, y  quiero aprovechar la oportunidad para pedir a las autoridades que apoyen a las personas que como yo se animan a mostrar lo que hacen. No sólo es político o fútbol lo que hace el ser humano”, añade el hombre que nació en el distrito minero Siglo XX, en Llallagua, Potosí.

“Vinimos a Oruro con familia después de que mi papá perdió su trabajo”, cuenta.

El papá del mecánico, Cirilo Arequipa, era minero en Siglo XX y perdió su empleo en 1985, por la relocalización minera. Migraron a Oruro, donde Ernesto, que era un adolescente, comenzó a trabajar como ayudante de mecánico, oficio que lo capturó y le despertó su gran pasión por los autos, sobre todo los clásicos de los años 30 y 40. 

“De joven me gustaba muchísimo los modelos clásicos, era impresionante manejar vehículos así”,  recuerda.

Y convirtió ese gusto en su profesión. Con la ayuda de sus papás, sobre todo su mamá Celestina, que ya falleció, logró graduarse como el  mecánico que hoy destaca porque también es un artista, descubierto por su hijo.

La réplica del Bumblebee que lo hizo famoso ya fue retirado de la Expo Oruro Moderno y volvió a su taller, pero Ernesto recibió muchas invitaciones para mostrarlo en otras regiones de Bolivia. La más cercana es Tarija, donde el  robot gigante podría exhibirse en mayo. El mecánico está dispuesto a pasearlo por donde se lo pidan. Es que este Transformer, al que también se conoce  en la película como  “hermano pequeño” de los Autobot y vive esforzándose para probar que está a la altura del resto de los robots,  en Bolivia nació con un poder extra: el amor de un hijo a un padre.

 

 

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