Días de manada y jornadas de piscina para que los perros sigan siendo perros

El centro Taawa cumplió tres años ayudando a las personas a relacionarse mejor con sus perros, respetando la necesidad de éstos de socializar con otros canes.
miércoles, 19 de mayo de 2021 · 05:04

Ivone Juárez  /  La Paz 

““El perro es feliz siendo perro, el gato es feliz siendo gato”, afirma Andrés Salamanca, etólogo especialista en comportamiento y conducta de perros y gatos  del centro Taawa, donde, desde hace tres años, un equipo de profesionales multidisciplinario se ocupa en  orientar a los humanos en su relacionamiento con los perros, sobre todo para que con su amor no anulen su necesidad de relacionarse con su especie y sus instintos naturales, confundiéndolos  y generando problemas en su comportamiento.

Un grupo  de perros salen de la piscina de Taawa.

Con ese objetivo, además de prestar atención médica y terapias holísticas, en Taawa están los días de manada y las jornadas de natación para perritos con el objetivo de que éstos socialicen con otros de su especie  y reafirmen sus instintos naturales. Pero estas actividades, sobre todo los días de natación, ayudan también al relacionamiento con su amo y muchas veces terminaron en “reconciliaciones”.

Andrés explica que a nombre del amor muchas personas llegan a humanizar tanto a sus perritos, generándoles problemas fisiológicos, de alimentación y de comportamiento, que terminan, sobre todo en el caso de la conducta, provocando problemas de convivencia en la familia, donde el animalito puede llegar a convertirse en una molestia para algunos miembros del hogar.

 Otros   se manejan con mayor destreza en el agua.

A Taawa muchas veces llegan familias enteras para resolver problemas de convivencia con sus mascotas porque son agresivas, desobedientes, ladran mucho o generan otro tipo de problemas porque alguien lo “malcría” en la casa, al punto  que los otros lo quieren fuera de la casa.

“En las clases de natación hemos visto más de una vez que los familiares que tienen menos vínculo con el perrito y se quejan de él, terminan haciéndole barra para que alcance el otro lado de la orilla; mientras que la persona que tiene el mayor vínculo con el perrito sale satisfecha porque vio y ayudó a su animalito a aprender algo nuevo”, señala el etólogo.

Socializar vs. humanizar

Adriana Iturralde,  gerente general de Taawa y terapeuta holística, indica que una de las necesidades básicas de los perritos es la socialización con otros de su especie, pero que en algunas familias se los deja  dentro del departamento o en el jardín de  la casa solos, aislados; o, en el otro extremo, se los llega a humanizar al extremo de hacerles perder su identidad de animalitos. 

“Al pensar que lo que tenemos es un niño pequeño y no un perrito, le estamos quitando la identidad de perro para meterle   contenidos humanos que traen problemas en su comportamiento”, sostiene Andrés Salamanca.

Los días  de manada son ideales para socializar entre perros.

“Los perritos necesitan socializar, estimular su olfato, porque es el sentido más desarrollado que necesitan para agotarse mentalmente, necesitan descargar energía física; no necesitan tanto un abrazo o un beso;  es importante para el vínculo con el animal, pero pensar que sólo necesita mimos, abrazos y comida, le  desarrolla problemas de ansiedad, de agresividad”, sostiene.

En ese contexto, Adriana Iturralde comenta que desde su creación, en 2018, Taawa busca equilibrar de manera integral la relación entre personas y animalitos para mejorar su convivencia y calidad de vida,  de una manera integral, desde el aspecto científico  hasta el espiritual.

“Taawa cuenta con un equipo de trabajo que contempla la relación de la persona y el animal desde varios puntos de vista, para mejorar esa calidad de vida y que la gente sea feliz con su animal”, asegura.

Una de las  funcionarias  de Taawa sostiene a uno de los perros que llegaron al centro.

Equipo multidisciplinario

El centro Taawa cumplió tres  años de trabajo en abril y desde su inicio ha crecido importantemente, sobre todo en su equipo;  cuenta con  al menos 25 profesionales distribuidos en la clínica veterinaria, dirigida por Evelin del Río Gómez, que está dotada  de   servicios de imagenología, internación, cirugías y laboratorio;  el área de terapias holísticas,  a cargo de Adriana Iturralde, donde se realizan sesiones de reiki, terapia floral, terapia con cristales y doga (yoga con perros).

Taawa también cuenta con una unidad de convivencia y entrenamiento animal, dirigida por  Andrés Salamanca, donde se da asesoría familiar, dogtraining, se organizan  los días de manada y la piscina canina, además de entrenamientos especializados. 

La diferencia entre  perros adultos y cachorros desaparece.

El Hotel Casa Taawa para perros y el Pony Club, donde se brindan clases de equitación para niños y  equinoterapia son también parte del centro de atención integral para animalitos. El Pony Club está a cargo de Cristina Hernaiz, especialista en comportamiento de caballos.

Todos estos profesionales están pendientes de los días de manada, donde perros de todas las razas, tamaños, colores y de diferentes humanos se encuentran para correr sin freno por los amplios espacios que el centro tiene adecuados para ese fin; igual que de los días de clases de natación canina, donde algunos perros llegan asustados y dejan que sus amos los metan al agua para, poco a poco, descubrir que no se hundirán, que  tienen en ellos la habilidad natural de nadar o de flotar. 
 

Un hombre sostiene  a su perrito que está envuelto  en una manta.

Aprender a relacionarse con los animales y la naturaleza en pandemia

En su objetivo de dar equilibrio a la relación de los seres humanos con los animales, el centro Taawa implementó el Pony Club, dirigido por Cristina Hernaiz, especialista en comportamiento de caballos.

El  club está habilitado para la  equinoterapia, que tiene el objetivo de ayudar a estimular a los  niños con discapacidades y, al mismo tiempo,  enseñar a los niños en general  el relacionamiento respetuoso con los animales.

El etólogo Andrés Salamanca explica que  el relacionamiento con los ponnies ayuda a los pequeños en el control de sus emociones, porque estos animalitos son muy sensibles. “Para acercarse a un caballo uno tiene que tener una predisposición hasta corporal, algo que ayuda al niño a tener control sobre sus emociones”, explica.

Una niña  abraza a uno de los ponnies en Taawa.

 Y en estos tiempos de pandemia en que las laborales escolares son  virtuales, Taawa implementó en el club   Clases con el ponnie, al  que asisten niños, cumpliendo todas las medidas de bioseguridad, para estar al aire libre en compañía de los caballitos.

 “Los niños de ahora, que están todo el tiempo con la computadora, necesitan estar al aire libre, contactarse con la naturaleza, aprender al aire libre”, explica   Adriana Iturralde, gerente general de Taawa.

 Andrés Salamanca remarca que para brindar este apoyo a los niños con los ponnies, se vela con mucho cuidado y profesionalidad por el bienestar de los caballitos.
 

 

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