Sorata: la bienvenida corre de parte de Aida, sus cocteles y helados artesanales

Ubicado a dos cuadras de la plaza principal está Aida Riveros, en su puesto El Edén de Sorata, recibe a propios y extraños con sus delicias de frutas; dentro de su local, a media luz, está su museo personal.
jueves, 20 de mayo de 2021 · 05:04

Marco Fernández Ríos  /  Sorata

Después de una búsqueda que está a punto de naufragar, al final de la calle Muñecas, se comienza a ver un techo de paja. A medida que uno se acerca comienza a divisar, primero, que debajo de ese techo hay un barril, luego ya se advierte que en el lugar, como adorno, hay varias botellas de diferentes colores y tamaños... también se ve una máquina artesanal para hacer helados y a una mujer  comandando todo el movimiento que se genera en el lugar; es Aida Riveros con sus helados y dulces cocteles, el cariño de Sorata.

Ubicado a casi 140 kilómetros de la ciudad de La Paz, Sorata es como dice su eslogan: un paraíso terrenal, ya que, después de pasar por el altiplano, hay un camino que desciende desde aproximadamente 4.000 metros sobre el nivel del mar (msnm) hasta un clima templado de 2.674 msnm, donde el nevado Illampu aparece como protector de la capital de la provincia Larecaja.

La  sorateña  ofrece sus deliciosos helados artesanales.

De acuerdo con Goyo Lazo, responsable de Turismo Cultural del Gobierno Autónomo Municipal de Sorata, el municipio tiene al menos 30 atractivos, entre los que se destacan la Gruta de San Pedro, las casas de piedra de Yani, la iglesia de Chuchulaya, el templo de Ilabaya, la laguna Glaciar, el mirador Wilakollo, caminatas por caminos precolombinos o escaladas al Illampu. Hay mucho por hablar de Sorata. Por ejemplo, de su gastronomía.

En busca del Edén

Es fin de semana, días en que llega gran cantidad de turistas nacionales y extranjeros a la plaza principal (Enrique Peñaranda). También salen las vendedoras de frutas, legumbres y ropa, y abren los restaurantes que ofrecen en su menú lawa de choclo, ají de papa con conejo, queso humacha o un agradable chicharrón al estilo sorateño.

En esta deliciosa charla surge el diálogo acerca de los postres que tiene este pueblo, en especial los helados artesanales. “Aquí abajo venden helado de chirimoya”, dice una de las amables habitantes, aunque desconoce el lugar exacto de su ubicación.

“Parece que está a dos cuadras”. “Está al frente del aquel garaje”. “Se encuentra al final de esta calle”. Hay que correr el riesgo y caminar por la calle Muñecas para ver si, realmente, existe aquel helado artesanal de chirimoya. 

Al seguir por la vía adoquinada, poco a poco se deja de escuchar el ruido de la vorágine de la plaza principal. Cada vez hay menos tiendas y pareciera que al final no habrá nada. No obstante, a la mano derecha aparece un techo de paja que llama la atención.

El Edén de Aida Rivero  visto de afuera, con dos clientas.

Al acercarse da curiosidad saber qué hay debajo del techo y quién genera el ruido que parece producirse en un envase lleno de piedras. Detrás de todo ello está Aida Riveros, propietaria de El Edén de Sorata, un lugar definitivamente muy especial.

“Lo artesanal y ecológico siempre es lo más buscado”, comenta con una mueca que mezcla picardía y simpatía. Sin dejar de mover su pequeña máquina para hacer helado —el ruido que parece de una caja con piedras—, la mujer resalta que en Sorata se producen varias frutas, como la papaya, durazno, palta, lacayote y chirimoya.

Un letrero  enorme anuncia las especialidades de Aida.

Con una pulpa jugosa y blanca, este último fruto es el que más llama la atención, en especial por su sabor exquisito. ¿A qué sabe en helado? 

Aida deja de mover su máquina artesanal, coge un vaso y con una cuchara de madera retira el helado de chirimoya. En ese momento da la impresión de que el tiempo pasa lento, porque cada cucharada de la crema parece la formación de una obra de arte, en este caso gastronómica.

Aida “tentando”  a los visitantes con uno de sus cocteles.

En una tarde calurosa de diciembre, el helado es ideal para refrescarse y también para preguntar cómo se prepara este postre. La vendedora, con la misma mirada pícara, afirma que es muy sencillo hacerlo. “Produzco chirimoya, entonces me he animado a preparar heladito. Es lo más fácil, pero el toque especial yo no me lo saco de la cabeza”, afirma sonriente la heladera que también ofrece helados de maracuyá, tumbo, mora, café, mango, higo y chocolate.

 “Más macerado  más volteador”

Llama la atención lo que se ve en la parte izquierda de su tienda, pues encima de una mesa hay botellas de todo tamaño y forma, con bebidas de diversos colores. “¡Ahhhh!”, se adelanta a responder  Aida, como si se acordara de algo muy importante y de pronto tiene un vaso en la mano. “En 2017 me he animado a preparar cocteles artesanales con todas las frutas de aquí, de Sorata. Especialmente trabajo con chirimoya”, dice mientras se acerca a la mesa, destapa la botella que alguna vez tuvo whisky y sirve un líquido verde claro. Se trata del exquisito licor de chirimoya, que combina el agradable sabor de la fruta con un toque leve de alcohol. “Cuanto más macerado es más volteador”, asegura.

Parte de las botellas  que hacen el museo personal de la sorateña.

Como ocurre en varios pueblos de América Latina, en Sorata también existe la tradición de preparar chicha de maíz. “Entonces he dicho por qué no puedo hacer coctelitos también. Como me ha salido bien, me he animado a preparar helado, chicha, licores, guarapo de caña y vino de chirimoya”, afirma Aida mientras agarra otro vaso y empieza a servir un chimonchelo sorateño. “Es una tradición que he inventado, porque hay que saber atraer a los caseros”, afirma mientras extiende el vaso con el licor, tentando con esta otra sorpresa de su Edén.

Pero El Edén de Sorata  de Aida tiene más sorpresas; dentro, debajo del techo de paja, en la semioscuridad comienzan a aparecer a la vista una variedad de objetos que  mínimamente arrancan curiosidad. Son tazas de porcelana, jarras de barro, una exprimidora metálica, barriles, una vitrola, canastas y, sobre todo, botellas de varios colores; es una especie de repositorio de objetos antiguos: el museo personal de Aida. “A mí me gusta reciclar cosas de nuestros ancestros”, explica la mujer.

 Los cocteles   de frutas que logra Aida.

El Edén está en la calle Muñecas

Los helados, chicha y cocteles artesanales que elabora Aida Riveros se encuentran en El Edén de Sorata, que está en la calle Muñecas, a dos cuadras de la plaza Enrique Peñaranda. Este negocio está abierto todos los días. Para hacer pedidos o reservas se puede llamar a los teléfonos 63203035 y 68135429.
 

 

 

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