Milluni, un altar místico a la memoria histórica y espiritual

La población cree que no se deben lanzar piedras a sus lagunas de colores, tiene su cementerio como un altar y le reza a las almas en pena que recorren su represa.
miércoles, 21 de julio de 2021 · 05:04

Ivone Juárez/  Milluni

Pasan las 9:30, el sol ilumina plenamente la pampa que se ve a los lados del camino de tierra que lleva desde El Alto hasta Zongo y al lado izquierdo aparece un pueblo en  diminuto de color tierra, parece un maqueta con pequeñas viviendas; las cruces que se ven  en algunos de los techos son la señal de que se trata de un cementerio. De cerca se nota que algunos de los nichos fueron construidos con bloques de piedra unidos por cemento blanco; otros tienen hasta un revoque de cemento que el tiempo ha deteriorado. Encima de esta pequeña necrópolis aparece el Huayna Potosí con sus nevados, como protegiéndola.

Es la imagen con la que Milluni, en el Distrito de 13 de El Alto, recibe a los que llegan hasta su puerta de ingreso, su camposanto; el preludio de lo que se encontrará en lo que fue un próspero campamento minero de estaño que comenzó a funcionar en 1920, aproximadamente,  teniendo como socio accionista nada menos que al príncipe Felipe de Gran Bretaña, y que en medio de su apogeo, en 1965, cientos de sus trabajadores y familiares fueron masacrados por defender sus reivindicaciones sociales. Todos fueron enterrados en ese cementerio, que después se cerró para cualquier otro difunto que no fuera un trabajador minero del lugar.

La sensación de  ansiedad  que provoca el ingreso al campamento minero fantasma de pronto se trastoca en una mezcla de admiración y tristeza  al oír a Ana  Lía Gonzáles, una cholita escaladora que siempre pasa por el lugar guiando a un sinfín de turistas. “Para mí es recuerdo y pensar que tal vez algún familiar mío lejano está enterrado ahí, en ese cementerio. Soy de la comunidad de Cañaviri, en Zongo, pero mi mamá de niña vio Milluni. Dice que fue un pueblo  lleno, poblado con unas mil personas que gozaban y vivían de lo mejor, pero vino la masacre, los aviones disparando desde el cielo contra los mineros y sus familiares, incluso niños,  que fueron enterrados en ese cementerio. Después de eso sólo la tristeza, la melancolía”, expresa.

“El cementerio de Milluni es más que eso para nosotros; es un camposanto, un  altar  donde recordamos a los que vivían con todo y que  murieron en esa masacre”, añade la joven escalaradora.

Así, con el comentario de Ana Lía,  uno comienza a entender  lo que encontrará más adelante recorriendo el poblado minero pintado por los colores de los metales que guardan las entrañas de sus cerros y de su planicie.  Milluni viene de la  palabra aymara millu que permite definir el color marrón  rojizo, que se encuentra hasta en algunas lagunas que se hallan en el lugar.

El secretario de turismo de la Alcaldía de El Alto, Hedilberto Márquez, explica que la región está “pintada” por metales como el  zinc, wolfran y el  estaño, que le dan esos jaspes rojizos.

Pero no sólo la tierra tiene esos tonos, sino también las lagunas que se encuentran en la región. Son al menos cinco  de color rojo, verde, negro y  turquesa. Se trata de Pata Khota, Jankho Khota, Ventanani, Milluni Chico y el  Milluni grande. Sus colores varían de acuerdo a la hora del día, dependiendo de la posición del sol y del reflejo del Huayna Potosí: un espectáculo para la vista.

Como todo en Milluni tiene sentido para sus habitantes, estos cuerpos de agua son deidades a las que no se les puede arrojar piedras, pues se las lastima  y éstas, en venganza, se pueden tragar a las personas. Se cuenta en el lugar que hace unos años, dos personas que jugaban en la orilla de una de las lagunas lanzando piedras cayeron al agua y no salieron más. 

El campamento  minero  fantasma de Milluni, hoy cerrado incluso a las visitas turísticas.
Foto:Carlos  Sánchez / Página Siete

Lo mismo ocurre con la represa que lleva el nombre del poblado, Milluni, con sus aguas azules bordeadas  por tonos cobrizos. Ésta tiene dos torres donde -cuenta la gente- penan las almas de los mineros que en 1965 llegaron al lugar buscando refugio pero no tuvieron suerte y fueron alcanzados por la masacre. La represa es entonces otro lugar cuya tranquilidad no debe ser rota por nadie.

“Son leyendas que surgen a raíz de la certeza de la gente en sentido de que los mineros, palliris e incluso niños que murieron en la masacre aún no encontraron descanso”, afirma Hedilberto Márquez.

Un cementerio-altar

La necrópolis Milluni fue cerrada a entierros después de la masacre de 1965 por determinación de la población que vivía en el campo minero, pero en 2018 recibió seis cuerpos más que pertenecían a tres mineros que murieron en interior mina tras un derrumbe. Ese dato es parte de la historia que lo envuelve y que en 2010 llevó a la Alcaldía de El Alto a declararla  Patrimonio Histórico Cultural.

La Laguna  Colorada, otra de las maravillas de Milluni.
Foto:Alcaldía de El Alto

“Es más que un cementerio, es un camposanto, un altar.  Es por eso que durante la festividad de Todos los Santos es uno de los lugares que recibe una gran cantidad de visitantes”, afirma el secretario de turismo de  El Alto.

“Posee cuatro tipos de arquitectura: la minera, naval, barroco mestiza e indígena. Se trata de un altar de unos 300 nichos orientados hacia el sol y que tienen detrás el Wayna Potosí”, añade.

Campamento fantasma

El campamento minero que da origen a todo lo que prácticamente representa Milluni está actualmente cerrado debido a un accidente que se registró en 2018. La Alcaldía de El Alto tiene planificado reabrirlo al turismo para mostrar la mina donde aún se encuentra el altar del Tío, el templo que se construyó en el lugar, la escuela, el centro de salud y hasta un mural del pintor Miguel Alandia Pantoja (1914-1975) que  muestra la masacre de 1965.

Visitantes  contemplan una de las lagunas de colores de Milluni.
FOTO:Alcaldía de el Alto

Quiere sumar este atractivo a los otros casi irreales que tiene Milluni en la ruta Qhutana, donde además del cementerio y las lagunas de colores están el mirador Jilarata, el desierto de Chusa Marca y la exestuquera, una de las primeras que proveyó de ese material de construcción a La Paz.  Y,  cómo no, al Huayna Potosí (Joven  Potosí, en aymara) que embruja con sus picos nevados que llegan a más de los 6.000 metros de altura, donde se puede practicar escalada en roca, tracking, escalada en hielo, escalada en  media montaña, alta montaña y de  glaciares; deportes de aventura con una cholita escaladora  Ana Lía, que acaba de graduarse como guía de estas prácticas de turismo de aventura y que tiene en la memoria y en el corazón la historia de Milluni.

La represa de Milluni  con sus aguas azules de bordes color cobre.
Foto:Carlos Sánchez / Página Siete

Pero en esta oferta no se debe olvidar el respeto con la que los habitantes de Milluni honran su historia, a sus muertos y a su naturaleza.

Cómo llegar y  qué llevar

  • Ubicación   Milluni se encuentra en el Distrito 13 de la ciudad de El Alto.
  • Transporte  No existe un servicio de transporte público o sindicalizado que tenga como destino específico Milluni. Sin embargo, se puede tomar el que tiene como destino Zongo. Los minibuses para esta zona se abordan en la plaza Ballivián de  El Alto y salen sólo entre las 6:00 y 7.30.  
  • Tiempo  El viaje a Milluni, partiendo de  la plaza Ballivián, dura alrededor de 45 minutos. 
  •   Alojamiento  En Milluni aún no se cuenta con el servicio de hospedaje por eso todos los recorridos se realizan en el día. Sin embargo, en la población se encuentra servicio de gastronomía que tiene como bases la carne de llama. 
  • Sugerencia  Contrate los servicios de una agencia de turismo para conocer Milluni. Podrá contar con servicio de transporte y de un guía que lo llevará por el recorrido sin perderse ninguno de los atractivos de este lugar.
  • Qué llevar  Lleve prendas abrigadas, una gorra, lentes de sol y bloqueador solar y hágase  de un palo para usarlo como bastón en la caminata que tiene que realizar.

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