Con la vista en la frontera y el virus, Perú y Bolivia priorizan recuperar el comercio

El país conmemora hoy su independencia, que coincide con la posesión de su nuevo presidente. En Bolivia, el embajador Boza encabezará un acto a los pies del mausoleo del Mariscal Santa Cruz.
miércoles, 28 de julio de 2021 · 11:02

Ivone Juárez / La Paz

Este miércoles la República de Perú conmemora el Bicentenario de su independencia que coincide con la posesión de su nuevo presidente, Pedro Castillo, quien asumirá el cargo para una gestión de cinco años.

“No hay otro par de países en la región que puedan decir que tienen ese grado de entrelazamiento. Eso implica una agenda en común  estructural”.

En La Paz, la representación diplomática del país, encabezada por el embajador José Boza Orozco, realizará su acto protocolar central  ante el mausoleo del Mariscal Andrés de Santa Cruz, que  -a decir de Boza- personifica los lazos que unen a Perú con Bolivia.

 “El Mariscal Andrés de  Santa Cruz personifica el rico bagaje cultural que compartimos Bolivia y Perú, porque fue prócer de la Independencia de ambos países, presidente de los dos países, el impulsor de la Confederación Perú-Boliviana”, sostiene el diplomático, quien conversó con Página Siete sobre los lazos de amistad  y hermandad que unen a su país con  Bolivia, y se refirió a la amplia agenda que sostienen ambos país, ahora supeditada a las restricciones que impone la pandemia del coronavirus. 

“ El reto que  encaramos no tiene precedentes y demanda la colaboración de todas y todos para superar las crisis sanitarias y económicas”.

Además de la conmemoración de su  bicentenario, Perú posesiona hoy a su nuevo presidente, Pedro  Castillo.

En este caso coinciden el Bicentenario de la Independencia de Perú con esta renovación democrática. Desde el año 2001, son 20 años de gobiernos sucesivos sin  ningún tipo de interrupciones en Perú, y eso representa la reafirmación de la democracia del país, coincidiendo con la celebración del Bicentenario de la Independencia. Algunos se refieren a éste como el Gobierno del Bicentenario.

Bolivia y Perú son dos países con lazos únicos en la región, ¿en qué incide esto a la hora de su relacionamiento? 

Concuerdo, Bolivia y Perú tienen una relación muy peculiar en términos regionales y en términos continentales incluso, porque la matriz común que tenemos en términos históricos, culturales y sociales es única. Antes de la  llegada de los españoles no había distinciones entre Perú y Bolivia, había el mismo desarrollo histórico, la misma vivencia cultural,  algo que se mantuvo a través de la Colonia. Las entidades estatales se distinguen a partir de la Independencia, pero es innegable que esa amplísima red de vínculos sociales, económicos y culturales desconoce fronteras porque son fuerzas vivas a través del tiempo.

 En ese sentido, sólo para ilustrar, el lago Titicaca tiene un papel fundamental en los mitos fundadores de nuestras culturas, de un lado y otro de la frontera; simboliza esta unidad sociocultural, que es una situación privativa; no hay otro par de países en la región que puedan decir que tienen ese grado de entrelazamiento. Eso implica una especie de temas en común que no  son coyunturales, sino estructurales, por llamarlo de una forma. La frontera entre los dos países, aparte de su extensión, es un espacio de encuentro e integración. Incluso el caso específico del desarrollo de La Paz  es como un vínculo de desarrollo económico entre el Bajo Perú y  el Alto Perú. Hay ligámenes subyacentes, debajo la superficie hay una serie de lazos y vínculos que varían pero no pueden romperse, son permanentes. Eso es parte de la necesidad de cooperar; la integración es una expresión natural de la situación histórica y geográfica. La realidad histórica y geográfica nos impone la necesidad de cooperar y de trabajar juntos para enfrentar retos y desafíos comunes que tenemos, teníamos y tendremos. 

¿En qué se traducen esta historia común y lazos que  menciona,  en estos tiempos de pandemia?,  ¿cuáles son las prioridades?

Las prioridades están definidas por las crisis, la crisis sanitaria y la crisis económica. Estamos focalizando la cooperación y el trabajo conjunto para resolver los diversos problemas que los dos países encaramos en esas áreas. Y en esta coyuntura  es interés mutuo proteger la salud de las zonas fronterizas. Ahora hay una serie de restricciones dirigidas a prevenir que surjan focos de infección, pero también, en paralelo, está la tarea de ayudarnos mutuamente a reactivar las economías afectadas por las crisis; eso implica estimular la recuperación del comercio, con todas las salvedades y seguridad que se tienen que tomar. 

Hay una recuperación en lo comercial, no en los niveles que teníamos antes, pero paso a paso se va recuperando, porque es reflejo de la necesidad de las poblaciones de los países de beneficiarse del intercambio comercial, que siempre beneficia a los productores de uno y otro país, como a los consumidores, y a todos en general.

  El reto que estamos encarando no tiene precedentes y demanda la colaboración de todas y todos para superar las crisis sanitarias y económicas.  

¿Qué otros temas se está viendo atender? 

En la medida en que el tiempo y las condiciones lo permitan, tendremos que reenfocar y avanzar en diferentes aspectos. Menciono algunos, sin agotar la agenda: tenemos una realidad geográfica que compartimos en todo el sistema del lago. Estamos involucrados en un proceso de reestructuración de la autoridad del  lago, apuntando a que sus labores sean más eficaces y tengan logros más concretos en beneficios de las poblaciones; la idea es reestructurarla, modernizarla para que tenga capacidad de ejecutar obras y proyectos que tengan beneficios más concretos y palpables; estamos en ese proceso, habrá que acelerarlo en su momento, cuando las condiciones lo permitan. Pero no es solamente el lago, hay una serie de cuencas binacionales como el río Maure, que requieren tener una base científica. Hicimos este tipo de estudios los países y tenemos que pasar a la parte más administrativa y política para que estos acuerdos nos permitan hacer un manejo mucho más racional de las cuencas binacionales, protegiendo el medioambiente. 

¿En el comercio?

Más allá de la crisis, en general es un interés permanente aumentar el volumen y el flujo comercial constantemente, algo  que de por sí beneficia económicamente a los dos países, ayuda a reactivar las economías y aumenta el volumen de los mercados,  intercambios y beneficia a los consumidores de los dos lados de la frontera.

Cuando se habla de comercio, necesariamente se tiene que hablar del otro lado de la moneda que es el trabajo conjunto para tratar de combatir, en la medida de lo posible, el contrabando. La coyuntura y las restricciones vigentes por la pandemia se tradujeron en un crecimiento, en algunas partes de la frontera, del contrabando y en la aparición de nuevas modalidades de éste. 

¿Qué nuevas modalidades adoptó el contrabando?

 Actualmente, tenemos un trabajo renovado entre las autoridades en la  materia para detectar estas nuevas formas de contrabando que surgieron a raíz del cierre de frontera. Es un reto identificar el problema, y una vez que se lo identifique actuar conjuntamente para combatir estas nuevas modalidades de contrabando que surgieron.

¿La balanza comercial?

Primero estamos recuperando los niveles que llegamos a tener antes de la pandemia, una idea es recuperarlas y proseguir. En los últimos datos, tenemos, en caso de Perú, una pequeña ventaja en términos de la balanza comercial, pero, desde mi punto de vista, enfocar el tema en términos de balanza comercial, obvia, no permite ver que el gran beneficio del comercio es que crezca en volumen y monto  constantemente. La balanza comercial puede ser más favorable a uno u otro país, pero eso no es lo fundamental, sino que la tendencia y la dinámica sean de crecimiento del volumen de los montos de comercio. Eso  hace que las economías crezcan, eso favorece a las personas.

La ciudad de El Alto tiene la mayor concentración de ciudadano peruanos, ¿qué trabajo se está realizando? 

Por la importante cantidad de población  de la comunidad peruana en El Alto, tanto la flotante como la permanente, por eso Perú  abrió un consulado en El Alto. Nuestro cónsul Erick Tejada cumplió cinco años de gestión y a  fin de mes se retira porque cumplió su período. Su labor fue ampliar  la red de asistencia  social y nacional.

¿Cómo anda la inversión privada de Perú en Bolivia en este contexto de pandemia que deprimió la economía? 

Una serie de grandes empresas de Perú que estuvieron, están y estarán en Bolivia. Tenemos el caso de PIL, de Alicorp; tenemos inversiones en cemento, en la banca; los montos de inversiones responden  a los costos y beneficios que ofrece la economía. Somos vecinos, tenemos toda esta red de vínculos y estas inversiones de grandes montos y largos plazos no varían por razones coyunturales.   

 ¿Qué perspectivas ve en  las relaciones entre Perú y Bolivia?

Estamos entrando a un tema especulativo porque, para empezar, la realidad de la pandemia y los retos que implica no tienen precedentes. La pandemia es lo más globalizado que puede haber, pero la primera reacción de los países fue cerrarse, verse a sí mismos, debilitando así la reacción multilateral. Desde mi punto de vista, a la larga, no sólo en el caso de Bolivia,  Perú,  tendrá que ser fundamental responder al estímulo de esta amenaza global con una respuesta global.  En esta etapa está claro que la cooperación entre gobiernos es clave para conseguir las vacunas, ampliar los programas de vacunación; tenemos que trabajar juntos, compartir las experiencias.
 

 

 

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