Lenka Nemer, voraz lectora, feminista, ecologista y una miss «hippie»

Desde que volvió del Miss Universo trabaja en su proyecto de huertos urbanos; aún no recibió el premio que se le otorgó, pero no deja de sumar aliados.
domingo, 4 de julio de 2021 · 18:12

Ivone Juárez / La Paz

“¡Gracias por romper estereotipos!”, le expresó emocionada una mujer joven a Lenka Nemer, la Miss Bolivia Universo, después de oír su intervención en un evento en el que presentó un adelanto en tratamientos del cáncer de cuello uterino. Lenka, quien hace unas semanas regresó al país después de su participación en el Miss Universo, de donde volvió con un premio por su proyecto de huertos urbanos, se había referido en el evento al aporte de la mujer con su fuerza laboral a la economía, “más del 50%”, por lo cual cuidar su salud era trascendental y había que “visibilizar” adelantos como el presentado para sumar esfuerzos. Ella, nombrada embajadora de la causa, haría su parte.

“Leo mucho”, dice Lenka. En el feminismo abraza la equidad de género y ha leído mucho de autores que considera que con su teoría “se puede avanzar”.

“Las cifras lo indican, somos mayoría laboral, mayoría de consumo. Ya no podemos ver al mundo como se hacía en otras épocas, porque ahora nosotras también encabezamos la toma de decisiones”, afirma en esta entrevista con Página Siete

Conversa con este medio desde Santa Cruz, telefónicamente, mientras prepara sus maletas para el viaje que tiene programado a la Chiquitania, por 10 días. Visitará varios huertos urbanos; está trabajando en el proyecto con el que destacó en el Miss Universo y logró un apoyo de 10.000 dólares. El dinero aún no llegó a Bolivia, pero ella está sumando más y más aliados con la ayuda de Promociones Gloria

“Si yo necesitaba sembrar, ellas buscaron las semillas”, dice al referirse a Gloria Limpias y su hija Gloria Mariana. Cuenta que al principio le costó asimilar que coronarse como Miss Bolivia Universo tenía que cumplir compromisos en los que tenía que presentarse impecablemente bella y, de alguna manera, establecerse en un lugar para coordinar su agenda, pero luego logró sincronizar con Gloria Limpias, quien la llama “mi miss hippie”.

“Hasta ahora la señora Gloria me llama ‘mi miss hippie’, la que va, se mete a la tierra, está con los animalitos, se pone la mochila al hombro y desaparece 10 días. Para mí fue difícil y seguro que también para ellas tratar con una chica que no tiene raíces, pero me pusieron el hombro”, afirma.

Esta es la charla con la paceña de 24 años graduada en relaciones internacionales con mención  en diplomacia y resolución de conflictos.

En un evento, una mujer te agradeció por romper estereotipos, ¿qué opinas?

Creo que romper estereotipos es algo que todos debemos hacer,  y lo hacemos a nuestra manera todos los días; por ejemplo, cuando nos dicen que no se puede lograr algo, pero lo intentamos y seguimos avanzando, eso es romper estereotipos. En mi caso, creo que tiene que ver con la formación que recibí, con la manera distinta en que me fui aproximando a las diferentes circunstancias, como al de reina de belleza, por ejemplo, en el que más allá de llevar una corona, me dediqué a hablar de temas “difíciles”, de los que en la testera ninguna figura pública se anima a hablar porque es o no políticamente correcto.  Yo no creo que en el concepto políticamente correcto, yo creo en lo correcto, punto.

¿Qué parte de tu formación te lleva a pensar así?

Mi formación familiar. En el caso de mi vida, mi papá me inculcó el hábito de leer muchísimo, educarme, asistir a la universidad, ser siempre buena alumna, una  buena persona. En cuestiones académicas, tengo la suerte de haber crecido en una familia que pudo facilitarme educación en todos los niveles y en todos los ámbitos, desde cuando quise pasar clases de bailes, hasta cuando quise aprender a tocar el violín, y, después, cuando decidí  ir a la universidad: me dejaron, me permitieron y me facilitaron mudarme de ciudad. 

La Miss Bolivia  Universo con las cholitas escaladoras de La Paz.

Cuando hablas tienes algo más que decir que el resto.

Me gusta leer.

¿Qué lees sobre feminismo?

Bastante, hace unos meses, antes del Miss Universo, di una charla para un colectivo en La Rioja, Argentina, sobre violencia contra la mujer en la práctica de carreras de carácter político, la violencia contra la mujer en un espacio de poder político. Cuando me puse a leer acerca de esto vi que tiene que ver con una especie de biopoder, ante lo que nosotras tenemos que entender que la mujer como género ocupa más del 50% de la población global y, por lo tanto, esto nos convierte en las principales consumidoras y productoras; en ese contexto, en este momento histórico, es imposible tratar de relegarnos de ciertos espacios. Sin embargo, considero que aún tenemos que trabajar bastante en generar confianza alrededor del liderazgo femenino.

¿Qué factores debemos trabajar?

La primera es  la educación para generar sororidad, porque si nosotras no confiamos en nosotras mismas, y no me refiero a ningún tipo de amor propio, que debe existir, sí, pero me refiero a que una mujer confíe en otra mujer que decide o cuando ésta consume; otorgarle el espacio de producción a otra mujer. Cuando me preguntan con qué empresa prefiero trabajar, siempre trato de buscar si la gerente es mujer, si el dueño es mujer; siempre trato que dentro de todas mis actividades las mujeres ocupen un espacio de liderazgo importante. 

¿Qué tipo de feminismo empujas? A veces nos encontramos con feminismo que en vez de acercarnos a la causa, nos alejan.

No estoy segura, yo creo que todos los feminismos nacen desde las experiencias de las personas que los ejercen. No creo que debamos ponerles un nombre, hay feminismos que por el estudio teórico se acercan más o menos a ciertas teorías: existen ecofeminismo, existen feminismos liberales, feminismos marxistas, y sé que existen porque los he estudiado, porque es parte de mi carrera la teoría feminista.

Todos los feminismos trabajan desde su espacio en la sociedad para la equidad de género. Y sí, hay algunas cosas que nos parecen radicales, en alguna época  pareció también radical y  descabellado otorgarle pasaporte a las mujeres, permitirnos votar, permitirnos elegir con quién casarnos. Creo que todo lo que en este momento se considera radical, loco, en un futuro, cuando nuestra consciencia se eleve, se dará a conocer quizá lo correcto. Considero que con tiempo y con una mirada crítica se puede llegar lejos y proyectar el futuro en el que deseamos vivir. Como feminista, desde todas las áreas posibles y tangibles, trabajo por la equidad de género.

 La joven trabajando en los huertos urbanos.

¿Cómo pueden aportar los varones en tu causa?

Aportan cuando permiten que las mujeres también tomen espacios de liderazgo, cuando confían en que una mujer es capaz, cuando contratan a una mujer, cuando no se burlan de la necesidad de toma de espacio de una mujer; cuando son compañeros, cuando son aliados

¿Cuáles son tus lecturas de feminismo?

He leído desde Michel Foucault, Jaques Derrida, Simon de Beauvoir a  Gramsci; he leído feminismo de nueva ola, feminismos negros, que me gustan mucho; también vi perspectivas desde sociología de la imagen, como lo proyecta Silvia Rivera, me gusta mucho leer a la Silvia Rivera. Leí bastante de Wallerstein y otras versiones teóricas, sería imposible resumir todo lo que leí, pero puedo decir que los autores que mencioné son los que más recuerdo porque son los que más influyen en lo que considero se puede progresar. También leo muchísimo informes numéricos específicos de Naciones Unidas. He visto  la teoría marxista,  de derecha, de  izquierda, de norte a sur, he leído todo lo que pude, porque se trata de tener una perspectiva lo más limpia posibles.

Eres muy joven y tienes mucha lectura

Es un mito que los jóvenes no leen. Tengo amigos de mi edad o menores que leyeron lo mismo o más de otras áreas. En el concurso del Miss Universo, muchas de las candidatas eran chicas de 26 o 27 años con doctorados, tienen escritos libros y publicaciones.  Me frustra mucho cuando se subestima a la juventud, cuando nos llaman generación de cristal, ¡me molesta! Por experiencia propia puedo decir que muchas de las causas en contra de la vulneración de derechos las está llevando a cabo mi generación, la generación Zeta.

 La joven trabajando en los huertos urbanos.

¿Qué opinas de los prejuicios sobre los certámenes de belleza?

Creo que muchos de los que critican los certámenes de belleza lo hacen por cierta falta de conocimiento; basta con acercarse para cambiar esa forma de pensar; yo  creía que no tenían sentido, pero cuando mi hermana compitió en Miss Mundo en 2016 pude entender que se requiere mucho más que caminar bonito en tacones; integra aspectos múltiples. Cuando me dicen que los certámenes de belleza deberían desaparecer, no creo;  deben seguir evolucionando,  y están en ese proceso. Ahora todas las reinas de belleza tienen causas por las que trabajan. Además, el concurso de belleza nunca me pareció competir con otras mujeres, sino con uno misma y ver qué tan lejos se puede llegar para desafiarse día a día. 

En esta competencia contigo misma, ¿qué ganaste?

Gané valor y amor propio. Le tenía pavor a desfilar en bikini porque tenía el prejuicio de cómo deber ser el cuerpo de una mujer;  pasé por trastornos alimenticios, dietas insanas, pero en el concurso hablé con otras chicas y reconociéndome a mí misma, puedo decir que gané esa batalla. Y  gané valor porque después del concurso  nadie me calle. Muchos me dicen para qué respondes y mi respuesta es: Necesito contestar, necesito hablar, no me puedo quedar callada.

¿Cómo avanzan los huertos urbanos?

Estamos esperando porque la donación del Miss Universo (10.000 dólares) aún no se realizó y eso tiene que ver por una cuestión de trámite bancario en Bolivia, porque en Estados Unidos están con toda la predisposición. Mientras yo busco concretar el trámite para que el dinero pueda llegar al país sin menor perjuicio, se van sumando muchas empresas e instituciones que me están dando su respaldo para llegar lo más lejos que se pueda.

 Estamos trabajando con un equipo de abogados probono para formalizar la ONG. Me asombra la voluntad de instituciones públicas y privadas que se acercaron para brindar su ayuda. Pero más allá de desarrollar actividades por mi lado, me parece importante aglutinar y apoyar a otras causas que ya trabajan en el tema.

 Lenka en una de sus visitas a los huertos.

¿Cómo cambió tu vida? 

No descanso. No sé si será así, no tengo cercanía con otras reinas para preguntar si el ritmo es así. Mientras hacemos está entrevista estoy empacando porque viajo a la Chiquitania por 10 días a promover la economía naranja y estaré visitando huertos. Pero nada sería posible sin el apoyo de Gloria Mariana y de Gloria Limpias, de mi hermana Nadia y de mi abogado Rodrigo Aguilar. Esto es mi vida y me encanta. 

¿Qué recordarás de esta experiencia?

Las amistades que hice. Estoy segura que de acá a unos 10 años, cuando esté terminando un doctorado, estaré conversando con Carolina, con Alondra; tendré  mi ONG. Recordaré que a mis 24 años tuve  todo el respaldo de la comunidad boliviana, que de por sí es muy querida, pero también bastante conservadora; es todo un logro, pero todo lo que hago, lo hago con vocación de servicio.

 

 

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