Pablo Ramos, el intelectual que hizo del carpe diem una forma de vida

Familiares, políticos, periodistas y economistas lo recuerdan como un hombre moderado y fiel a sus principios. Criticó el neoliberalismo “sin adjetivar”.
sábado, 25 de septiembre de 2021 · 05:18

Fernando Chávez V. / La Paz

Pablo Ramos Sánchez, fallecido ayer de un infarto a los 84 años, se destacó como economista, escritor, investigador académico, conferencista y político  pero, sobre todo  como lo recuerdan muchas personas que lo conocieron, fue un hombre intachable y consecuente con sus ideas.

Casado con Mery Ruth Morales, tuvo cuatro hijos: Rose Marie, Verónica, Juan Pablo y María Isabel, quien define a su padre como “un maestro de la vida para sus hijos, nietos y bisnietos”. “Era un hombre fuerte, el pilar de la familia que nos guiaba a todos. Era un hombre sabio, equilibrado y siempre preocupado por la familia”.

“Fue consecuente con sus ideas y sus principios, y los puso siempre en primer lugar. Jamás dio un paso en falso y que no estuviera guiado por el camino de la libertad y de los derechos de todos los bolivianos. Trabajó toda su vida para eso”, contó a Página Siete.

Según lo recuerda María  Isabel, su padre era alegre, optimista, siempre pensaba en la vida y en el futuro, atento a cualquier evento, muy cuidadoso con su salud y deportista; caminaba todos los días entre una hora y hora y media. “Metódico, y aún en los momentos más difíciles, cuando lo acusaron injustamente, él tomó la vida con optimismo”, afirma.

María Isabel revela que la frase  que guió la vida de su padre era carpe diem (que se puede traducir como aprovecha el día, o vive cada momento). “Así saludaba todas las mañanas a la familia, con la que mantenía una comunicación permanente. Imagínese un faro, ése era él; imagínese un soporte para el dolor, ése era él”, dice sin esconder su emoción.

Rose Marie, otra de sus hijas, escribió en sus redes: “Amigos míos, hoy partió al cielo nuestro padre, abuelo, bisabuelo, hermano y tío más amado y cariñoso. El mejor padre, se fue nuestro pilar, nuestro timón, guía, el mejor amigo que pudimos tener. Vuela alto donde cada amanecer te encuentres con la aurora boreal”.

 La última  foto familiar con   Pablo, tomada el 6 de agosto en Yanacachi.
Foto: Cortesía de la familia Ramos

El periodista boliviano Rafael Archondo, que radica en México, escribió en su blog que Pablo Ramos hizo de la moderación una rutina. “Nunca tuvo palabras de odio. De invariables posiciones de izquierda, con un compromiso a prueba de cualquier tentación mundana, el exrector de la UMSA sólo podía tener amigos y simpatizantes”.

Archondo recordó que Pablo Ramos fue uno de los fundadores del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), pero ya en el exilio chileno decidió alejarse de toda militancia para dedicar su vida al análisis económico y la vida académica. Fue candidato a la Presidencia en 1993, junto a Jerjes Justiniano, el binomio de rectores a los que ASD, una escisión del Partido Comunista, convenció para competir por las urnas.

“Dirigió el Banco Central y la Prefectura de La Paz y no parece haber sido en ello militante del MAS. Al menos nunca se involucró en el sectarismo y la denostación de los adversarios. Ramos estuvo siempre del lado de la unidad de la izquierda y contribuyó con su saber a numerosos planes de gobierno. Sus escritos quedan para entender el neoliberalismo, al que criticó sin adjetivar. Fue un hombre sereno y cabal. Bolivia lo echará de menos”, finaliza Archondo.

La Escuela Socialista Comunitaria lamentó también su partida. “Fue un hombre revolucionario consecuente y éticamente intachable, que por defender al pueblo sufrió varios exilios. Seguiremos su ejemplo”, dijeron desde esa organización.

  El economista  Pablo Ramos con el presidente Luis Arce.
Foto: APG

El presidente Luis Arce dijo por medio de Twitter: “Recibimos con profundo dolor la noticia del fallecimiento de Pablo Ramos, un eminente economista, mi profesor y amigo. Perdimos a un gran intelectual, que aportó de gran manera a la lucha por el crecimiento con justicia social. Nuestras más sentidas condolencias a su familia”.

Igualmente, el expresidente Evo Morales expresó sus condolencias: “Nos duele mucho. Lamentamos profundamente el fallecimiento del hermano, compañero y amigo, Pablo Ramos Sánchez, quien en vida fue rector de la UMSA, prefecto de La Paz y presidente del Banco Central de Bolivia”.

El empresario y político Samuel Doria Medida refirió sobre él: “Una noticia muy triste, se nos fue un gran boliviano, un economista que aportó mucho a nuestro país desde la academia hasta el desempeño laboral, pero sobre todo se nos fue una gran persona, de esas que se admira mucho y que las hay pocas. Adiós Lic. Pablo Ramos”.

Luis Revilla,  exalcalde de La Paz,  escribió: “Compartí la directiva del Concejo Municipal cinco años, entre 2005 y 2010 con Pablo Ramos, más allá de cualquier ideología o diferencia, un hombre decente en todo el sentido de la palabra. Descanse en paz, don Pablo”.

Entre las muchas expresiones de pesar en las redes sociales, el procurador general del Estado, Wilfredo Chávez, destacó que “murió el hombre de la Revolución Universitaria, antiimperialista de 1970. Pablo Ramos Sánchez, maestro de la izquierda boliviana, economista y cultor de generaciones revolucionarias. Descansa maestro y amigo, vives en tus actos de consecuencia y ya trasciendes en la historia”.

Gabriela Montaño, exministra del gobierno de Morales, escribió que “duele perder a un hombre como Pablo Ramos porque necesitamos de él y de esa generación de hombres y mujeres que nunca se dan por vencidos. Mi abrazo y cariño a su familia”.

Su formación y carrera

Pablo Ramos nació en el Gran Chaco, el 25 de enero de 1937, se graduó como bachiller del colegio San Luis, de Tarija. Licenciado en Economía, con especialización en planificación general, dedicó gran parte de su vida a la docencia universitaria en universidades de Bolivia, Chile, Ecuador, México y República Dominicana. También trabajó como experto de la Organización de Naciones Unidas en México, Centroamérica y el Caribe, y fue prefecto de La Paz en 2008.

Fue rector de la UMSA en cuatro oportunidades, la primera de las cuales fue en 1970 cuando se produjo la llamada Revolución Universitaria, que dio lugar al surgimiento de la Guerrilla de Teoponte. También desempeñó actividades de decano y director de la carrera de Economía, en la dictaba la materia de Política económica. Durante las dictaduras militares fue perseguido y detenido, especialmente durante el período de Hugo Banzer.

Roberto Ugarte,  que fuera también su alumno y exdirector de Impuestos, dijo que fue un defensor de la participación del Estado en la economía, con ideas socialistas, y de la corriente de la Cepal. “No diría que fue uno de los mejores docentes, aunque era la preferencia de muchos estudiantes”.

Publicó varios libros e hizo importantes aportes a la bibliografía sobre temas de su especialidad. Escribió Siete años de economía boliviana, Radiografía de un golpe de Estado y los cuatro tomos de Temas de economía boliviana.

Escribió textos universitarios para el estudio de la política económica, aunque también incursionó en la literatura, con cuentos y poesías: Imágenes, Cuando se aleja  el tren y De ayer y de hoy (poemas) son ejemplos de su pluma. Uno de sus últimos libros fue Los escaldados.

Colaboró con artículos en diferentes periódicos y revistas y dictó conferencias sobre economía boliviana en todas las universidades públicas del país.

Pablo Ramos escribió el prólogo del libro El Modelo Económico Social Comunitario Productivo Boliviano, cuyo autor es Luis Arce cuando ejercía la cartera de Economía. Ramos destacó por entonces que el contenido del libro “no recogía teorías importadas y se constituía en un aporte muy importante para la investigación de la economía de Bolivia”.

El 3 de enero de 2017 asumió la presidencia del Banco Central de  Bolivia (BCB) en reemplazo de Marcelo Zabalaga, quien estuvo en el cargo desde noviembre de 2010.

“Pablo Ramos le dará al BCB ese impulso que esperamos para que la política monetaria, cambiaria y de comercio exterior se fortalezca y sigamos logrando más éxitos”, decía el por entonces ministro de Economía, Luis Arce.

En aquella oportunidad, el analista económico Alberto Bonadona opinó que Ramos era uno de los académicos más “reconocidos”, aunque observaba que el BCB no gozaba de la independencia que se espera de una entidad de esta naturaleza, especialmente por los créditos que aprobó para diferentes empresas públicas.

El economista Hugo Siles dijo sobre el que fuera alguna vez su catedrático: “Se fue un maestro de maestros, que con su prolijidad y cariño nos educó en la ciencia de la economía. Tú decías ‘a mis estudiantes que en la mañana desayunan café con una marraqueta, durante el día trabajan y en la noche vienen conmigo a estudiar’. Será hasta que Dios nos reúna en la palma de su mano. Gracias 100%”.

 

“Jamás dio un paso   que no estuviera guiado por el camino de la libertad y de los derechos de   los bolivianos”.  
María Isabel Ramos

 

Una amistad política y literaria
Alfonso Gumucio  con Pablo Ramos.
Foto: Alfonso Gumucio

Nos unía una amistad literaria y política desde que en 1988 lo entrevisté en su calidad de asesor económico de la Central Obrera Boliviana (COB), sobre la crisis de los relocalizados de las minas y el dramático desempleo, para mi película documental Derechos sindicales, una producción de la televisión holandesa.

A fines de febrero de 1990, cuando era nuevamente rector de la UMSA, tuvo la deferencia de presentar en el salón de honor de la universidad la edición boliviana de mi testimonio La máscara del gorila, premiado y publicado inicialmente en México en 1982. Nos veíamos poco pero cuando lo hacíamos solíamos hablar de literatura, una pasión que mantuvo siempre en paralelo a sus actividades de servidor público.

La última vez que vino a casa, a mediados de noviembre de 2016, hablamos también de mi padre, con quien había trabajado como joven economista a principios de la década de 1960. Me obsequió la fotocopia engargolada de un libro autobiográfico (Cuando se aleja el tren, 1990), dos libros de relatos (El provocador de 2012 y Los escaldados de 2014), y un pequeño poemario (Poemas del camino, 2006). Los leí y quería escribir sobre ellos cuando me sorprendió, apenas seis semanas después, su nombramiento como presidente interino del Banco Central de Bolivia.

Mi relación de amistad intelectual con él quedó en suspenso cuando aceptó el cargo. Al principio me alegré, pensando que su integridad ética y moral iba a poder más que las mañas de Evo Morales y de Arce Catacora, pero el tiempo me desmintió y el Banco Central fue usado para manejos irregulares en las finanzas públicas, como por ejemplo el financiamiento, contra toda norma, de empresas estatales deficitarias y mal administradas, o la veloz disminución de las reservas en los años finales del régimen. Quiero creer que fue un periodo difícil para Pablo, y que aceptó ese cargo para recobrar cierta visibilidad pública.

 

Alfonso Gumucio Dagron  Escritor y cineasta

 

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