Calasich cuenta que Heleuterio, el protagonista de La bicicleta de los Huanca, fue real

La obra de TV está basada en la historia verídica de un campesino que Roberto Calasich envolvió como comedia.
lunes, 27 de septiembre de 2021 · 14:41

Ivone Juárez /  La Paz

La exitosa y querida serie de televisión La bicicleta de los Huanca cumplió más de tres década de haber sido concebida como idea por Roberto Calasich Gárate, su director y gionista, quien en los últimos meses está  dedicado, a través de sus redes sociales, a “revelar” algunos secretos de su obra que llevó hasta el cine en 2007.  Calasich  contó uno de esos secretos a Página Siete: Heleuterio, el personaje principal de la serie, existió en la vida real, vivió en Pucarani, se disfrazó de cholita para participar en una carrera de bicicletas y ganó, tal como se ve en la serie que fue estrenada en febrero de 1993.

Corría el año 1990 y  Calasich vivía los primero años de su matrimonio con Sonia y en su casa trabajaba Flora, una joven de Pucarani, orgullosa de ser la campeona por tres años consecutivos de la carrera de bicicleta de cholitas de  su pueblo.  Ese año la muchacha estaba dispuesta a retener el título,  así que unos días antes de la competencia pidió permiso para ir a prepararse. Regresó del permiso cabizbaja y desanimada porque por primera vez había perdido la carrera.

Calasich cuenta que no le prestó mayor importancia a la frustración de Flora hasta dos semanas después, cuando la joven regresó otra vez de su descanso de fin de semana, pero esta vez con un trofeo en las manos y una sonrisa que dejaba ver un diente de oro imposible de pasar inadvertido. La muchacha contó a la familia que en su pueblo habían descubierto que quien le ganó la competencia de bicicletas en realidad era un hombre dado a la bebida que se había disfrazado de cholita para entrar a la competencia. El alcalde y el párroco  del pueblo se enteraron porque el mismo hombre lo confesó cuando estaba ebrio y le quitaron el premio para dárselo a Flora, la legítima ganadora de la carrera.

La historia que contaba Flora se metió en la imaginación del director y guionista que entonces dirigía un programa de  esketchs cómicos en un canal de televisión de La Paz.

Rumbo a Pucarani

Apenas pudo, Calasih marchó a Pucarani a conocer al hombre que se había disfrazado de cholita para meterse a la carrera de bicicletas más esperada del pueblo. En el lugar buscó primero al párroco, el padre Esteban, que casualmente había sido su maestro en la Universidad Católica Boliviana, donde estudió economía. Encontró al religioso en la plaza, éste le confirmó la historia y le señaló al autor: Heleuterio, que estaba tirado en  la plaza borracho. “Yo no quiero hablar con él porque estoy cansado”, protestó el padre demostrando así su frustración porque Heleuterio se negaba a dejar el alcohol y no quería casarse con su esposa Severa, con quien ya tenía más de dos años de sirwiñacu.

Roberto Calasich se acercó a Heleuterio, lo saludó y le invitó a comer en la plaza, donde se servía unos platos de pescado; el hombre reaccionó de su borracherra y aceptó.

“Nos sentamos a comer, era conversador, muy ocurrente. De pronto apareció una mujer, que resultó ser su esposa, Severa, y lo comenzó a jalonear y gritar. ¡‘Heleuterio vamos a la casa, te he dado plata para comprar!’”, le decía. El hombre se puso de pie y le dio una patada. La primera idea que tuve fue convencer a este señor para que actuara para una filmación de unos 10 minutos contando cómo se le ocurrió vestirse de cholita para ganar una competencia, pero después de ver su reacción lo pensé mejor”, recuerda.

Calasich regresó un par de veces más a Pucarani y en la primera encontró a Heleuterio saliendo de la misa, con su esposa al lado y conversando con el párroco. Alcanzó a oír que el religioso le reclamaba porque  seguía en sirwiñacu con Severa.  “Ya no era el hombre que golpeó a su mujer, sino un tipo sumiso que apenas respondía”, cuenta.  La siguiente vez que visitó el pueblo, Roberto encontró a Heleuterio bebiendo y mostrándose más agresivo.

“Ahí descarté por completo contar con él como actor, pero me robé su nombre y le busqué  otro apellido: Huanca. Elegí Huanca porque entre las muchas de las historias que escarbé en mi vida, conocí la una de una mujer hija de madre italiana y padre aymara que apellida Huanca y se avergonzaba de ese apellido. Por eso elegí ese apellido para Heleuterio en la serie, donde ser Huanca sea un orgullo; por eso él dice en unos de los episodios: ‘¡Yo quiero que los Huanca sean familia de campeones!’”, cuenta  Calasich.

Pero entonces, en 1990, el director y guionista no puedo comenzar a dar forma  a su idea, pero la comenzó a alimentar, primero con aspectos y las personas  reales en la vida de Heleuterio,  que    llevaron a la serie al éxito que alcanzó.

“Quería entrar al humor campesino del teatro popular, pero los personajes estaban muy estereotipados, así que comencé a investigar para hacer un guion”, afirma.

“Es una mezcla de humor y narrativa que retrata a la gente en un mundo ideal en el campo, pero llega a todos los estratos de Bolivia, porque con los personajes se llega a cada uno de ellos”, añade.

Y comenzó a indagar en la preferencia y costumbres de la gente del área rural,  y llegó al cine Monumental Roby, de la Garita de Lima, una de las zonas populares más concurridas  de la ciudad de La Paz, donde descubrió la fascinación que la gente sentía por las películas asiáticas de artes marciales. Y esa fascinación la plasmó en “Choque Chan”, un vecino de Heleuterio que se jacta de ser maestro de kun-fu y que lo desprecia porque vive con Severa, la mujer de la que él siempre estuvo enamorado.

Ya con estos elementos, 1992 tenía una parte del guion, que lo pudo terminar de desarrollar cuando Fernando Aguilar, gerente de producción de ATB,  le propuso producir una teleserie.  Calasich le presentó dos propuestas de comedia: la primera se trataba un diluvio universal en Yungas y la segunda era La bicicleta de los Huanca.  Aguilar eligió la serie de televisión que se convertiría en una de las más exitosas de Bolivia.

La Bicicleta de los Huanca con sus 10 capítulos fue estrenada en ATB en febrero de 1993 primero sólo en la ciudad de La Paz, pero luego fue transmitida a nivel nacional, donde también se posicionó en los primeros lugares de la preferencia de los teleaudiencia.

La serie saltó fronteras. Llegó a los bolivianos en Perú, Chile, Estados Unidos, Argentina y otros países. Calasich recuerda emocionado como en el estreno de la obra en Argentina llegó un boliviano ciego, acompañado de su hija, quien a medida que transcurría la película le contaba qué imágenes se veía.

“La hija le describía las escenas y él se reía; fue lo máximo para mí”, expresa Calasich.

Con la tecnología,  La bicicleta de Los Huanca ganó millones de espectadores, desbordando su éxito hasta una versión de la serie realizada en Perú.

Y el éxito  que obtuvo desde que fue estrenada obviamente llegó a los ojos y oídos del verdadero Heleuterio, que en 1993 llegó a La Paz buscando a Calasich. “Vino hasta el canal, me buscó. ‘¿Te acuerdas de mí? Estoy viniendo,  alguna cosa me tienes que dar, hablaremos’, me dijo. Nos fuimos a tomar un café y le tuve que dar algo de dinero”, cuenta Roberto Calasich.  

Unos meses después de ese encuentro, el director guionista  volvió a tener noticias del hombre que lo inspiró para su obra más reconocida: había muerto atropellado por un vehículo en la carretera de  Pucarani. Heleuterio, que en la teleserie fue interpretado por Aldo Velásquez, estaba ebrio, e inconsciente salió  a la carretera. Aldo Velásquez también murió, en 2001, por un mal cardiaco.

 

¿Y qué pasó con los actores de la serie de televisión?

La bicicleta de los Huanca  cuenta la historia Heleuterio (Aldo Velásquez), un poblador de Pucarani dado al alcohol, cuya vida da un giro cuando al pueblo llega por accidente Jimmy (Roberto Calasich) un traficante de drogas que se hace pasar por ciclista  y transporta droga en su bicicleta. La bici llega a manos de Heleuterio, que la usa para competir en una carrera de bicicletas   disfrazado de cholita, generando así el descenlace de una serie de episodios jocosos.
En la serie participaron 16 actores reclutados por Roberto Calasich, director y guionista de la obra. La mayoría eran estudiantes de la carrera de comunicación social de la Universidad Mayor de San Andrés, formados en teatro por el director Willy Pérez. ¿Qué fue de esos jóvenes? Aquí la referencia de algunos de ellos:
Aldo Velásquez (Heleuterio) era uno de los alumnos más destacados del maestro Pérez. Al inicio representaba al párroco de Pucarani, pero terminó teniendo el papel principal. Murió en 2001 por  un paro cardiaco.
Eloisa Álvarez (Severa) pasó al menos tres días atendiendo un puesto de naranjas en la avenida Buenos Aires para meterse en su papel.  En 1996 migró a EEUU, se casó y   hoy es dueña de una cadena de supermercados.
Iván Unzueta ( Choque Chan)  tuvo que pasar unos días en el cine viendo películas de artes marciales y aprender algunos toques de taekwondo. Hoy ejerce su profesión de comunicador social en una ONG.
Miltón Llanos (Satuco), era el más joven del  elenco y asumió el desafío de representar  alumno de Choque Chan. 
Ivana Calle, quien interpretó a Marcelina, la joven pastora de ovejas que se enamora del ciclista “gringo”, después de grabar la serie se casó con el primo de Calasich y hoy es funcionaria de la Alcaldía de La Paz.
Roberto Calasich, quien estuvo en el papel  de Jimmy, el narco que se hace pasar por  ciclista, ahora edita la segunda parte de La bicicleta de los Huanca. También actuaron Virgina Troche (Tomasa), Marco Aguilar (cura), David Guarachi (alcalde), Óscar Bernal (Ricardo), Viviana Garrón (Katty), Jaime Chacón (Wacho).

 

“Nos sentamos a comer, era conversador, muy ocurrente. De pronto apareció una mujer, era  su esposa, Severa, que  le comenzó a jalonear y gritar”.

 

“La bicicleta de los Huanca es una mezcla de humor y narrativa que retrata a la gente en un mundo ideal en el campo, pero llega a todos los estratos” 

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