J J Díaz: Para frenar el calentamiento global hay que darle un segundo ciclo a la basura

El ingeniero es un convencido de que en Bolivia se pueden desarrollar proyectos gigantes sin necesidad de depender de tecnologías extranjeras, sus esfuerzos están dirigidos a producir energías limpias .
viernes, 14 de enero de 2022 · 05:00

Eddy Daniel García Quispe y Brandon Tola Cruz / Primer lugar en el programa “La entrevista que siempre soñé”

El ingeniero Juan José Díaz Griffero es un empresario inmerso en la fabricación de pinturas y la construcción de estructuras metálicas.  Es un convencido de que en Bolivia se pueden desarrollar proyectos gigantes sin necesidad de depender de tecnologías extranjeras.

Actualmente sus esfuerzos están dirigidos a producir energías limpias a partir de tecnología cero contaminación. En este sentido, hace poco menos de un año, ha construido un prototipo de maquinaria para posibilitar la producción de biodiésel a partir de desechos sólidos.

Juan José Díaz apuesta por la tecnología boliviana.

Esta entrevista obtuvo el primer lugar en el programa “La entrevista que siempre soñé” 2021 que impulsa la Fundación para el Periodismo con el apoyo de la Minera San Cristóbal. Fue realizada por los estudiantes Eddy Daniel García Quispe y Brandon Tola Cruz de la Unidad Educativa Simón Bolívar B de la ciudad de El Alto.

El alumno Eddy Daniel García
Quispe.
El estudiante Brandon Tola
Cruz.

¿Cómo se describe a sí mismo Juan José Díaz Griffero?

Yo soy una persona común y corriente, empresario, emprendedor, enamorado de mi tierra, una persona que me gusta mucho lo que es la fabricación, el emprendimiento de ideas nuevas, me provoca mucha emoción cuando empezamos algo nuevo. Me gusta generar valor agregado, no me gusta la idea que seamos un país exportador de materias primas, por ejemplo, somos productores de cobre, pero importamos el cable; somos productores de plata, pero importamos las joyas.

Tenemos capacidad y mano de obra calificada, debemos dejar de depender del mercado extranjero, esa es mi visión incansable.

¿Cómo nació el proyecto de transformación de basura en biodiésel?

Toda idea nace de un problema. El primer problema es la contaminación. Y no se trata tanto de botar la basura en la calle, sino de generarla. Un segundo problema es la subvención de los combustibles. A pesar de que creemos que somos un país petrolero, no lo somos. El 70% de los combustibles que usamos los importamos y nuestro estado tiene que subvencionarlo. El Estado boliviano gasta alrededor de 1.200 millones de dólares al año en subvención del combustible.

A partir de estos dos temas nace la idea de producir combustible a base de basura. Nos contactamos con gente de México, hicimos un par de compras de patentes, empezamos a generar la tecnología acá y la adaptamos para que funcione a cuatro mil metros de altura. La pirólisis, que es un proceso de combustión en ausencia de oxígeno, depende mucho de este dato. Logramos hace poco menos de un año producir diésel aquí, desde llantas, plásticos y bolsas: en un proceso básicamente de pirólisis, fabricamos una pequeña planta piloto, la presentamos al gobierno nacional y ahora estamos en todas las tratativas para que estas plantas se hagan una realidad y se hagan a gran escala.

¿Qué estamos haciendo mal los bolivianos a momento de cuidar el medioambiente?

Somos grandes productores de basura, de envases de todo tipo. No importa si la botas en el basurero o en la calle, el daño es el mismo porque igual estamos generando basura. Yo creo que la solución no está en dónde depositar la basura, sino en dejar de producirla.

La conciencia está mal direccionada, se debe trabajar en no producir basura. Son pequeñas prácticas con las que podemos avanzar: evitar el uso innecesario de envases o procurar que éstos sean ecológicos, usar bolsas de tela y tantas otras posibilidades que están en nuestras manos.

Muchas veces afirmamos que en Bolivia no hay la ciencia ni la tecnología para llevar adelante emprendimientos como el suyo. ¿Qué opina al respecto?

Eso es totalmente falso. Bolivia tiene ciencia, tiene grandes mentes, lo que falta es el apoyo y la dirección. A muchos de nuestros científicos y especialistas les ha ido mejor en el extranjero, hay mucha tecnología creada por bolivianos.

A veces caemos en el conformismo de echarle la culpa a alguien más, siempre encontramos un culpable y lo importante es asumir que algo estamos haciendo mal. No se trata de que llegue un político, una ley a arreglarte la vida. Debemos estudiar y aprender qué se puede aplicar en nuestro contexto. Ahora podemos recurrir a la tecnología, la distancia entre nosotros y lo que deseamos saber es un clic, aprovechemos las bondades que nos ofrece la tecnología.

En lo personal me molesta la mala costumbre de juzgar nuestros productos, miramos con celo lo que se produce en Bolivia y asumimos que lo hecho en el extranjero es mejor. Sin embargo, en otros países no sucede eso. Priorizan su producción y sólo si no hallan el producto requerido en su mercado, recurren al mercado internacional, pero lo hacen con desconfianza.

¿En qué otros ámbitos le gustaría generar proyectos para continuar con la línea de reducir el impacto del cambio climático?

Somos varias personas las que estamos impulsando el proyecto de la producción de biodiésel, entre ellos mi amigo Javier Iturralde, uno de los grandes direccionadores de la parte logística. Con esta sociedad, hemos conformado un bloque para generar nuevas energías de este tipo. Hoy en día, estamos trabajando en unos equipos productores para producir gas natural a partir de desechos orgánicos, como son los excrementos de animales. Queremos generar electricidad en aquellas poblaciones donde no llega las empresas distribuidas, y poner este tipo de reactores para que generen su propia energía eléctrica.

La idea no es quedarse aquí, es seguir trabajando lo que es la tecnología limpia, lo que nosotros hemos llamado tecnología cero, cero contaminación y cero toxicidad.

¿Por qué razones considera que su proyecto ha despertado el interés de la población?

Considero que al plantear la posibilidad de agarrar toda esa basura que está almacenada en los botaderos o en la calle y convertirla en algo tan necesario como combustible, es algo que impacta. Porque al final, la basura, la boten donde la boten, va a terminar siendo material almacenado.

La solución está en todas las tecnologías de reciclaje que nos posibilitan convertir la basura en algo reutilizable. La tarea que nos hemos dado estos años de crear instalaciones, donde lo único que se hace es almacenar la basura, es lo que va generando los problemas que tenemos ahora.

Yo creo que la solución para todas las personas que estamos en la búsqueda incansable de ver qué podemos hacer con la basura, es darle un segundo ciclo a la basura: combustible, ladrillos, abono, gas. Esa es la línea que tenemos que seguir para dejar de hacerle tanto daño a la tierra.

Para alcanzar nuestras metas más grandes, es posible que incluso llegue a faltarnos la basura, esto significa que le vamos a dar un valor comercial a la basura, además de un valor social pues pretendemos que las plantas sean fabricadas y trabajadas por bolivianos.

El golf es una de las actividades
de distracción
del ingeniero.

 

Los bolivianos tenemos capacidad y mano de obra calificada, debemos dejar de depender del mercado extranjero, esa es mi visión incansable

Juan José Díaz

Bolivia tiene ciencia, tiene grandes mentes (...) A muchos de nuestros científicos y especialistas les ha ido mejor en el extranjero

Juan José Díaz

En lo personal me molesta esa mala costumbre de juzgar nuestros productos, miramos con celo lo que se produce en Bolivia

Juan José Díaz

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