Dayli dijo sí: el cielo de Caranavi se abre a propuestas de matrimonio en parapente

Henry pidió matrimonio a su novia cuando ella estaba en pleno vuelo en parapente. La gente lo ayudó con la sorpresa y hasta a cambiarse de zapatos.

Gente & Lugares
Ivone Juárez
Por 
La Paz - lunes, 20 de junio de 2022 - 5:00

Henry pisó tierra y los nervios que comenzaron a traicionarlo se transformaron en vértigo. Si bien cuando estaba en el parapente, sobrevolando, en algún momento pensó en la posibilidad de que Dayli le dijera que no a la propuesta de matrimonio que le haría en unos minutos más; la sensación no fue tan estresante como la de pensar que todo lo planeado durante dos semanas saliera mal.

El escenario que había planificado para pedir matrimonio a su novia la contemplaba a ella en pleno vuelo en un parapente, viendo desde el cielo un letrero en el piso con la pregunta “¿Te quieres casar conmigo?”, un corazón formado con pétalos de rosas y a él, sonriente, con un ramo de flores en una mano y en la otra el anillo de compromiso.

Por eso apenas se quitó los arneses del parapente, corrió a buscar la caja que mandó desde La Paz con la empresa Parapentes en Bolivia, que le ayudó a hacer realidad su particular propuesta de matrimonio.

De prisa comenzó a quitarse la polera para ponerse la camisa que llevó, y de pronto vio que dos hombres desconocidos comenzaron a desamarrar los cordeles de sus zapatillas deportivas para que se pusiera otros zapatos, mientras que otro clavaba su letrero en el piso y una mujer formaba el corazón con los pétalos de rosas.

“¡El pueblo me estaba ayudando!”, dice emocionado Henry Alvarado. “Aprovecho esta entrevista para agradecerles”, añade.

Y todo salió como lo había soñado; su novia Dayli Marine quedó impresionada y le dijo que “sí”, aceptó casarse con él. Todo esto pasó en Caranavi y su cielo, que se abrió a las propuestas de matrimonio en parapente.

La idea

Henry Alvarado (26) y Dayli Marine (24) son novios desde hace ocho años y tienen una relación en la que comparten objetivos de vida y sobre todo la pasión por los deportes extremos. Por eso, cuando él decidió hacer la propuesta de matrimonio pensó en una situación que dejara a su enamorada sin aliento.

“Lo único que nos faltaba era volar en parapente, así que busqué una empresa que diera ese servicio y di con Parapentes en Bolivia, de Marco Aruquipa, que tiene buenas referencias”, cuenta Henry, ingeniero mecánico de profesión. “Dio la casualidad de que la fecha que elegí, en Caranavi se realizaba una feria de turismo”, relata.

Una sorpresa

Henry mantuvo hasta el último momento en secreto las intenciones que tenía el domingo 5 de junio. Buscó a Dayli temprano en su casa, le dijo que irían a caminar y que tenía una sorpresa.

“Era complicado decirle que se fuera arreglada, pero que también vistiera algo adecuado para volar en parapetente. Sólo atiné a decirle que íbamos a caminar mucho, pero que habría sesión de fotos”, cuenta y se ríe.

Dayli, que no imaginaba lo que pasaría, se decidió por ropa cómoda, unos zapatos suaves tipo mocasín y el mínimo de maquillaje. “Me fui en mis fachas porque me imaginé que la sesión de fotos sería con el celular. Nunca me dijo que iríamos a Caranavi, lo supe cuando estábamos en camino”, recuerda la gastrónoma que ahora estudia auditoría pública.

La joven añade que fue en Caranavi donde Henry le dijo que la sorpresa era que volarían en parapente, lo que le molestó porque no estaba con los zapatos adecuados. “Renegé porque mis zapatos no eran para saltar en parapente, eran cómodos pero no tenían agujetas para asegurarlos. Llegamos a la cima desde donde saltaríamos y comencé a sospechar que Henry tenía algo entre manos porque secreteaba mucho con el dueño del parapente; eran muy obvios”, cuenta riendo.

Henry saltó y minutos después le tocó a ella, que tuvo que sujetar sus zapatos para que no cayeran. “¡Casi me quedo sin un zapato!”, exclama.

“Pero volamos sin problema, hasta que Marco me preguntó si tenía buena vista. Yo estaba con gafas y le dije que no muy bien, pero a medida que nos acercábamos al suelo veía con mayor claridad un cuadrado azul y mucha gente. Pensé que estaban ahí por el parapente, ¡pero era por la pedida de mano!”, añade.

Cuando aterrizó, vio a Henry de rodillas, con un ramo de flores en una mano y en la otra un anillo. “Me acerqué y me pidió matrimonio, y yo le dije que sí. Me puse muy nerviosa porque había mucha gente, pero un señor se acercó y me regaló una cadena. Vino una niña y se sacó fotos conmigo. ¡Fue muy bonito!”, añade.

El señor que le regaló la cadena, la niña que se tomó fotos con ella, igual que las personas que desamarraron los cordones de los zapatos a Henry, clavaron su cartel al piso y formaron el corazón con los pétalos de rosas que son de Caranavi y ese domingo 5 de junio asistían a la I Feria Productiva y de Turismo, organizada por la Alcaldía de la ciudad.

El alcalde Eustaquio Huiza afirma que el compromiso de matrimonio en parapente de Henry y Dayli fue una sorpresa para él y la población, pero que va con el objetivo que busca su gestión: potenciar la actividad turística de la gestión. “El parapente es una actividad nueva en Caranavi y queremos activarla. Conversamos con la empresa que trajo el atractivo y acordamos crear una escuela de parapente, ya tenemos pista”, dijo a Página Siete.

Marco Aruquipa, gerente de Parapente en Bolivia, señala que su empresa busca potenciar el turismo mostrando los atractivos de Caranavi desde el cielo. Comenta que probaron la experiencia el alcalde Huiza e incluso autoridades del Gobierno que estuvieron en el evento.

Adolfo Paco, secretario general de la Cámara Hotelera de Caranavi, se perdió la pedida de mano en parapente porque desconocía que se realizaría, pero destaca que la región y sus servicios están listos para recibir a los turistas, sobre todo a paceños, como Henry y Dayli. “Caranavi está a tres horas de La Paz, a 500 msnm, tenemos una temperatura tropical y lugares paradisiacos como la cueva del Rincón del tigre o Las cascadas del gallito”, afirmó el que fuera conocido en el mundo de los medios de comunicación de La Paz como el Compadre Paco.

Y Henry y Dayli volvieron ese mismo 5 de junio a La Paz organizando su boda. La piensan realizar en unos dos años. Planean una gran fiesta, con banda incluida. Es que Dayli es de Oruro y el encanta el folklore boliviano.

“Renegé porque mis zapatos no eran para saltar en parapente, no tenían agujetas para ajustarlos, casi perdí uno”.
Dayli Marine
“Era complicado decirle que vaya arreglada. Le dije
que íbamos a caminar mucho y que habría sesión de fotos”.
Henry Alvarado
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