El piloto alemán Rainer Zietlow llega a Bolivia y conquista el Uturuncu para batir un Récord Guinness

Llegó al país y estableció un nuevo récord de altitud para vehículos eléctricos. Tuvo el respaldo de Quetena Chico y espera que vuelva el turismo a la región.

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martes, 24 de mayo de 2022 - 5:00

Lleva una sonrisa estampada en el rostro, tiene las manos pesadas con grandes uñas cuadradas, la mirada brillante y clara. El cabello y la barba encanecidos lucen algo desordenados, su piel es clara y en determinado momento empieza a sonrojarse... se le nota feliz. Aunque sólo se le escucha decir dos palabras en español: “Viva Bolivia”, el alemán Rainer Zietlow se hace querer.

Él es un auténtico hombre récord y vive para poner en duda los límites existentes. Su más reciente gesta ocurrió el jueves 19 de mayo, cuando en su coche electrónico Volkswagen ID.4 GTX subió la casi abandonada carretera minera en cercanías del Uturuncu, volcán potosino, el cual está casi rasgando los 6.000 metros sobre el nivel del mar.

Ayer Zietlow estuvo en la residencia de la República Federal de Alemania, en la ciudad de La Paz, para recibir el certificado Guinness World Records. Estuvo acompañado de su equipo de tres personas y mostró con orgullo su vehículo eléctrico.

Bitácora de viaje

Pasó desde el Viejo Mundo a Sudamérica con una meta: desafiar a la carretera minera más alta del mundo, aquella que se encuentra en Bolivia, cerca del volcán Uturuncu que está en el departamento de Potosí.

Estuvo en Santiago de Chile el 21 de abril de 2022 y , con su equipo, Zietlow viajó a Bolivia vía Argentina. Después de una semana llegaron al campamento base pueblo Quetena Chico.

El día de la hazaña, amaneció con el cielo despejado. La delegación visitó al edificio municipal de Quetena Chico. Allí el equipo liderado por el alemán conversó con la máxima autoridad local: Rosalio Bernal quien certificó el punto de partida en un documento escrito. Despidió a los viajeros ondeando la bandera tricolor.

Quetena Chico, un pueblo casi olvidado de los flashes informativos, estaba a punto de ser testigo de un acontecimiento de talla mundial.

A la comitiva se sumaron tres personas de la asociación de guías locales. Ellos y un equipo de respaldo visual viajaron en una camioneta Volkswagen Amarok. Los guías permanecían de pie en la parte trasera de la furgoneta y observaron en todo momento los movimientos del coche eléctrico que iba adelante. Además, se registró toda la travesía en video y se tomaron fotografías para registrar el acontecimiento.

La temperatura fue de ocho grados bajo cero, el coloso de roca dormido estaba a lo lejos.

El camino por el que transitó la expedición llevaba a la antigua mina de azufre en el volcán Uturuncu. La vía no tiene mantenimiento desde la pandemia, aunque los queteneños se han organizado para repararla con el fin de reactivar el turismo en el sector. El objetivo, más allá del récord del alemán de 51 años, es que la industria sin chimeneas sea rentable en la región.

En la bitácora de los viajeros se describe la presencia de ríos y de puentes precarios que no se rinden y soportan el paso de la historia. Hay arenales y pajonales: el paisaje parece ser propio de una pintura.

La delegación llegó al antiguo campamento minero denominado Saibor. Acercándose a los 5.000 metros sobre el nivel del mar aparecían las queñoas, árboles adaptados a las hostiles condiciones del tiempo. Hacia los 5.500 metros la vegetación desapareció y sólo se observaban rocas. El viento empezó a soplar con más intensidad.

Todo el trayecto queda grabado no sólo en la memoria de la comitiva sino también en la de una cámara Gopro que filmó lo que sucedió en la ruta.

Durante la mayor parte del camino era posible observar las dos cumbres del volcán y el Collao que las une, aquello denominado “el abra”.

Para llegar a este punto fue necesario pasar por el sector denominado “la nariz”, una curva pronunciada donde el camino se estrecha y la pendiente se hace más pronunciada. El horizonte daba la sensación de estar ingresando a un pedacito de cielo.

Luego el camino cruzó por las humeantes fumarolas de azufre, las cuales revelan que éste es uno de los volcanes más activos del mundo.

El último tramo del camino llevó a la delegación a la antigua mina y un poco más arriba se estableció el nuevo récord mundial de altitud en vehículo eléctrico, a 5.816 metros sobre el nivel del mar.

El momento fue propicio para que el equipo se tomara unas fotografías para la posteridad. El viento se hizo intenso.

Debido al viento, la comitiva bajó a la mina de azufre abandonada y recolectó algunas rocas de azufre que aún se ven en la zona..

En la bitácora de viaje quedaron las pruebas de la aventura y comenzó la salida hacia el pueblo de Quetena Chico.

Una multitud esperó a la delegación. Hubo banderas y aplausos por doquier. La máxima autoridad del pueblo certificó el regreso y se armó una fiesta alrededor del vehículo que impuso esta marca.

Todo aquello duró cuatro horas y 20 minutos, pero quedó patentado para la eternidad.

En el reporte publicado en la página vwid4-highaltitude.com Rainer Zietlow publicó: “Nuestro objetivo era demostrar que la movilidad eléctrica es capaz de ofrecer un alto rendimiento incluso en altitudes extremas”. Luego añadió: “La transmisión eléctrica incluso tiene una ventaja en tales altitudes porque no depende del oxígeno del aire”.

También agradeció a su equipo de trabajo que lo acompañó durante casi un mes.

La Paz es una fiesta

Ayer, en la Embajada de Alemania en La Paz Rainer Zietlow recibió el certificado oficial de Guinness World Records. Natalia Ramírez Talera, jueza oficial del Guinness World Records fue la encargada de rubricar esta proeza sobre cuatro ruedas en Bolivia.

En tanto que el embajador de Alemania, Stefan Duppel, valoró la proeza del piloto.

Únicamente tuvo palabras de elogio. Dijo: “El feliz tema que nos reúne hoy es que el experimentado piloto alemán Rainer Zietlow estableció, en Bolivia, un récord mundial con un automóvil Volkswagen. Rainer Zietlow está activo desde 2004, y hasta ahora ha batido con regularidad numerosos récords Guinness en Asia, América y Europa, y ahora -por primera vez- en Bolivia”.

Contento y bien dispuesto, el piloto alemán atendió a los requerimientos de la prensa, con un traductor en medio, y demostró su felicidad por llegar a Bolivia y concluir esta feliz aventura.

“Es muy importante establecer un récord de altura con un coche eléctrico porque los coches eléctricos se hacen cada vez más importantes a nivel mundial, también por el asunto del cambio climático”, dijo a Página Siete.

Se alegró porque con esta apertura del camino minero en Quetena Chico puede volver el turismo a la región. En español dijo: “Viva Bolivia”.

Su proeza es mayor porque además de triturar récords desde 2004 el piloto alemán se dedica a donar sus premios.

El logro obtenido en Quetena fue a Aldeas Infantiles SOS de La Paz... éste es quizás el máximo triunfo del hombre que rompe récords.

Un as en el volante

Comienzos En 2004, Rainer Zietlow fundó su agencia, Challenge 4 GmbH. Challenge4 es especialista en la planificación y ejecución de proyectos automotores en todo el mundo.

Récords Según la web de Challenge 4 GmbH, hasta ayer Zietlow tenía un éxito automovilístico que incluía tres Guinness World Records y varios récords mundiales de larga distancia.

Recorrido En 2013 logró el récord con su equipo de ocho miembros de conducir la distancia más larga dentro de un solo país (Rusia) utilizando varios Volkswagen Amarok..

Proeza Rainer Zietlow estableció dos récords mundiales de larga distancia al navegar por la famosa carretera “Panamericana” desde Tierra del Fuego hasta Alaska en 2011.

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