El Tata y su Gran Poder de sanación, hoy Teodocia y Antonio son sus prestes
Una enfermedad tuvo en vilo a la pasante, ella cuenta que la fe en el patrono le ayudó a superar el mal momento de salud, fue en 2004. Ella y su esposo son fieles devotos hoy en día.
Antonio tiene la vista fija en él. Suelta un suspiro. Habla y los ojos se le enrojecen de a poco. No halla respuestas a su pena y solo pregunta: “¿qué voy a hacer sin ti?, ¿quién nos va a cuidar cuando enfermemos?... le habla al Señor del Gran Poder que está en el salón de su casa. La figura permanece quieta. Tiene los ojos grandes y expresivos. Es como si una mueca de dolor le recorriera el
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