Erwin Valda, el periodista que ejerce el oficio a pesar del acoso y la asfixia

El comunicador fue separado de una emisora por las críticas que hacía a una autoridad. Anunciaron que mientras él siga en su cargo, las instituciones le quitarían la publicidad al medio de comunicación.

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Potosi - miércoles, 09 de noviembre de 2022 - 9:00

Erwin Valda tiene pocos amigos, pero muchos enemigos. Por lo general así es el oficio del periodismo, el que no sirve para tener amistades ligadas con el poder. Al contrario, el periodismo no puede ser parte del entramado del poder porque sus intereses son contrarios.

Tener enemigos entre policías, políticos, mineros y empresarios no le quita la sonrisa a Erwin. El periodista potosino hizo televisión, prensa, radio y últimamente incursiona en las redes sociales con el emprendimiento periodístico El Federal, que se publica en Facebook.

Le han arrojado piedras a su casa, lo detuvieron sin darle razones aparentes, le quitaron publicidad a la radio en la cual trabajaba... y pese a todo Erwin no pierde la sonrisa.

Los comienzos

Erwin tiene 43 años, nació en la ciudad de Potosí, estudió periodismo en la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz de la Sierra y ejerció el periodismo en diferentes ciudades de Bolivia. También estudió Filosofía y Derecho, actualmente realiza un diplomado en Derecho Procesal.

Aunque su formación académica es sólida, él tiene un sueño casi frustrado, confiesa que quería ser médico, pero nunca alcanzó a lucir la bata blanca.

“Allá por el año 2000, sí probablemente por el año 2000, estuve en Bolivisión. Luego formé parte de Católica Televisión, donde estuve unos buenos años”, explica Erwin en un café del Boulevard de la ciudad de Potosí. Desenvuelve su hoja de vida y narra que también estuvo en el periódico El Potosí y fue parte del extinto diario La Prensa. Fue entonces que saltó hacia las radioemisoras de la Villa Imperial. Estuvo en la emisora San Antonio, donde actualmente está de regreso, y tuvo un paso importante –y trascendental en su carrera– por la radio Imperial.

Tiene destrezas en la redacción de textos, la locución y las imágenes. En el último tiempo una de sus armas profesionales más importantes es el teléfono celular, porque registra muchos hechos desde ese aparato portátil que cabe en la mano.

Los ricos no sirven para este oficio

El 1 de mayo de 2019, el programa Pares Opuestos, que conducía Erwin, salió del aire, pese a que tenía muy buena audiencia. El gerente de la emisora Adrián Montoya anunció que la emisora había sido asfixiada y amenazada: no se iban a poner más pautas si seguía Erwin en la radio.

Erwin se fue, pero dejó registrada su queja en su mensaje titulado: “Dejamos Radio Imperial por incomodar al poder político”.

Dejó la emisora que fue su casa periodística durante tres años y se fue en buenos términos con el gerente de la empresa radiofónica, Adrián Montoya.

El gerente explicó que el haber sido críticos con la gestión del alcalde William Cervantes, del MAS (Movimiento Al Socialismo) fue el detonante para cortar la publicidad en la emisora.

Durante un tiempo Radio Imperial pudo lidiar con el problema y no dio brazo a torcer. Pero las deudas fueron una asfixia económica letal. Había que cumplir con el pago de costos administrativos, sueldos, salarios, servicios básicos... y todo quedaba restringido mientras se emitiera Pares opuestos.

Dicho y hecho, salió el programa de Imperial, volvió la publicidad a la emisora y todos quedaron felices... todos menos Erwin, que tuvo que ver una nueva propuesta laboral.

No fue el único roce que tuvo con personajes poderosos. “Hay otros medios que reciben publicidad y se callan, por eso no dijeron nada del caso de las ambulancias, por ejemplo”, comenta Valda en Potosí.

En este proceso, el gobernador Johnny Mamani, también del MAS, está investigado por la compra irregular de 41 ambulancias para el departamento.

“Al gobernador le molestó mucho que en algunos de mis comentarios, específicamente en el homenaje al Día del Periodista, yo dije que antes habían maleantes de cuello blanco; y ahora hay delincuentes de poncho blanco”.

No fue una elección de palabras al azar. Al gobernador Mamani le dicen como sobrenombre “Poncho Blanco”.

El comentario de Valda hizo mella en la autoridad. “Eso le sacó de foco al gobernador”.

Eso sí, lo más duro que vivió con una autoridad de tal envergadura fue en la gestión de Félix González. “Rompieron los vidrios de mi casa y fue parte de (una campaña de) amedrentamiento porque también rompieron el parabrisas de mi auto en otra oportunidad. He vivido cosas así”, explica el radialista.

Una de sus últimas exclusivas políticas fue revelada la noche del 18 de octubre, cuando funcionarios públicos celebraron un cumpleaños con bebidas alcohólicas en la Sala Constitucional del Tribunal de Justicia de Potosí.

En aquella ocasión, en vivo y directo, Erwin se enfrentó con policías y funcionarios que impedían su labor.

Una anécdota que luego de un par de años le da vuelta la cabeza es la que le sucedió un día cualquiera, mientras estaba en su coche en la Villa Imperial.

“Había empezado a escarbar en las esferas policiales y eso también me ha costado una detención, si vale el término. Estábamos en pandemia y había una procesión a la cual yo me estaba dirigiendo. El comandante de Tránsito se paró y me preguntó por qué estaba andando. Me presenté y le mostré mis credenciales”.

La autoridad le sacó del vehículo y lo subió a la parte trasera de una camioneta policial. Por ahí cerca, recuerda el periodista, iban otros motorizados y él estaba retenido. “Estuve ahí como una media hora y él me empezó a decir que no era posible que vaya por ahí sin autorizaciones”. Le explicó aquello una vez que él demostró que portaba las licencias pertinentes.

Fue liberado después de la charla, pero él cree que aquello fue una intimidación a la labor que viene realizando hace años.

A veces, cuenta, revisa hacia el pasado y pese a todo lo vivido, él no se arrepiente de ejercer el “mejor oficio del mundo”.

Es más, en la actualidad su portal El Federal se ha convertido en un referente del periodismo en la Villa Imperial. Las noticias que ahí se cuelgan están seguidas por cientos y miles de personas.

Aquello no es sinónimo de ganancias económicas. “Si un joven quiere ser millonario como periodista, yo le diría que se olvide y que busque otra carrera. En el periodismo de verdad se exigen otros requisitos relacionados con los derechos humanos, principalmente”, explica Valda.

Erwin no piensa callar. Como dijo Luis Espinal: Callar es lo mismo que mentir.

Esta investigación fue realizada con el apoyo del Fondo Concursable de la Fundación para el Periodismo (FPP) en el marco del proyecto Red de Apoyo y Protección a Periodistas (RAPP), con el respaldo The Global Media Defence Fund – Unesco.

“Hay otros medios que reciben publicidad y se callan, por eso no dijeron nada del caso de las ambulancias, por ejemplo”.
Erwin Valda

El ejemplo de Amalia

En octubre de 2018, la periodista Amalia Pando fue echada de la radio Líder, propiedad de la Gobernación de La Paz, por hacer una entrevista a Carlos Mesa.

El responsable de esta acción fue quien fuera gobernador del departamento de La Paz, exministro del presidente Evo Morales y disidente del partido en función de gobierno, Félix Patzi.

En abril de 2019, la periodista Pando “estiró el sombrero” para pedir aportes económicos y continuar con su programa Cabildeo.

“Soy periodista hace más de cuatro décadas, pero en los últimos años, este Gobierno, al que no le gustan los periodistas, menos el periodismo de investigación y mucho menos las denuncias de corrupción, me han corrido de todos los medios en los que venía trabajando, fruto de esto me he tenido que atrincherar en el internet”, dijo Pando en un video que lo compartió por las redes sociales.

Añadió que su grupo de siete colaboradores es un “hit periodístico y un fracaso financiero”. Lamentó que no puede acceder ni siquiera a la publicidad privada. “Necesitamos que nos apoyen”, agregó.

La asfixia publicitaria no sólo afecta a los periodistas emprendedores, radios locales o medios emergentes en internet; también grandes empresas de comunicación han sufrido embates similares.

Los periódicos Página Siete y El Diario (ambos nacionales, pero que se imprimen en La Paz) denunciaron esta asfixia; y recientemente Los Tiempos (Cochabamba) informó que vive una dura crisis económica por el mismo motivo.


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