Garo lleva alegría a las calles de las ciudades del país

Edgar Luis Balderrama es tarijeño pero vive en la ciudad de La Paz. Ofrece su arte en cercanías de la iglesia de San Francisco. Recién hizo una gira por siete departamentos.

Gente & Lugares
Por 
La Paz - domingo, 14 de agosto de 2022 - 5:00

Este es el momento en el cual se rompe la magia: “Mi nombre es Edgar Luis Balderrama, con ‘B’ de burro”, cuenta y suelta una risa traviesa. El dueño de esta voz un poco ronca y madura es también quien le da vida a Garo, aquel personaje que se encuentra en la intersección de la calle Sagárnaga y la avenida Mariscal Santa Cruz, ahí cerquita del atrio de la iglesia de San Francisco.

De risa en risa y moneda a moneda logró una forma de subsistencia y un público que comenzó a adorarlo por sus ocurrencias. Ahí está él, corriendo detrás de un transeúnte que va deprisa y se voltea a mirarlo, Garo también lleva la mirada atrás y ambos se encuentran... es inevitable que sonrían y que la gente se divierta con las ocurrencias del joven que no habla, pero usa un silbato que saca un sonido en vez de palabras.

El silencio nació en Tarija

$!Garo lleva alegría a las calles de las ciudades del país

Garo es un personaje de dibujos animados que huía de Puka. El personaje de esta historia, de carne y hueso salió de colegio en busca de un nuevo futuro. Eso sí, de su natal Tarija se llevó muchas ansias por comerse el mundo y también un sobrenombre. “Todos me preguntan por el nombre que uso. Les cuento que cuando estaba en colegio tenía mis amigos y ellos me pusieron esa chapa: Garo. Así, cuando me decidí por la vida artística tuve que buscar un nombre y me dije ‘suena bonito Garo’”.

Continúa con su historia: “Después de que terminé el colegio, desde mis 19 años, decidí vivir del teatro de forma independiente. Había la necesidad de vivir y comer. Empecé a realizar el estatuismo humano y con el tiempo fui dándole vida a mi personaje”.

Al comienzo era un nómada. “Me la pasaba viajando por diferentes departamentos y permanecía un cierto tiempo en cada ciudad. La última época estaba en Santa Cruz y ahí me dije ‘una semana voy a ir a La Paz, voy y vuelvo’. Llegamos acá y la aceptación de la gente fue buena. Esa semana se convirtió en un mes y ese mes se transformó en un año y cuando pasaron tres o cuatro años ya conocí a mi esposa y tuvimos a mi hijita. Decidimos establecernos en la ciudad de La Paz, actualmente ya estoy casi ocho años”.

Su mamá falleció hace muchos años y perdió contacto con su papá tiempo atrás. A veces vuelve a Tarija a visitar a sus hermanos, pero sobre todo a hacer sus espectáculos en la calle. La capital andaluza es uno de los lugares a los cuales él llega en el país.

Silencio en el centro paceño

$!La sonrisa del artista suelealegrar la vida de los transeúntespaceños.

“Tengo una manera, un lenguaje para comunicarme y no es un silencio completo como de los mimos tradicionales. Me guío por un arte más parecido al de los payasos porque puedo tocar objetos y hacer un sinfín de cosas. Además no tengo buena voz, soy un poco ronco y es más fácil comunicarme con la boquilla”, explica el hombre que replicó esta forma de interactuar de un payaso chileno que puso en internet sus videos en Europa.

Hallar la boquilla adecuada no fue fácil. Comenta: “Las boquillas que los payasos vendían en la calle me parecían gruesas y el sonido no era el adecuado. Busqué y busqué hasta que un día escuché el sonido de uno de esos muñecos para bebés, era un sonido chillón, practiqué con aquello y me di cuenta que me hacía entender. Me encantó”.

Antes trabajaba en la calle, casi desde un escenario invisible y luego se animó a bajar a la calzada y jugó con los coches en movimiento. Luego también se divirtió con los transeúntes.

En su atuendo predominan los colores negro y anaranjado (típico de las señales de tránsito), tiene la cara maquillada de blanco entero y su rostro se torna expresiva al actuar.

Admite que al principio su espectáculo no estaba pensado en los niños; pero son ellos los que se le aproximan más. Tuvo que adaptar sus bromas y hacer un show más familiar. “El cariño de los niños es muy grande y tratamos de involucrar algunos elementos para ellos al espectáculo. Vemos la forma de incorporar elementos visuales agradables y que no sea un show grosero”.

$!Los niños disfrutancon el ingenio del artistatarijeño.

La conquista de las calles

A veces hay personas que no gustan de Garo y él respeta aquello. “Ha sido todo un proceso el hecho de aprender a descubrir con quiénes vamos a interactuar. Ahora hay gran aceptación de las personas, en vez de que yo les haga actuar a ellos, son ellos los que vienen a hacerme a actuar a mí. Hay conductores que me ven desde sus autos, juego con ellos y al rato vuelven por el lugar para seguir bromeando”, refiere el tarijeño que es muy popular en el centro paceño, en especial cuando el sol está por caer y llegan las primeras sombras de la noche.

Pero no sólo ha conquistado a la ciudad de La Paz. Recién hizo una gira por distintas ciudades del país y se trajo de recuerdo una gran cantidad de cariño y aplausos. “Fue una experiencia muy linda, en cada ciudad había buena recepción. Muchas personas estuvieron esperando la función y di espectáculos con más de 500 personas e incluso 1.000 espectadores. Hacían fila para tomarse fotos conmigo y venían detrás de mí. Me sentí importante y feliz de retribuir su cariño. Me quedaba hasta más tarde para que la mayoría disfrute conmigo”. Garo estuvo en siete de las capitales departamentales, además de Uyuni, sólo le faltó visitar Cobija y Trinidad.

En Santa Cruz de la Sierra dio su espectáculo en el Parque Urbano, en poco tiempo el sitio estuvo repleto. En las otras capitales de departamento dio su show en plazas y con las rutinas paceñas acostumbradas. “Recibir ese cariño es lindo. Lo más lindo que me pasa es saber que mi trabajo ya traspasó la barrera del departamento. Ahora a nivel nacional saben de mi personaje. Eso es gratificante para uno”.

En estos años aprendió mucho. cuenta que nada está abandonado al azar y que si ahora tiene éxito es por el esfuerzo que le puso a su oficio durante años. Con todo sí cree posible que se pueda vivir del arte.

$!Maquillarse le toma unos 15 minutos al artista tarijeño.

Algunas cosas han cambiado, por ejemplo ahora no es un desconocido en otras ciudades y además aprendió a maquillarse en 15 minutos, antes tardaba hasta dos horas. Hay otras cosas que son innegociables y que no cambian, por ejemplo la alegría de la gente con Garo.

“Tengo una manera, un lenguaje para comunicarme y no es un silencio completo como de los mimos”.
Garo
“Les cuento que cuando estaba en colegio tenía mis amigos y ellos me pusieron esa chapa: Garo”.
Garo
“Hay conductores que me ven desde sus autos, juego con ellos y al rato vuelven por el lugar para seguir bromeando”.
Garo
33
años
tiene el tarijeño
Edgar Luis Balderrama. Él hizo estatuismo y ahora es Garo.
8
años
ya vive Garo en la ciudad de La Paz. Está casado y tiene una hija.
“Hacían fila para tomarse fotos conmigo y venían detrás de mí. Me sentí importante y feliz”.
Garo
AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen.
Para más información puede contactarnos

MÁS DE

NOTICIAS PARA TI

OTRAS NOTICIAS