Hace 40 años el Carnicero de Lyon cayó en Bolivia por el delito de estafa

Tras la Segunda Guerra Mundial, Klaus Barbie escapó hacia Sudamérica y se instaló en Bolivia.
El criminal de guerra tuvo buenas relaciones con las dictaduras del país. Al ser atrapado, no llegó a las noticias.

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La Paz - miércoles, 18 de enero de 2023 - 5:00

Ocurrió el 19 de enero de 1983 (según reportes de prensa), es decir hace casi cuatro décadas en la ciudad de La Paz. El alemán Klaus Altmann, hombre cuyo escaso cabello blanco poblaba sus sienes, fue detenido en la cárcel de San Pedro. Una vez que lo privaron de su libertad, lo enviaron al reclusorio de San Pedro, acusado de estafa.

Los medios de comunicación de Bolivia no dieron mayor importancia al hecho. Por entonces el país caminaba, a tropezones, hacia un sistema democrático y había un sinfín de problemas más importantes que aquel encarcelamiento.

Sin embargo, aquel detenido no era un hombre cualquiera, se trataba de Klaus Barbie, el militar nazi que en la Segunda Guerra Mundial fue culpable de 4.342 muertes de franceses, envió a 7.591 judíos a la cámara de gas de Auschwitz, y ordenó el arresto de 14.311 miembros de la Resistencia, seguido de torturas. Debido a su hoja de vida, tan manchada de muerte, se hizo conocido en el mundo como el Carnicero de Lyon.

Noticias

El 20 de enero de 1983 no hubo noticias trascendentales en Bolivia porque por entonces todo estaba por explotar. La inflación en el país llegaba a niveles nunca antes vistos, el presidente Hernán Siles Zuazo recibió la carta de renuncia de seis de sus ministros y tenía un viaje truncado a Francia. El vicepresidente Jaime Paz Zamora advertía que el país iba rumbo a la bancarrota.

La pregunta repetida de los periodistas a las autoridades era: “¿Se podrá parar la crisis en el país?”. Y, en noticias internacionales, murió el crack Garrincha.

Aquella información del alemán arrestado apenas llamaba la atención, en medio de tanta vorágine periodística.

Casi una semana después de enviar a Altmann a la cárcel de San Pedro, el periódico El Diario informó que Alemania Federal mantenía el pedido de extradición de este criminal de guerra.

No era un pedido nuevo, pues en la década del 70 del siglo pasado, ya Alemania Federal hizo esa solicitud. Pero entonces el general Hugo Banzer Suárez era presidente de Bolivia y tenía buenas relaciones con Altmann.

Mientras el alemán gozaba de privilegios en La Paz, Francia también estaba en busca de justicia y solicitó la extradición del Carnicero de Lyon.

Los gobernantes de Bolivia no dieron ninguna respuesta positiva. Es más, las autoridades nacionales protegían al nazi o, cuando menos, se desentendían del tema.

El 28 de enero, en una nota de El Diario, la agencia DPA informó: “Klaus Barbie, de 69 años, vive desde principios de los años 50 en Bolivia bajo el nombre de Klaus Altmann, habiendo obtenido entre tanto la ciudadanía boliviana. Las autoridades bolivianas están investigando ahora si ingresó a Bolivia con documentos falsos y los alcances de sus contactos con grupos extremistas de derecha y paramilitares”.

Al día siguiente, en el mismo periódico el ministro del Interior Mario Roncal informó que Barbie estaba en la cárcel y aclaró que su detención no era preventiva, sino que obedecía a un pliego de cargo por deudas con la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).

Se le consultó si Altmann luego de depositar la suma adeudada sería puesto en libertad. El titular del Interior respondió: “Sí, si no tiene otros cargos pendientes (va a quedar en libertad), ya que estamos viviendo en un Estado de Derecho”. Con estas palabras, el ministro Roncal indicaba que no tenía idea del expediente que cargaba el Carnicero de Lyon.

El pasado

Nikolaus (Klaus) Barbie nació el 25 de octubre de 1913 en Bad-Godesberg, en el distrito de Bonn, refiere Carlos Soria Galvarro en su libro Extrema derecha, pasado y presente.

El historiador cuenta que Barbie desde muy joven se involucró en la Juventud Hitleriana y colaboró con el partido nazi en Tréveris. Llegó a ser parte de la temida SS (Escuadra de Protección), el cual era un selecto grupo de fanáticos nazis.

Se especializó en la contraguerrilla y fue enviado a Holanda. “En mayo de 1942 fue transferido a Francia ascendiendo rápidamente en la jerarquía nazi por su labor contra los judíos y contra los movimientos opuestos a la ocupación alemana, particularmente en la ciudad de Lyon, considerada la capital de la resistencia francesa, en la que llegó a ser jefe de la Gestapo...”, explica Soria Galvarro en su libro.

El mayor éxito de Barbie fue la captura del líder de la Resistencia y delegado personal del general Charles de Gaulle en Francia, Jean Moulin. Este héroe francés murió en junio de 1943 a causa de las torturas a las que Barbie lo sometió. Falleció sin proporcionar la información que le pedían sus torturadores.

Barbie en Bolivia

La Segunda Guerra Mundial acabó con la derrota alemana. Algunos líderes nazis murieron y otros alcanzaron a salvar la vida al huir de Europa. Entre ellos estaba Barbie, quien cambió de identidad y llegó a Bolivia.

Cuando estuvo en el país, la Falange Socialista Boliviana solía hacer marchas en las cuales sus integrantes iban con el brazo en alto, al estilo de los nazis... y pronto Barbie descubrió que en el corazón de Sudamérica había coincidencias entre radicales alemanes y los bolivianos.

Durante un tiempo Barbie permaneció en el área rural del país, pero de a poco se acercó al centro del poder.

La revolución que comenzó, liderada por Víctor Paz en 1952 concluyó en 1964 cuando los militares tomaron las riendas del país por la fuerza.

Según el libro Barbie Altmann de la Gestapo a la CIA, de Carlos Soria Galvarro, Barbie tuvo participación en la lucha contra la guerrilla de Ernesto Che Guevara, entre 1966 y 1967.

Entonces la Agencia Central de Inteligencia y el gobierno de René Barrientos tenían buenas relaciones. Y justamente en Bolivia estaba un experto en la lucha contra la guerrilla, el Carnicero de Lyon.

Entre 1964 y 1982 el país saltaba de una dictadura a otra y Barbie tuvo un papel fundamental en la represión a los opositores.

Se incorporó sin ningún problema al engranaje militar e incluso se colocó el traje militar.

El 25 de mayo de 1984 Presencia publicó la credencial de Klaus Altmann como teniente coronel Ad honorem. Este grado fue otorgado por el ministro del Interior Luis Arce Gómez, en el gobierno de Luis García Meza.

Mientras Alemania y Francia pedían juzgar a Barbie, las autoridades negaban conocer sus delitos. Hasta aquel 20 de enero de 1983, cuando el alemán cayó preso por estafar a Comibol.

La firma Transmarítima Bolivia tenía la consigna “Un buque para Bolivia” y pedía dinero para este fin. El gerente de la firma era Altmann y nunca rindió cuentas. Pero Comibol insistió.

Una vez que fue encerrado en el penal de San Pedro, Barbie dejó el país para ser juzgado en Francia (en el vuelo a París lo entrevistó el periodista Soria Galvarro). Más tarde fue sentenciado y murió en 1991.

69
años
t enía Altmann cuando fue capturado. En Francia fue condenado a cadena perpe tua.
“En mayo de 1942 fue transferido a Francia ascendiendo rápidamente en la jerarquía nazi por su labor contra los judíos”.
Carlos Soria Galvarro
“(¿Barbie saldrá en libertad si paga sus deudas?) Sí, si no tiene otros cargos pendientes (va a quedar en libertad)”.
Ministro Mario Roncal
“(28 de enero 1983) Están investigando ahora si ingresó a Bolivia con documentos falsos y los alcances de sus contactos”.
El Diario
“(28 de enero 1983) Klaus Barbie, de 69 años, vive desde principios de los años 50 en Bolivia bajo el nombre de Klaus Altmann”.
El Diario

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