Judith Prada, la periodista emprendedora que aprendió a no mirar hacia atrás

Fue correteada por comunarios, la amenazaron desde una de las cárceles más peligrosas del país y un expresidente la discriminó por ser mujer. Ella sigue en el oficio y ahora tiene su programa en redes sociales.

Gente & Lugares
Redacción Diario Página Siete
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La Paz - miércoles, 11 de mayo de 2022 - 0:00

El martes 15 de junio de 2004 una de las noticias más duras y crueles sucedió en la localidad de Ayo Ayo. Tras una jornada de tormento, y luego de ser asesinado a golpes, el cadáver del alcalde Benjamín Altamirano fue quemado en la plaza del pueblo que está en la ruta que une a los departamentos de La Paz y Oruro.

Judith Prada acudió a la comarca y vio el cadáver incinerado del alcalde amarrado boca abajo. Ella recuerda que un médico estuvo en el lugar y colocó una sábana encima de los restos de Altamirano. “No había ningún comunario cerca, todos estaban escondidos. De pronto se escucharon las campanadas de la iglesia, aparecieron ellos con piedras y palos. Todos huyeron: policías, fiscales y periodistas. Fue en cuestión de segundos, pues mientras relataba mi informe, estaba de espaldas a los acontecimientos y cuando me percaté de lo que sucedía, ya era demasiado tarde. Estaba rodeada de hombres y mujeres agresivos que discutían sobre lo que harían conmigo. Yo, micrófono en mano y en silencio, sólo los observaba”.

Judith cuenta que a lo lejos estaba el subcomandante de la Policía de La Paz, José Velarde. Él la vio y volvió a la plaza. Habló en aymara al grupo atrincherado y cuando ellos bajaron el tono amenazante, Velarde le dijo a la periodista que huyera hacia la carretera, sin mirar atrás. Y así fue, ella corrió, aunque fue alcanzada por piedras y palos. Detrás iba el coronel.

Sí, fueron 20 minutos eternos lo que Judith Prada vivió en Ayo Ayo; pero esa es una experiencia más en su extensa carrera de periodista. Estuvo en Unitel, ATB, PAT, Gigavisión en La Paz y Cadena A en Cochabamba; también fue corresponsal freelance de CNN y NTN24 Colombia. La mayor cantidad de coberturas las realizó en Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y El Alto.

Como otros colegas, ella en la actualidad se dedica a emprender con un proyecto periodístico propio.

La decisión tomada

A los 12 años tomó la decisión de ser periodista. Por entonces participaba en la mayoría de los actos cívicos del colegio, recitaba poesías y no le tenía miedo a estar delante del público. Recuerda que le interesaba escuchar y ver las noticias. Entonces eran constantes las disputas por un incremento salarial... y casi siempre los pedidos se estrellaban con la negativa de los gobiernos de turno.

Se formó en la Universidad NUR, de Santa Cruz de la Sierra. Y, a la hora de definir un formato para seguir, ella se decantó por la televisión porque la inmediatez le llamaba la atención.

En la universidad aprendió y admiró mucho a su catedrático de Periodismo Internacional, el docente Óscar Zambrano, periodista, poeta, cineasta y dramaturgo. “Siempre nos decía: ‘informen con una mirada más humana y con contexto global, no se queden regionalizando la información. Lo que sucede aquí es lo mismo que al otro lado del planeta, trabajen y extiendan su mirada’”. Prada comenta que las clases de Zambrano eran edificantes para su proceso de aprendizaje y también recuerda con nostalgia los exámenes orales que le tomaban.

Luis Ramiro Beltrán no fue su docente, sin embargo, ella lo considera su maestro y es otro de sus estandartes de su época de formación. En la actualidad su gran referente es el comunicólogo Erick Torrico; aunque no deja los escritos y mensajes de Gabriel García Márquez y Ryszard Kapüscinski.

El dedo del poder

Tiempo atrás, cuando Evo Morales era presidente del país, Prada lo entrevistó y le hizo una pregunta sobre el caso de supuesto terrorismo. La periodista recuerda que el mandatario se enojó. Luego, levantando el índice, exclamó que la mujer debería estar en la casa. Al concluir la entrevista Judith recibió la llamada de una persona que le informó dónde vivía ella y su familia. Era claramente amedrentamiento.

Sabe que el trabajo de los periodistas es incomodar al poder. “A todos los gobiernos les incomodan los periodistas, la fiscalización, no comprenden que son roles totalmente diferentes y no tienen que ver con política, con raza o religión. El papel de los gobernantes y demás autoridades es trabajar para el bien común, no para minoritarios grupos ideológicos obedientes a sus intereses, muy al margen del interés colectivo y útil”, explica.

Como el hierro se forja en fuego, el periodismo se hace fuerte en las adversidades. Antes de ser amenazada por Morales, allá por los años 90, Prada realizó una investigación sobre el uso de beeper y celulares en la cárcel de Palmasola de Santa Cruz de la Sierra.

Junto con su camarógrafo logró filmar a un grupo de internos con los equipos móviles dentro del reclusorio. Se procesó la información, la producción y edición de las mejores imágenes y se difundió el material por televisión. Una hora después las autoridades intervinieron el penal y paralelamente las paredes fueron pintadas con el lema: “Judith Prada, periodista, persona no grata al penal”.

Correr sin mirar atrás

Cuando su vida estaba en riesgo, en Ayo Ayo, ella salvó la vida corriendo y sin mirar atrás. Cuando el periodismo empezó a devaluarse (bajos salarios, sobreexplotación laboral y asfixia publicitaria) ella decidió innovar. Además, emprender es la palabra sinónimo de sobrevivencia en estos tiempos.

Su proyecto Cobertura ya cumplió un año. Se emite por redes sociales de lunes a viernes, a las 8:00. El programa especial se da los sábados a las 18:00.

“Cobertura es un espacio para construir desde la comunicación, con la participación de diferentes voces y diferentes miradas. De lunes a sábado se puede ver a ciudadanos de todas las generaciones (hasta con más de un siglo de vida), participan periodistas, profesionales de todos los rubros, analistas, líderes políticos, religiosos, feministas, diplomáticos y emprendedores. El aporte de los entrevistados es muy importante para la colectividad”, remarca.

Acota: “La forma más eficaz que han encontrado los poderosos para amordazar a los periodistas y medios independientes es a través de la publicidad oficial. Siendo que es dinero del gasto público del Estado, cada año se asigna publicidad oficial a quienes son complacientes con su línea gubernamental. Los periodistas independientes que producen desde sus espacios digitales, como es el caso de Cobertura, no tienen la mínima posibilidad de considerados en la pauta publicitaria del gobierno”. Hizo su tesis de maestría sobre el tema.

En la semana del periodista boliviano Judith Prada confiesa que no se equivocó al hacerse comunicadora. Aunque sea señalada por el poder y le lluevan piedras y palos... está decidida a seguir con su labor frente a las cámaras.

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