Los tambores de la saya suenan
a favor del movimiento LGTBI

La noche del sábado en el centro paceño hubo una manifestación musical y cultural con tambores y polleras. Esta expresión artística fue muy aplaudida por la población paceña. Hubo mucha alegría y canto.

Gente & Lugares
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La Paz - jueves, 30 de junio de 2022 - 5:00

La noche del sábado 25 de junio los tambores de la afrobolivianidad retumbaron en el centro de la ciudad de La Paz durante la marcha de las diversidades sexuales. La población quedó extasiada con la que se denominó rápidamente como “la saya del orgullo”. Una pieza modificada que contiene ritmos afros y un grito de inclusión.

La saya y el movimiento LGTBI tienen rasgos comunes, ambos han sido discriminados y hace años luchan por su reivindicación.

Todos tenemos derecho

Vicky Pérez llevó la voz cantante la noche del sábado. Interpretó una pegajosa saya con la siguiente frase: “Todos tenemos derecho a gozar del mismo bien, sea rico sea pobre, sea lesbiana o gay”.

La letra de esta pieza fue modificada (en la original se usa la palabra “hombre” en vez de “lesbiana” y “mujer” en lugar de “gay”) y esta nueva versión fue coreada por el público presente en la Marcha por las diversidades sexuales.

La cantante de 49 años nació en la comunidad de Chijchipa, en cercanías de Coroico y confiesa que se siente honrada cuando el público le acompaña en el coro de sus canciones. “La gente aplaude y me felicita”, cuenta.

Aquella noche del sábado ella estuvo acompañada de la Saya Afroboliviana Tambor Mayor, más de una decena de personas le pusieron ritmo a la velada.

Vicky lamenta que el machismo continúe en la sociedad y dice que su canción es parte de una lucha para frenar la discriminación por sus opciones sexuales.

Es la segunda vez que los afrobolivianos participan en la marcha, la primera ocasión fue antes de la pandemia.

Una lucha común

El activista David Aruquipa cuenta que la relación entre el movimiento LGTBI y la comunidad afroboliviana data de mucho tiempo.

“Son aliados nuestros, es una cercanía hasta natural. Tengo grandes amigos en el movimiento afroboliviano porque hemos iniciado de alguna manera el movimiento (LGTBI) con sus tambores. Entonces simplemente se refuerza esa hermandad, esa amistad. Es necesario recordar que Marfa Inofuentes, quien falleció, era muy aliada nuestra. Era una de las mujeres que ha abierto camino rumbo a la nueva Constitución Política del Estado y la presencia y reconocimiento de los afrobolivianos como una identidad cultural más”, menciona David.

Marfa Inofuentes fue una de las encargadas de visibilizar a la comunidad afroboliviana. Estuvo en el Centro Afroboliviano para el Desarrollo Integral y Comunitario (Cadic) e impulsó la participación de este sector en la Asamblea Constituyente (2006-2007). Se encargó de generar políticas públicas a favor de su colectividad. También fue presidenta del Movimiento Cultural Saya Afroboliviano (Mocusabol). Ella falleció a comienzos de marzo de 2015, pero su legado continúa vigente. La lucha contra la discriminación fue una bandera de su vida.

Aruquipa, quien en seis meses cumplirá dos años de casado con Guido Montaño, recuerda que la discriminación es combatida hace tiempo en el país. “Estamos muy contentos de que hayan participado (los afrobolivianos) y realmente, como población discriminada, desde inicio hemos tenido una buena cercanía”, añade.

El activista participó en la marcha del sábado y hace una referencia histórica. “Juntos también hemos impulsado, con Jorge (Medina) y Marfa Inofuentes, que eran los líderes más representativos afrobolivianos la Ley 45 de Lucha Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación y también la conformación del Comité de Lucha Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación. Estábamos siempre conectados como movimientos discriminados y visibles. Hay una relación muy grande de luchas conjuntas”.

La marcha

El desfile por el orgullo de las diversidades sexuales fue masivo y tuvo el apoyo de la población que colmó El Prado paceño, en medio de carros alegóricos y perros vestidos con los colores de la bandera de diversidad.

Por los parlantes de los coches se escucharon temas de Karol G, Lady Gaga, Calle 13, Thalía y Gloria Trevi. Uno de los temas más escuchados fue “A quién le importa”. La fuerza de la música afroboliviana puso a bailar a la gente y a entonar aquella canción que pide mismos derechos para todos.

Entre el público hubo quienes se tomaron fotos con los músicos, mientras que en cercanías del lugar se veían pancartas que eran un grito escrito contra la discriminación, los feminicidios y la homofobia.

Shadé, también activista, explicó que es “maravillosa” la presencia de afrobolivianos en la marcha: “Siento que el apoyo entre las poblaciones históricamente vulneradas, afros, LGBTQ+, indígenas, mujeres y otros es una nuestra de la interseccionalidad que muestra la pluridiversidad real de nuestro país”.

Los tambores de la saya continuaron hasta el final de la marcha del sábado. Allí, por un momento hubo un canto a capella y la mayor parte del público ya sabía de memoria la canción que lo único que pide es que todos tengan los mismos derechos... sea rico, sea pobre, sea lesbiana o gay.

El Día Mundial del Orgullo es el 28 de junio. Durante esta jornada el colectivo LGTBI busca dar visibilidad a las identidades y orientaciones sexuales que estuvieron oprimidas a lo largo de la historia y reclama igualdad respecto al resto de la sociedad. Esta mezcla de celebración y reivindicación es clave para entender la importancia de la efeméride.

La revuelta de Stonewall —momento histórico también definido como los disturbios de Stonewall— se produjo en la madrugada del 28 de junio de 1969 en el pub Stonewall Inn, ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village. Los asistentes a este local se rebelaron, aparentemente de forma espontánea, contra una redada policial que buscaba identificar y detener a personas gays, lesbianas y transexuales que allí se congregaban, explica el portal Cadena Ser.

Después de clausurar otros dos clubes cercanos —el Checkerboard y el Tele-Star— y tras dar un aviso el martes anterior, a la 1:20 de la madrugada del sábado, 28 de junio de 1969, irrumpieron a gritos cuatro policías vestidos de civil y otros dos en uniforme de patrulla.

Apagaron la música y encendieron las luces. De entre los 200 clientes del bar, algunos que ya habían experimentado antes esta situación; corrieron hacia las puertas y las ventanas de los baños, pero la Policía había bloqueado los accesos.

A diferencia de lo que ocurría en otras ocasiones, los clientes que no fueron arrestadas no despejaron el lugar. Entre 100 y 150 personas —algunos del bar; y otros, procedentes de locales cercanos— se arremolinaron frente a la puerta. Hubo quien empezó a hacer poses y muecas burlonas a los policías.

Más personas llegaron al lugar y se enfrentaron a los agentes del orden. La Policía también sumó fuerzas y el enfrentamiento llegó a las calles. Las protestas, continúa Cadena Ser, se disiparon sobre las 4:00. La jornada acabó con 13 detenidos y varios manifestantes y policías heridos.

Esta jornada quedó marcada por la historia y hace historia cada año.

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