Los vecinos cuidan, le ponen color, creatividad y belleza a la calle Linares

Un grupo de comerciantes y vecinos de la tradicional zona se reunieron para poner a volar su imaginación. Decidieron colgar figuras decorativas; así demuestran sus productos y crean un punto turístico nuevo.

Gente & Lugares
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La Paz - viernes, 24 de junio de 2022 - 5:00

La pandemia trajo luto a la ciudad de La Paz y los negocios del casco urbano de la sede de Gobierno, especialmente de los alrededores de la plaza San Francisco empezaron a agonizar. Con el paso del tiempo y cuando el coronavirus va perdiendo su letalidad se produce la vuelta al color. Allí, una empresa de ropa colocó paraguas en las alturas... y ahora otra firma de turismo se ideó colocando parapentes y cestas tradicionales de esta parte del país... los vecinos comerciantes se sumaron a la iniciativa. Ahora, todos ellos son parte de un nuevo rostro... todo en la misma calle, la Linares.

Una sonriente joven llamada Gloria muestra una serie de peluches sobre uno de los sillones de la empresa Monkey Trip Bolivia, en cercanías de la calle Linares. Empieza a contar cómo fue que se decidieron a embellecer el lugar: “Al inicio teníamos la idea de colgar parapentes que estén llevando a monitos y por eso acá han quedado algunos”, habla y ahí están apilados los primates de peluche, todos sonrientes y sin saber que uno de sus destinos era permanecer colgados en la calle. “Pasó el tiempo y hemos tenido que cambiar la opción por algo mucho más pequeño y luego temíamos de que éstos vayan a mojarse con la lluvia e iban a sufrir”, afirma la joven.

Y sí. Gloria Patty, Delia Pari y Pamela Téllez se arremangaron las mangas y chompas para crear pequeños parapentes que después fueron colgados en la calle Linares, aquella que une a la Sagárnaga y Santa Cruz. “Nos ayudaron otros guías, porque ellos han visto que estábamos sufriendo al hacer estos parapentes y ellos han colgado”. La idea quedó bonita y se sumó la creatividad de los vecinos del lugar; allí hoy en día también hay suspendidas en el cielo unas canastas de mimbre coloridas y coquetas.

“Las canastitas las hicieron nuestras amigas de acá, quienes son unas artesanas creativas y también venden sus productos. Se han encargado de las canastas y el colocado de pompones de colores. Nosotros hemos puesto colores a los parapentes y en colaboración con ellas hemos encontrado los muñequitos que ahora hay allí. Si te acercas y ves, vas a encontrar cholitas, señores y hasta un kusillo hay. También hay una pareja de llamerada que están colgados. Son personajes que pertenecen a lo que es nuestra gente, a nuestra cultura”.

Se estima que se gastó más de 3.000 bolivianos en toda la intervención. Nadie más que los vecinos se hizo cargo de aquello.

Gloria recuerda que trabajaron en grupo y quedaron felices. Eso sí... había que cuidar las piezas que están por los aires y por eso se decidió colocar en plástico a los muñecos y emplear tela impermeable, muy colorida. “Es un material que esperamos vaya a permanecer en el tiempo y no queremos ir renovando cada vez”, afirma sonriente Gloria.

En la oficina de Monkey Trip hay alambres, madejas de lana y telas coloridas aún. Se estima que estos días se van a sumar cinco piezas más al conjunto de 60. “Y si quieren más, también podemos hacer más”, afirma Gloria.

Mientras habla, la calle está transitada por turistas que hablan en diferentes idiomas y ellos encuentran un lugar común: sacarse fotos allí, bajo esos parapentes y canastas. Para ella, uno de los mayores logros es que se consolidó la unión de la cultura del tejido y las prendas que se ofertan. “Incluso tenemos los parapentes que invitamos a la gente que nos visiten en nuestras tiendas y conozcan desde el cielo a nuestra La Paz”, añade.

En la zona las comerciantes miran al cielo con orgullo porque ahí están sus creaciones y, lo más importante, es que ellas se encargan de que nadie vaya a robar nada ni a estropear el trabajo que se ha realizado en conjunto.

Ésta es una de las zonas tradicionales de la ciudad de La Paz. Cerca está la Calle de las Brujas, vía que fue declarada patrimonio cultural inmaterial de la urbe. En esta parte de la ciudad se ofrecen amuletos, ofrendas rituales andinas y medicina tradicional, entre otros productos.

Sagárnaga

En sentido contrario a la Calle de las Brujas está la intersección de las calles Linares y Sagárnaga. La tienda LAM se hizo cargo de crear un escenario distinto y colorido, usando paraguas multicolores en el cielo, casi a la altura de los cables eléctricos. Es otro de los referentes para los amantes de la fotografía colorida.

María José Zegarrundo, de LAM, cuenta: “En realidad todo esto ha surgido a raíz de la pandemia. Los dueños han pensado en traer algo atractivo para el turista, ya que no había turistas en esa época. Se ha tratado de tener un atractivo, incluso para la población boliviana y cuando colocamos, todos han empezado a venir a sacarse fotos ahí y de paso han visitado las tiendas para ver nuestras prendas”.

Este gancho turístico funcionó a la perfección e incluso llegó un poco más allá, porque los vecinos se encargan de cuidar que nada malo le pase al sitio. En estos meses no se ha perdido ni un solo paraguas, por ejemplo.

A tiempo de hablar del recambio de estas piezas, Zegarrundo afirma que cinco personas están encargadas de esta labor. “Hay esa necesidad porque con el sol, con la lluvia y el clima se empiezan a desgastar los paraguas. Digamos que cada tres meses hacemos esta renovación”.

“Las personas están felices porque en realidad éste es un lugar donde se reúne la gente entre amigos y los viernes, en especial, esta esquina es llena. Vienen grupos de música a grabar, hay modelos. Es un atractivo bien bonito para la gente de Bolivia”, añade Zegarrundo.

Hay aproximadamente 70 paraguas que están de forma decorativa, no se ocupan para detener el agua o proteger a la gente de la lluvia; simplemente son parte de la nueva imagen de una zona que años atrás estaba gris. El color que más brilla allí es el del trabajo en equipo.

130
figuras
en el cielo de la calle Linares, el atractivo turístico de esta zona paceña.

Se necesitan cuidados

La calle Linares tuvo una intervención hace casi una década. Trabajo liderado, en la última fase, por Lourdes Maritza Camacho Palomeque, arquitecta con especialidad en Patrimonio y restauración.

La arquitecta Giovanna Rodríguez dice: “El circuito de la Linares muestra una serie de paraguas y cestas de colores como parte del programa de Espacios en Movimiento de la Alcaldía. Éstos son colocados por los dueños y/o inquilinos de los comercios para la reactivación económica”.

Afirma que la idea es interesante, pero se debe tener cuidado. Según la Sociedad de Estudios del Patrimonio Cultural: “Las casas que fueron intervenidas durante los concursos tienen fachadas que tienen costos de intervención altos, por la mano de obra especializada y la materialidad empleada; por lo cual , su conservación y restauración preventiva son sumamente importantes para la imagen del centro histórico de La Paz. La inversión merece el respeto y valoración; el colocado de cables de lado a lado de la calle, para colgar los paraguas, daña los revoques y pintura repuestos, originando fisuras que en el clima húmedo de La Paz pueden convertirse en lesiones irreversibles más adelante”.

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