Majo, la periodista de mil batallas que también presenta noticias

Estudió Comunicación Social en la UMSA. Le gusta gastar zapatos en la calle buscando noticias. Lleva más de 15 años en la Red Uno. En abril de 2022 le dieron la posibilidad de presentar noticias.

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La Paz - domingo, 22 de enero de 2023 - 5:00

María José Mollinedo siempre supo lo que iba a ser en la vida. Cuando era niña y se miraba al espejo, veía en su reflejo a una mujer con un micrófono en la mano corriendo detrás de las noticias.

En su familia la recuerdan jugueteando con un micrófono y charlando con sus tíos. Les preguntaba por los animalitos que tenían, el clima y demás noticias importantes para una niña que escribía sus primeras palabras. Al cumplir ocho años le regalaron una reportera, de esas antiguas, en la que entraba un casete completo. Registraba sus noticias y las escuchaba una y otra vez.

Cuando acabó sus clases en el colegio Don Bosco ya sabía lo que iba a ser en el futuro: periodista. Entró a la UMSA y desde su primer año hacía prácticas.

Hace más de 15 años ingresó a la Red Uno y de a poco fue escalando posiciones hasta ponerse delante de las cámaras.

Majito

Recuerda su incursión en el mundo de las noticias. “De chica yo no tenía miedo ni era tímida, entrevistaba a la gente en la calle, era cuando tenía ocho o nueve años. A los 12, con mi mejor amiga de la infancia, hacíamos programas de radio en los cuales entrevistaba a mi abuela y a mi mamá”, cuenta la periodista, a quien se la conoce más como Majo y quienes la aprecian le dicen Majito.

En su niñez ya tenía referentes: Amalia Pando, Cristina Corrales, el Padre Eduardo Pérez siempre solían estar en su casa gracias a la magia de los medios de comunicación.

$!Majo sueña con escribir una novela.

Por entonces también le apasionaba recitar, conocer gente y leer. “Recuerdo que en la promoción la mayoría de los alumnos leyó el resumen de Cien Años de Soledad y yo decía tengo que leerlo todo, me di el gusto de leer y releer esa novela. A mí me gustó. Cuando algo te gusta, creo que no se puede hablar de esfuerzo”, comenta en el Montículo de Sopocachi, la zona por la cual se encuentra la red televisiva en la que trabaja.

Majo

Tiene una sonrisa adherida a los labios, confiesa que está mucho más acostumbrada a entrevistar que a ser entrevistada, pero en ningún momento deja que le gane la timidez. Cuenta: “He comenzado el 2004, cuando estaba en primer año de la carrera. La directora de Comunicación Social de la UMSA, Gabriela Sotomayor, me invitó a hacer una pasantía y aproveché la oportunidad”.

De ahí pasó a hacer pasantías en la Red Uno y cuando terminó aquella experiencia le pidieron que se quedé un tiempo más. De aquello hace más de 15 años.

Narra: “Ingresé en agosto de 2006. Entré fotocopiando hojas, pasando el maquillaje a los conductores y ayudando en lo que me pedían. Corría para que no salga en la cámara porque tenía que pasar las notas que estaban impresas”.

Luego le dieron la oportunidad de salir a las calles y hacer reportería. Despachos en vivo, búsqueda de noticias. Le esperaban kilómetros y kilómetros de aventuras, en los cuales ella cumplía su labor con más felicidad que sacrificio. Hasta que el 5 de abril del año pasado decidieron que también iba a presentar las noticias en los estudios de Red Uno. “Comencé de abajo y me gusta decirlo”, afirma Majo, quien ha roto esquemas.

$!La reportera y su faceta divertida cuando finge hacer una entrevista a dos estatuas.

Cuando se le recuerda a Majo que ella es un caso excepcional, la periodista se llena de orgullo y hace una aclaración. “Hace dos años comencé dando los avances informativos, pero jamás pensé en esto (ser presentadora). Porque a mí me gusta la calle, me gustan las marchas, las gasificaciones, el caos... me gusta mucho el caos”.

Para el escritor Gabriel García Márquez, —un referente en la vida profesional de Majo— el máximo cargo en el periodismo es el de reportero raso, es decir la más grande aspiración de María José Mollinedo es continuar como reportera.

Se dice y se escribe fácil, pero no es así. Ella cuenta una de sus aventuras imborrables: “El 2010, cuando estaban las víctimas del Tipnis en el atrio de la iglesia San Francisco había una persona con problemas mentales, una mujer sin ropa, que se me acercó. Estaba dando mi reporte y de la nada me agarró del cabello, yo seguía hablando. Me decía a mí misma: ‘ante todo hay que estar al aire’ y seguía hablando. Me soltó del cabello, agarró mi micrófono y lo botó justo cuando me despedí”.

Otro de sus recuerdos fue también por esa época: “Cuando estaba embarazada de ocho meses de mi segundo hijo había una fábrica en llamas en la VITA. Según yo tenía que estar en el lugar de los hechos y me entré al medio, había mucho humo”. Sus jefes tuvieron que ordenarle que salga del sitio.

En el último tiempo estuvo en las gasificaciones de Villa Fátima y Villa El Carmen, cerca de Adepcoca, fue retirada casi inconsciente por los gases. También en el caos del 2019, Majo y su camarógrafo fueron agredidos cuando reportaban.

En el periodismo a veces la adrenalina manda y por eso siempre es mejor tener un buen equipo cerca. Ella recuerda a los jefes que le recomendaban confiar más en ella misma y se le viene a la memoria una frase que le decían cuando tenía jornadas difíciles: “No importa, mañana será otro día y hay que seguir”. Hoy quien le da ánimos para continuar es Yery Guiteras, a quien ella le guarda mucho cariño. En tanto que su oficio quedaría a medias sin la participación del camarógrafo Vito Cornejo, su camarada, compinche y amigo, con quien suele ir a hacer coberturas.

$!La periodista en una imagen que se trajo desde Puerto Príncipe.

También rememora con cariño sus viajes. Uno que le marcó es el que hizo a Puerto Príncipe cuando comenzaba en Red Uno. “Estaba el periodista Bernabé López y él dijo ‘yo ya viajé muchas veces, le daremos la oportunidad a la pasante’. Justo yo era la pasante y me tocó ir. Fue antes del terremoto en Haití (2010) y aquel era un lugar muy lindo, pero había mucha pobreza y grupos armados”. También fue a Salta (Argentina) y estuvo en Notivisión de Viaje.

$!Con el periodismo, Majo llegó a distintos lugares del país.

Majito

Majo a veces vuelve a ser Majito. Recuerda por ejemplo que la última vez que lloró fue cuando se perdió su gato Simba y cómo su corazón se hizo chuño. Le encantan los animales, tiene cinco perros y dos gatos en su casa de Bolognia.

Está casada con Luis Guerrero y tiene dos hijos. “Luciana, que tiene 14, y Nicolás, que tiene 10. Nicolás quiere ser periodista y Luciana quiere ser doctora. Yo voy a apoyar todo lo que ellos quieran porque si los obligas harán lo que no les gusta y no lo van a hacer bien”.

Ama el karaoke y hacer ejercicios matutinos. Eso sí, lo que le apasiona es leer de mañanita. Su papá le regaló La guerra de los mundos, de Herbert George Wells, y ella devoró este libro de ficción. Otra obra que gusta es La cruz de Jaén, de César Herrera. Sueña con escribir una novela y ganar el Premio Nacional de Periodismo. Va despacio tras sus objetivos. Ahora cuando se ve en el espejo descubre a la mujer que siempre quiso ser: una periodista.

“La directora de Comunicación Social de la UMSA, Gabriela Sotomayor, me invitó a hacer una pasantía y aproveché”.
María José Mollinedo

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