Marciano, el músico que creció con The Beatles y vivió un amor de novela

El líder de Enanitos Verdes, la banda de rock mendocina que se convirtió en un fenómeno latinoamericano, murió a los 62 años; esta es su historia y cómo pudo casarse con su novia que no vio por 32 años.

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Página Siete
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La Paz - sábado, 10 de septiembre de 2022 - 5:00

Marciano Cantero, quien supo transformar con su Muralla verde el rock latino de los 80 y que falleció este jueves, lideró los Enanitos Verdes, una de las bandas de rock más importantes que brindó Mendoza al mundo y, además de dejar emblemáticas canciones, vivió una historia emotiva de amor, casándose con su novia de la juventud, después de 32 años sin verse.

Marciano contó a una radio argentina su historia de amor con Viviana, la mujer que lo inspiró a componer el tema Tus viejas cartas, uno de los clásicos de Enanitos Verdes, en los 80. La conoció en 1981, cuando él tenía 21 años, en su Mendoza natal. Y se enamoró a pleno. Pero la relación no pudo continuar porque el grupo se mudó a Buenos Aires con el objetivo de grabar su primer disco, según publicó El Clarín.

“Cuando nos fuimos con los Enanitos a Buenos Aires, con Viviana dejamos de salir porque yo tenía que seguir con mi carrera, pero nunca tuvimos una pelea, terminamos bien”, recordó entonces el compositor.

“En una época en la que no existían mails ni WhatsApp, el contacto entre ellos se mantuvo por correo. Así fue como, estando de gira en Bogotá, un día el compositor se inspiró en esas cartas para escribir uno de sus temas más recordados”, refiere el medio bonaerense.

“Siempre me preguntaba por qué había pasado todo lo que pasó, la letra refleja el dolor de ese momento”, explicó el artista.

La canción, que fue incluida en el exitoso disco Contrarreloj, de 1986, tiene una frase que se refiere claramente a esa ruptura: “¿Y dónde quedó ahora, esa hermosa ilusión?”. La ilusión se mantuvo intacta durante más de 32 años. En 2018, Marciano y Viviana se reencontraron en Mendoza y pudieron dar a esa historia un final muy feliz.

“Afortunadamente nos volvimos a encontrar y nos casamos el año pasado”, relató aquella vez Cantero, quien decidió radicar nuevamente en la ciudad que lo vio crecer junto a su amor de la juventud.

¿Quién era Marciano?

Nacido el 25 de agosto de 1960 en Argentina, Horacio Eduardo Cantero Hernández, mejor conocido como Marciano (un amigo suyo lo apodó así y el nombre sería su pseudónimo durante toda su vida) comenzó a tener un gran interés en la música desde una corta edad, aprendiendo a tocar la guitarra, influenciado por bandas como The Beatles, que escuchaba cuando tenía nueve años.

“Poco después pudo comprarse un bajo usado con sus ahorros y empezó a explorar. Escuchaba discos y tocaba encima de ellos a modo de práctica. Luego consiguió una copia de un bajo Fender Jazz, hasta que terminó sus estudios y su padre le regaló uno original”, narra el periodista Federico Pérez, del medio Perfil.

A los 19 años, en 1979, Marciano comenzó un proyecto musical acompañado de Felipe Staiti, Jota Morelli y Daniel Piccolo, Enanitos Verdes, que poco a poco se convirtió en una de las bandas más representativas de Argentina y Latinoamérica. A principios de 1983, la banda argentina dio inicio a una gira en la cual empezaron a ganar una gran cantidad de seguidores; un año después, en 1984, la banda fue premiada como el grupo revelación en el Festival de la Falda, uno de los más relevantes en Argentina.

Tras ganar aquel premio, la banda comenzó la grabación de su primer álbum, al que llamaron Los Enanitos Verdes, que incluía la canción Aún sigo cantando, que se convirtió rápidamente en un clásico del rock.

En 1986 editaron su segundo LP, Contrarreloj, que extendió su popularidad y los llevó a sonar en las radios de los países vecinos. Y, en 1988, cumplieron el sueño de estar en el festival de Viña del Mar, donde se hicieron acreedores de dos Antorchas de Plata.

Enanitos Verdes consolidaría su fama, tras el lanzamiento de Lamento boliviano, una de las canciones más emblemáticas del rock en español, además de La muralla verde, Te vi en un tren y Por el resto, Igual que ayer, El extraño de pelo largo y muchas más.

Sobre su éxito con Lamento boliviano, el bajista señaló una vez que “les gustaba tocarla mucho en las pruebas de sonido”. El tema fue compuesto por Dimi Bass y Natalio Faingold cuando formaban parte de la banda mendocina Alcohol Etílico y la grabaron en 1986. Años después, Sergio Embrioni y el tecladista Horacio Gómez, que habían formado ese grupo, la introdujeron como parte del repertorio de los Enanitos.

“Sergio y Horacio Gómez, que también tocó con nosotros, formaron parte de las dos bandas”, contó Marciano. “Los técnicos nos decían que la teníamos que grabar”, añadió.

Durante 1989, Enanitos Verdes se separaría, dejando tristes a sus miles de seguidores; sin embargo, Cantero no dejó de hacer música, pues comenzó una carrera como solista. Luna Nueva fue el nombre del primer álbum de Marciano Cantero, publicado en 1990; más tarde, el músico argentino lanzó un segundo disco titulado Beat Club.

Afortunadamente para muchos de sus seguidores, la banda Enanitos Verdes se reunió nuevamente y a pesar de cambiar de alineación en algunas ocasiones continuó cosechando un gran éxito.

Según publica Perfil, acerca del origen del nombre Enanitos Verdes, en su página oficial la agrupación explicó que fue producto de una leyenda urbana. En 1979 una familia de turistas, mientras visitaban el Puente del Inca, en Mendoza, se tomaron una fotografía. Al revelarla aparecen a un lado unos enanitos verdes en ronda. “No los vio nadie pero luego del revelado allí estaban. Este hecho tuvo una trascendencia pública notoria saliendo en los periódicos locales e inclusive dicen algunos que llegó hasta la NASA”, contó el bajista del grupo.

A raíz de ello, un amigo suyo, que era periodista, los bautizó como Los Enanitos Verdes de Puente del Inca. Así aparecieron en la crónica de una revista, pero el trío optó por la mitad del nombre: Los Enanitos Verdes.

Cantero, J Balvin y Bad Bunny

En 2019, los reguetoneros Bad Bunny y J Balvin lanzaron un álbum colaborativo llamado Oasis, el cual contó con la participación de varios artistas, entre ellos Marciano Cantero.

El músico argentino habló sobre su acercamiento al género del reguetón en una entrevista para la revista Rolling Stone. “Para mí, la música es música, y punto. Además, no tengo dudas de que las letras del reguetón hoy son mucho más interesantes que las del rock en español de este momento: tienen una honestidad brutal, como dice Calamaro, y una carga mucho más grande”.

Los Enanitos compartieron la escena musical con otras bandas como Virus, Soda Stereo y Zas, que lograron dar el gran salto fuera de Argentina para exportar su música hacia otros destinos.

En una de sus últimas entrevistas, publicada en noviembre de 2021, Marciano había anticipado sobre la nueva gira de Enanitos Verdes, programada para este año. También destacó su cambio de vida tras retornar de México, donde residió hasta hace algunos años.

“Siempre decía que Amigos –por la canción– la compuso porque quería que su hijo fuera su mejor amigo. Se cumplió y él lo sabía”.
Javier Cantero, hijo.

Un enano gigante

Eran tiempos de aprendizaje en la producción de espectáculos masivos como actividad empresarial sostenible
–que luego se consolidaría, se sofisticaría y se inflacionaría– cuando, con diferencia de pocas semanas entre uno y otro, los tres primeros, además de memorables, conciertos con los estándares técnicos y logísticos de su momento, se realizaron en La Paz; corría el año 1988: el de Charly García, el 19 de junio, el de Soda Stereo, y el 2 de septiembre de los Enanitos Verdes –lo pongo al final porque tiene que ver con el homenaje a su creador y líder– el 22 de julio.

Las condiciones que permitieron el arribo, en su época de mayor predicamento, de semejantes expresiones del rock-pop latino (argentino, en particular) y muchas que siguieron en fila, fueron esencialmente económicas: un contexto favorable que posibilitó sus llegadas.

Mi vinculación con Rockway, la organización que gestionó y produjo la mayor parte de los shows internacionales de entonces, me permitió conocer y entablar cierto grado de proximidad con algunos exponentes de la escena musical –no lo conseguí con Cerati, quien prefería mantener distancia con los circunstanciales anfitriones, por ejemplo– entre ellos con Marciano Cantero, con quien sostuve contacto hasta hace un par de semanas, el penúltimo con motivo de su cumpleaños y el último con una consulta de disponibilidad de tiempo para una eventual nueva visita a nuestro país.

Cantero no gozó del relumbre que tuvieron Spinetta o Cerati, pero para un país cuyas canteras de creadores de rock/pop provienen principalmente de la capital y de Rosario, que un “enano” procedente de Mendoza haya ingresado al circuito de los elegidos, lo hace un gigante por derecho propio.

En cuanto a vivencias compartidas con el gran Marciano, tanto en La Paz como en Buenos Aires, rescato la del VHS
–toda una joya entonces– de un concierto de The Doors que le obsequié (y que una crónica periodística de un medio argentino recogió) y que siempre se encargaba de agradecerlo. Quedan algunas fotos, dedicatorias, afiches y vinilos como testimonio de una carrera descollante.

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