Raúl Peñaranda, el periodista que imprimió en su labor la tranquilidad y la firmeza

Raúl Peñaranda viene de una generación de hombres y mujeres que se constituyeron en el recambio del periodismo después del regreso a la democracia. Fundó cuatro medios y recibió el premio Cabot.

Gente & Lugares
Ivone Juárez
Por 
La Paz - domingo, 21 de agosto de 2022 - 5:00

“No tenemos que tener miedo a los poderosos, tenemos que actuar con tranquilidad, con firmeza; pero no tenemos que hacer un show de esa firmeza, un falso heroísmo”, afirma Raúl Peñaranda Undurraga mirando fijamente a los ojos. Se refiere así al trabajo de los periodistas.

Los que lo conocen, saben que es consecuente con esa afirmación; Raúl imprimió a su labor la tranquilidad y la firmeza. Lo demostró cuando el gobierno de Evo Morales lo acorraló porque desde el periodismo mostró los atropellos e irregularidades de su gestión.

Peñaranda asegura que esos valores, que busca practicar cada día, son una herencia de sus “mayores”. Llama así a Juan León, Jorge Canelas, Ana María Romero y a Luis Ramiro Beltrán, periodista de prestigio y reconocimiento no sólo en Bolivia, que lamentablemente ya fallecieron.

“Qué pena que las cuatro personas que mencioné son periodistas que ya fallecieron. Trabajé con todos, no directamente con Ana María, pero sí conversé muchas veces con ella sobre su visión de lo que debería ser un periodista. Estoy agradecido con ellos. Ojalá sea un buen pupilo”, expresa el periodista de 56 años con la simpleza y esa sonrisa a flor de labios que lo caracteriza.

“¿Raúl nunca te enojas?”, le preguntó en una oportunidad una de sus colegas en un debate televisivo. Él no respondió. Raúl se enoja, pero nunca avasalla ni falta el respeto. Es de los que da espacio a los reporteros nuevos y sobre su todo confianza.

Viene de una generación que cambió el periodismo en Bolivia y con esos bríos creó y dirigió al menos cuatro medios innovadores que aún siguen vigentes. Nueva Economía, La Época, Página Siete y el portal Brújula Digital.

Estudió comunicación social en la Universidad Católica Boliviana, donde conoció a su esposa Fátima Molina, con quien tiene dos hijos.

Sus más de 30 años de carrera, sobre todo en medios escritos, están marcados por reconocimientos nacionales e internacionales. Destaca, por ejemplo, el Premio María Moors Cabot que le otorgó la Universidad de Columbia de EEUU en 2015 por su trayectoria profesional. El reconocimiento es el Pulitzer para los periodistas latinoamericanos. En 2012 recibió la Medalla Elizabeth Neuffer. Se la entregó el exsecretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon.

Hoy Peñaranda es noticia nuevamente porque busca la presidencia de la Asociación de Periodistas de La Paz. Propone renovar la entidad con la presencia joven. Las elecciones se realizarán el viernes 26 de agosto.

Esta es la conversación del periodista con Página Siete, uno de los medios que creó y dirigió. Habla de su gremio y de su relación con el poder con claridad, sin frases hechas.

Quiere ser el nuevo presidente de la Asociación de Periodistas de La Paz, ¿cuál es su motivación?

La asociación atraviesa por una crisis de representatividad y considero que éste es el momento de tratar de ayudar, esforzarme con todo lo que tengo de experiencia y conocimiento. ¿Cómo se pone en evidencia esa crisis? Las dos últimas elecciones fueron suspendidas por falta de participación. Y eso es resultado de que no supimos atraer a periodistas jóvenes. Necesitamos con urgencia socios nuevos que puedan darle sangre nueva a nuestra asociación. Tuvimos una época de oro hace unas dos décadas, pero esos periodistas envejecieron y no hubo una generación de reemplazo.

El otro problema es el económico, resultado de la falta de socios. Si logramos más afiliados tendríamos una asociación más fuerte y con más recursos.

Tiene más de 30 años de experiencia, ¿cómo ve el periodismo en Bolivia?

En estos 30 años hubo dos cambios fundamentales.

El primero es el tecnológico, que cambió nuestro oficio. Las redes sociales son un factor por el que el ciudadano se convirtió en productor de noticias y así perdimos la hegemonía y el control de la información. Ahora, muchas veces, estamos en la tarea de confirmar si un hecho registrado por un ciudadano sucedió.

La tecnología nos hizo perder esa hegemonía, pero nos permite llegar a más gente porque todos tienen un teléfono, redes sociales y se informan por ahí.

El otro cambio es el político. Si bien en democracia tuvimos presiones, ahora éstas son más permanentes y serias. Antes los gobiernos se iban, pero el gobierno de Evo Morales fue tan largo que afectó la relación inversamente proporcional entre libertad de expresión y el poder de un gobierno. A más poder menos libertad de expresión, libertad de prensa.

Ahora, en este gobierno de Arce, que aparentaba ser de apertura, más democrático y moderado, se demuestra lo contrario. Hay persecución y acusación, pero no sólo contra periodistas, sino contra activistas de derechos humanos y opositores.

$!Raúl Peñaranda

¿Cómo ve al periodista?

Lleno de mucho esfuerzo y trabajo. Los periodistas bolivianos entramos a trabajar muy temprano y salimos de noche. Una razón es que nuestras redacciones son pequeñas, por lo que tenemos que realizar más trabajo, conocer y abarcar más temas.

También creo que tenemos una valentía grande, que se demuestra en coberturas a conflictos, como el de los cocaleros de estos días. También veo un rasgo de dignidad y de distancia con el poder, algo que aprendimos de nuestros mayores. No diría lo mismo de los medios, porque muchos, por varias razones, son próximos al poder.

También debo decir, en la parte negativa, por las circunstancias que mencioné, que las falencias del periodismo están en la falta de investigación y de especialización.

En ese sentido, ¿qué plantearía desde la asociación?

Uno de los puntales de la asociación debe ser la formación. Debemos hacer más esfuerzos con seminarios, talleres y charlas, incluso de temas coyunturales. En este momento, por ejemplo, organizaría un taller sobre el fondo de la confrontación entre los productores coca. La suma de talleres sería positiva para el periodista.

Creó al menos cuatro medios ¿qué lo motivó?

La verdad es que no tengo una respuesta clara respecto a qué me motivaba, pero creo que hay personas que tenemos un chip de emprendedor. El primer medio que cree, si se puede llamar así, fue un periódico mural en el colegio. Se llamaba El Saxo y se publicaba los lunes, al fondo de la clase.

El segundo fue una revista en la universidad, La Puerta. La creamos con Rafael Archondo, era mensual y nos iba bastante bien, con un tiraje que se agotaba. En la revista hablábamos de los problemas que tenía la universidad, de las dificultades con algunos catedráticos, sobre qué pasaba con la carrera y la dirigencia universitaria. Tocábamos temas polémicos.

Luego, de manera profesional, vino Nueva Economía, un semanario que aún existe, cumplirá 30 años. Después fundé La Época, luego Página Siete, un gran diario y que sin el apoyo de Raúl Garafulic no se hubiese logrado. Finalmente fundé Brújula Digital.

¿Con qué soñaba cuando dio forma a Página Siete?

Soñaba con un periódico independiente con ciertas características y secciones no sólo de coyuntura, sino también de magazine. Pensaba un equipo de columnistas plural, que diferiera entre sí. Y, aprendiendo también de mis mayores, quería un periódico con una línea editorial muy clara, una posición concreta, no disimulada.

¿Cómo ve ahora el diario?

Se logró gran parte de ese sueño. Los que me sucedieron en la dirección son periodistas de primer nivel. Juan Carlos Salazar, Isabel Mercado y Mery Vaca tienen esa talla de periodistas con un gran respaldo ético en su trabajo. El periódico mejoró luego de mi gestión y se amplió a la investigación, por ejemplo, y su principio de contribuir a la lucha contra la violencia hacia la mujer se consolidó. Página Siete es hoy un medio que marca línea, influye, pese a todas sus dificultades: una redacción pequeña, presiones económicas y del Gobierno.

Renunció a la dirección

Salí del periódico porque había una acumulación de críticas y acusaciones muy fuertes, incluso de traición a la Patria, hechas por el presidente de entonces, Evo Morales, del vicepresidente, el ministro Juan Ramón Quintana y otros oficialistas, estaba orquestado. Consideré que si renunciaba, esas presiones cesarían, y fue así por un largo tiempo; pero luego volvieron.

¿Cómo fueron esos días?

Las críticas venían porque hacíamos un periodismo independiente que molestaba al poder. Y el punto es que García Linera, con el apoyo del empresario venezolano–chavista Carlos Gill, compró los medios más importantes de Bolivia justo antes del nacimiento de Página Siete, un periódico chico que nadie esperaba y les arruina el plan de controlar a toda la opinión pública.

¿Control Remoto fue una catarsis?

Sí, el libro fue una manera de contar lo sucedido para explicar las cosas, pero fundamentalmente fue para desenmascarar y establecer la estrategia del Gobierno para controlar los medios y así también a la opinión pública.

¿Qué hizo después?

La vida me llevó a la Agencia de Noticias Fides, donde fui editor general. Después gané el Premio Cabot que entrega la Universidad de Columbia de EEUU. Es el mismo equipo que entrega el Pulitzer a los periodistas norteamericanos; el Cabot es para los latinoamericanos. Es un premio a la trayectoria. En 80 años, cuatro periodistas bolivianos recibieron ese premio, antes que yo nada menos que Huáscar Cajías, en los años 80. Fue un gran honor.

¿Pasó por la Alcaldía de La Paz?

Acepté una invitación del alcalde Iván Arias de ser el encargado de la oficina del Bicentenario. Después de unos meses de trabajo, que fueron de mucho aprendizaje, presenté mi renuncia por razones personales y de salud.

¿Tuvo problemas de salud?

Estuve enfermo, pero afortunadamente, por una intervención quirúrgica oportuna, se resolvió sin mayor dificultad ni efectos secundarios. Todo gracias a la medicina preventiva, un hemograma completo, simple, que me hago cada año.

¿Piensa en un nuevo medio?

Por ahora no porque Brújula Digital tiene mucho por avanzar.

Si se presenta una oportunidad, ¿en qué pensaría?

Quisiera explorar lo audiovisual para un periodismo de temas importantes que a la vez genere interés, algo disociado hasta hoy. Me refiero a la información y formación. Creo que el periodismo debería también tener una posibilidad pedagógica, enseñar.

¿Viene de una generación que transformó el periodismo?

Egresé de la Universidad Católica Boliviana entre 1989 y 1990 con colegas que marcaron una generación. Me refiero a Andrés Gómez, Robert Brockmann, Rafael Archondo, Juan Carlos Rocha, Isabel Mercado, Tuffí Aré, José Pomacusi, Marco Zelaya, Fernando Molina y muchos más que aportaron al oficio y siguen vigentes. Éramos un grupo muy interesante, ¿por qué? Porque la democracia, recuperada en 1982, comenzaba a dar sus primeros frutos, y en 1985 comenzaron las reformas estructurales neoliberales. Teníamos un interés muy grande de ser parte del debate nacional.

¿Qué proponían?

Teníamos la consciencia de que éramos la nueva generación, que éramos el recambio, porque todos, en su mayoría, estábamos interesados en el periodismo. Algo que nos marcaba era la democracia. Pese a que muchos habíamos sido jóvenes o adolescentes durante las dictaduras, teníamos fresco en la memoria de lo que había pasado. Entonces teníamos la convicción de que la democracia debía fortalecerse, lo que implica que no se puede acusar a nadie de cualquier cosa, no se la puede detener, torturar; tiene que haber un debido proceso y se tienen que respetar los derechos. Todo eso nos movía y continúa siendo así.

“ Pero los periodistas no tenemos que hacer un show de esa firmeza, hacer un exhibicionismo, crear un falso heroísmo”.
“Teníamos la consciencia de que éramos la nueva generación, el recambio, porque en su mayoría queríamos ser periodistas”.
“Quisiera explorar los audiovisuales con la capacidad de informar y formar. Creo que el periodismo debe tener la posibilidad de enseñar”.

Mensaje de Página Siete

El periodismo independiente es uno de los pilares de la democracia porque al fiscalizar a los poderes del Estado se logra una Bolivia más justa.

Suscríbete a Página Siete, es una buena causa.

 

Hacer click

 

NOTICIAS PARA TI

OTRAS NOTICIAS