Un tour de sabores bolivianos sazonado con juventud

Fernanda Reyes, Lorena Calderón y Ariel Ruiz crearon Buen Provecho by Azafrán para sumarse a la misión de anotar la gastronomía boliviana en el menú del mundo.

Gente & Lugares
Ivone Juárez
Por 
La Paz - domingo, 07 de agosto de 2022 - 5:00

A un lado de la plaza Humboldt, en la calle 9 de Calacoto de la zona Sur de La Paz, espera el micro blanco con azul de Fermín Paco. La luz del día se aleja pero el vehículo Chevrolet, afiliado al Sindicato Eduardo Avaroa, y que Fermín bautizó como “Corazón bandido”, brilla, es inconfundible.

Cerca de la puerta de entrada del micro, unas mujeres jóvenes esperan bebiendo champán.

$!El inicio del tour gastronómico con una copa de champán.

Entramos al Corazón bandido, recibimos nuestra copa del espumante, tomamos nuestro lugar y comienza el Tour aniversario de Buen Provecho. Se trata de un recorrido de sabores bolivianos sazonado con juventud.

A nuestro lado va el influencer Chris Monroy. El joven cruceño dirige Qué buen plan, canal de entretenimiento que difunde por sus redes sociales en Instagram y TikTok. Es uno de los invitados de Buen Provecho, igual que Página Siete.

$!Rocío Valdez y Christian Peláez, de Pecado Capital

En el micro hay al menos una veintena de jóvenes, algunos de ellos foodies (influencers de comida). Están Christian Peláez y Rocío Valdés. Tienen 27 y 29 años, respectivamente, y juntos manejan Pecado Capital, un canal por Instagram y TikTok en el que muestran sus visitas a restaurantes, a los que acuden con frecuencia para experimentar los diferentes sabores que ofrece La Paz.

Llegaron al tour porque encontraron uno de los seis tickets de oro que Buen Provecho by Azafrán escondió en diferentes lugares de La Paz. Hallaron el suyo en El Bosque Boulevard, que está en Calacoto, en la zona Sur.

El aniversario

Hace un año que los foodies Fernanda Reyes, Álvaro Ruiz y Lorena Calderón hicieron realidad su primer tour gastronómico. Su objetivo es potenciar el turismo gastronómico boliviano desde las diferentes áreas en las que se profesionalizaron.

$!Los anfitriones del tour de sabores: Fernanda, Lorena y Álvaro

Fernanda tiene 28 años, estudió negocios internacionales y tiene un máster en comunicación publicitaria. Lorena anda por la misma edad y es una comunicadora con máster en turismo gastronómico. Álvaro, de 29, estudió diseño gráfico y comunicación visual, y edita la revista de gastronomía Azafrán.

La idea de los tours nació de la convicción de que la gastronomía es una buena razón para visitar Bolivia. ¿La oportunidad? Estos jóvenes aseguran que está en la diversidad de la cocina boliviana, los productos únicos que se tienen en el país y ante todo las diferentes culturas e historias que se expresan detrás de cada plato o bebida. A esto debe sumarse -aseguran- la creatividad que le imprimen los cocineros y los involucrados en esta revolución en la cocina boliviana que comenzó hace unos 10 años.

“Los curadores que viajan a comer por el mundo ya pusieron el ojo en Bolivia”, afirma Álvaro y menciona que restaurantes, como Gustu, Ali Pacha, por ejemplo, ya figuran en rankings internacionales. Mientras que comidas populares, como los rellenos de Emiliana, cruzan fronteras.

$!Los invitados del tour de aniversario de Buen Provecho

El tour de sabores bolivianos

En el micro de Fermín Paco, adornado por dentro con tullmas de colores y la señalética que caracterizaba a este transporte público en su tiempo, llegamos a nuestra primera parada gastronómica: el restaurante Manq’a, en la plaza Abaroa.

$!Una mesera de Manq’a con los Terranova, tragos de Hidromiel.Carlos Sánchez / Página Siete

Un grupo de meseros nos reciben. Primero con un saumeo con palo santo y cáscara de naranja para alejar la mala vibra y atraer la buena suerte. Estamos en el mes de la Pachamama.

En seguida nos sirven un Terranova, trago elaborado con Hidromiel, vodka, jarabe de hierba luisa, naraja y leche. Es el aperitivo que prepara el paladar para el dúo de rellenitos de papa y plátano de Manq’a que llegan enseguida a la mesa.

Los bocados adornados con algunos chips de verduras son una fiesta de sabores para el paladar. El charque del rellenito de plátano es inconfundible.

Unos minutos para intercambiar comentarios sobre lo deleitado, conocer a los compañeros de la aventura de sabores, y partimos a la siguiente parada: el restaurante Lamurillo. Abordamos de nuevo el Corazón bandido rumbo a la calle Murillo.

$!El restaurante Lamurillo,instalado en un espacioque hace 400 años fueuna caballeriza.

A unos minutos de las 20:00, la trancadera nos obliga a bajar del micro en la calle Sagárnaga para caminar hasta la Murillo, donde el restaurante está instalado al fondo de una de las casonas antiguas del lugar, pasando por un patio. “Hace 400 años fue una caballeriza”, nos comentan.

La luz tenue resalta más el muro de pedrones adornados con lámparas de sal, igual que las canastas, ésas que usan los panaderos para acopiar las marraquetas recién horneadas, los anafres y otros adornos. Pero nada se compara con la gigante lámpara que pende sobre nuestra mesa: es una cruz chacana formada con una especie de fajas tejidas. Otro detalle del lugar que captura la atención es el cuadro de la máscara de un rey moreno, logrado con granos de quinua. La obra está al ingreso del restaurante.

De bienvenida en Lamurillo nos ofrecen un Copoazú sour elaborado con singani Caudillo. Enseguida viene un falso conejo acompañado de un fideo de quinua y salpicado con unas arvejas harinosas y una sarza de cebolla y perejil. El ají es el protagonista, marcando su paso sutil por el paladar.

La mayoría dio fin al exquisito plato de origen popular y tenemos 10 minutos antes de dirigirnos a nuestro siguiente destino de sabores: La boliviana. Es un restaurante con un concepto moderno en su decoración, que contrasta con el lugar donde se encuentra: una casona antigua de la calle Sagárnaga.

Su propietario, Álvaro Ruiz, explica que el lugar muestra que Bolivia es también un país con modernidad. Las luces intensas, el azul, amarillo y blanco de las paredes -afirma- describen las tres regiones que caracterizan al territorio boliviano (altiplano, valle y llanos).

El recibimiento en La boliviana es con una espumosa Uyuni, cerveza lager con cristales de sal.

El plato que degustaremos en este destino es una lasaña de queso humacha; un festín para los amantes de la pasta, dispuestos a experimentar en la salsa el sabor del mote y de la aromática huacataya. Por sus ingredientes, la lasaña de queso humacha es una estupenda opción para los vegetarianos y veganos.

$!Guillermo López muestra la lasaña dequeso humacha .

El tiempo avanza y estamos a minutos de las 22:00. Subimos nuevamente al micro de Fermín Paco, que todos los días presta servicio de transporte público y que encontró en el Tour gastronómico de buen provecho una opción para mejorar sus ingresos económicos.

Vamos rumbo a Sopocachi, donde está nuestra parada final: La Rufina. En el restaurante-pub disfrutaremos de un Gim Jam, elaborado con gin La República, Jamaica y bitter de mandarina. Luego vendrán Arroz con leche con sucumbé.

En la barra de La Rufina llama la atención la barra, donde una joven prepara unas peculiares bebidas haciendo un pequeño show con la coctelera.

El lugar se llena con otros invitados que vinieron a festejar el primer año de los tours gastronómicos de Buen Provecho. La cholita DJ está a cargo de la música, para completar la experiencia en La Paz de un tour de sabores bolivianos zasonado con juventud, no sólo para turistas nacionales sino para extranjeros. Lorena Calderón de Buen Provecho by Azafrán adelanta que el siguiente destino es Santa Cruz.

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