Una lluvia, un traje y una corbata llevaron a Mario Espinoza a rozarse con el poder y quedarse en el periodismo

Mario Espinoza tiene unos 50 años en el periodismo. Cubrió el Palacio de Gobierno por un cuarto de siglo. Su mejor amigo, Carlos Mesa, llegó a la Presidencia.

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Ivone Juárez
Por 
La Paz - domingo, 31 de julio de 2022 - 5:00

Mario Espinoza Osorio es para muchos periodistas el reportero patriarca del Palacio Gobierno de Bolivia, que durante un cuarto siglo llevó la batuta en las preguntas a las autoridades y podía, incluso, saber con antelación de qué hablarían algunas fuentes. Para los que lo ven y escuchan, es un periodista de aplomo, cuestionador y de quien se aprende.

Tiene casi 50 años en los medios de comunicación. Su llegada fue por una lluvia, un traje y una corbata; se rozó con el poder y se quedó con el periodismo.

Todo comenzó a mediados de los 70, después de su regreso de EEUU, adonde se fue de aventurero porque no quería estudiar ninguna carrera universitaria. Trabajaba en el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) como jefe de tráfico. Una ocupación maravillosa para el hincha de The Strongest que siempre fue. Podía viajar adonde quisiera siguiendo a su equipo.

En esos viajes conoció al periodista deportivo Juan Carlos Costas Salmón, con quien coincidió en un partido entre The Strongest y Blooming en Santa Cruz. Llovía y Costas Salmón lo invitó a entrar a la cabina del estadio desde donde relataba el partido.

Mientras veía el encuentro, Mario también escuchaba el partido que se jugaba entre Boca Juniors e Independiente, en el marco de la Copa Libertadores.

“Metió un gol Independiente y le pasé un papelito. Juan Carlos lo leyó. Luego vino el empate, le escribí de nuevo, pero me hizo señas para que yo lo leyera. Agarré el micrófono y me inicié como periodista deportivo”, cuenta sonriente el hijo de la profesora de historia Lilian Osorio y del actor y radialista Luis Espinoza, quien dirigió las radios Illimani, Altiplano y El Cóndor.

Cuando Mario tomó el camino del periodismo, Bolivia sufría los tiempos de las dictaduras militares (1964-1982). Regía la de Luis García Meza, cuando pasó de la radio al periódico Última Hora.

El periodista, al que algunos de sus colegas consideraron en algún momento “antipático”, es duro incluso consigo mismo. Señala que esa transición fue por “equivocación” y que sus primeras coberturas fueron “cosillas”.

“Mariano Baptista, director de Última Hora, se equivocó, porque Mario Mercado le dijo me pusiera en periodismo deportivo, pero Mariano dijo no, al periodismo general”, recuerda Espinoza, nieto de Luis Espinoza y Saravia (1893-1952), uno de los fundadores y directores de El Diario (1904) y que junto a Franz Tamayo, en 1915, dirigió El Fígaro.

La cobertura de “cosillas” terminó cuando su colega que cubría Palacio de Gobierno volvió un día con la novedad de que él y otros periodistas habían sido insultados y rechazados por no vestir traje y corbata. Mario llevaba siempre terno, así que en ese momento se convirtió en el nuevo periodista asignado a Palacio.

“¡Fue por mi corbata que me llevaron a cubrir Palacio de Gobierno!”, exclama. “Fue un momento duro porque había que enfrentarse a García Meza, a Arce Gómez, agachar la cabeza”, añade.

Y fue en Última Hora donde conoció a su amigo de la vida Carlos Mesa Gisbert, con quien pensó y soñó un nuevo periodismo, que se atrevieron a plasmar en PAT, un canal de “televisión inteligente” adelantado a su tiempo, dice.

$!Mario Espinoza consu amigo, el expresidenteCarlos Mesa.

Carlos llegó a ser Presidente de Bolivia; Mario se quedó en su lugar de periodista, que considera privilegiado para ver pasar la historia, la que trae siempre el presente a la hora de referirse a la coyuntura por los micrófonos.

Es un madrugador

De lunes a viernes sale temprano de la casa donde vive, la suya la perdió en un derrumbe. Maneja, camina, usa el teleférico y vuelve a caminar. Primero para llegar a radio Fides, en la mañana, después a la productora, donde hace documentales. Luego, al mediodía, para dar clases de televisión en la UCB. De ahí vuelve a la productora.

La caminata es un hábito, como los partidos de fútbol de los sábados, en los que, a sus bien llevados 70 años, se sigue midiendo con hombres de su oficio.

Esta es la conversación de Página Siete con este patriarca del periodismo que cada mañana, a las 8:30, se presenta a través de Fides con su característico ¡Hola gente!

$!El periodista en su ampuloso archivo de imágenes.

Se lo siente privilegiado

Lo resumo en algo: hago lo que me gusta y de paso me pagan. Ya es el colmo. Estoy agradecido.

¿Cómo fusiona el periodismo de calle con el documentalismo?

Fue pari passu. El primer documental lo hicimos con Carlos Mesa, en 1985, estábamos en Bolivisión. Fue Araras, el tiempo del oro, salió un desastre, pero fue una experiencia linda. Luego hicimos Gran poder: el cielo y el infierno y ganamos el Premio Ciudad de La Paz. ¡No podía creerlo!

Entonces ya cubría Palacio de Gobierno. Estuvimos en ATB, luego en Unitel, donde fui jefe de prensa, pero seguía en la calle. En PAT era uno de los dueños y director de noticias, pero seguía cubriendo. Fueron 25 años. Nadie debe haber cubierto Palacio más tiempo que yo. Pero ahora veo que miré demasiado a Palacio, debí ver más a la Plaza Murillo.

¿Por qué?

Me politicé mucho. Le di demasiada importancia a las declaraciones. De pronto uno se olvida de la gente. Hay que mirar a la calle, no tanto al político, sobre todo ahora que estamos tan enfrentados.

¿No vio venir los cambios que llegaron de la calle?

No, la verdad. Con la experiencia en Palacio de Gobierno se me cercaban bisoños periodistas que me veían como una especie de patriarca hebreo y me preguntaban: ¿Mario, qué pasará? Yo tenía siempre la respuesta: No sé.

Todo es tan impredecible. ¿Qué haces? ¿Adivinar? Eso no es periodismo. Alguien dirá es periodismo de anticipación. Yo digo ¡No!

$!El periodista boliviano Mario Espinozasaluda al rey Juan Carlos de España (izq).

Obtuvo muchos logros con el periodismo y la historia

Fue con Carlos. En PAT empecé con Detrás de las noticias, que fue la mamá de Bolivia siglo XX. Hacía el documental y le pedía a Carlos la presentación, pero lo veía inconforme. Él era él historiador; yo tenía que escribir, investigar... era un desastre. Carlos me dijo que él lo haría. Me molestó un poco pero luego entendí que era necesario, y ahí tienes: 24 documentales presentados por Carlos con una edición mía. Terminamos ganando el Rey de España con el documental , ¿Por qué Paz Zamora?, que nunca verá nadie.

¿Por qué nadie lo verá?

El tratamiento periodístico fue impecable, pero fuimos injustos. Entonces no entendí qué pasaba con la Presidencia. Después de que Carlos fue Presidente reflexionamos y vimos que fuimos excesivos con Jaime Paz Zamora. A Óscar Eid lo metieron preso cuatro años porque pagó la cuenta de un hospital a Isaac Oso Chavarría, que murió sin ser condenado (por narcotráfico).

¿Con qué otros temas tiene esa sensación?

Me arrepiento de varias cosas, hice barbaridades. Recuerdo a un diputado que tenía unas acusaciones en su contra y su explicación era que le hicieron firmar un documento que no leyó porque no sabía leer. Le reclamé, le dije que no era posible, que en manos de quién estamos. Y, claro, fue una barbaridad. Sabiendo que Bolivia era seminalfabeto, critiqué a un representante nacional que no sabía leer. Me arrepiento.

De periodista se convirtió en empresario con PAT, ¿cómo nació el canal?

Entramos a Bolivisión con Carlos y el dueño nos echó; fuimos a ATB y también nos echaron porque Carlos era incontrolable con sus comentarios, pese a su ecuanimidad. De ahí fuimos a Unitel. Estábamos bien, hasta que apareció Ximena Valdivia con una idea previa que teníamos de una productora, y nos lanzamos al estrellado. Mala idea, por dos razones. Primero, o eres periodista o empresario. Aunque separamos las cosas. Era el director de noticias con Amalia Pando y nunca dejé que comercial entrara a la redacción.

Segundo, los medios dependen mucho de la propaganda del Gobierno: Hugo Banzer no nos quería y Goni nos daba la publicidad que a todos.

Terminamos mal porque nos adelantamos años al concepto de la televisión inteligente. ¿Y nos encontramos con que nos hacíamos demasiado inteligentes? No sé. Teníamos gente muy interesante, Gabriela Orozco, Katia Rodríguez, Ximena Guzmán y Adriana Gutiérrez. Fue una escuela linda, años muy lindos; lo malo es que morimos por ampulosidad, creo.

¿Sólo fue eso?

Sí, pero fue Carlos ¿no?, que se fue a hacer política, pero yo lo apoyé para que hiciera política. Carlos siempre fue una plomada.

¿Ocupó algún cargo?

No, nada, nunca.

¿Por qué no?

Carlos había aceptado la Vicepresidencia y lo acompañé el primer día para conocer la casa de Goni y ahí vi a todos los movimientistas. Me senté al lado de Guillermo Bedregal que me dijo: Usted, Mario, ¿cuántos ministerios pedirá? Tiene que tener tres o cuatro diputados de confianza que le tienen que responder, así funciona la política, añadió. Me fui en ese momento. Hay que nacer para ser político. Me quedé en el Palacio de Gobierno haciendo lo único que sé hacer en mi vida: periodismo. Estaba feliz por Carlos y lo apoyé. Cuando fue Presidente dejé la cobertura por ética. Sufría tanto por los paros que le hacía Evo Morales, que estaba decidido a destruir la democracia y lo consiguió. Mucha gente dice que Carlos fue cobarde; seguramente ellos son muy machos para matar gente. Carlos no iba a matar a nadie y no lo hizo, por eso se fue.

PAT terminó con problemas

No, no. Cuando Carlos deja la Presidencia volvimos a hacer PAT pero ya era tarde. Debíamos Impuestos, sueldos. Teníamos socios, pero aún controlábamos PAT. Apareció un caballero (Abdallah Daher) que quiso comprar el canal. Nos propuso que nosotros manejáramos contenidos y él las finanzas. Eso duró un día porque no funciona así. Compramos todo a los socios y lo entregamos a Daher. Lo único que pedí es llevarme el archivo. Ahí se acabó PAT.

PAT también lastimó algunas relaciones, con Amalia Pando, por ejemplo, ¿qué pasó?

Amalia quería controlar todo. Nos conocíamos desde kínder, estuvimos en el Americano, éramos buenos amigos. Carlos se iba a la Vicepresidencia y le pedí que manejara producción y yo prensa, o al revés, pero ella quería todo y que yo me fuera con Carlos. Votamos los socios y decidimos que yo haría producción y Amalia prensa. No le gustó. Se despidió y sin motivo me agredió. Fue la última vez que hablé con ella.

¿Qué hizo después de PAT?

Estaba devastado con la venta de PAT o por lo menos parecía eso, pero aparecieron oportunidades. Primero en Radio Deseo, con María Galindo. Después Sandra Mallo me ofreció hacer el programa Dialocracia en Radio Fides, donde conocí a Beatriz Cahuasa y me quedé dos años.

Luego Juan Carlos Rocha me invitó a escribir en La Razón. Hice el programa Cuarto Siglo y comenzamos a trabajar con Carlos. Después estuve cinco años Radio Compañera a invitación del Gringo González. Dejé la emisora y volví a Fides.

En el ínterin me llamó Toto Loayza para dar clases en la Universidad Católica. Le aclaré que era antiacademisista, que no tenía título y que era ateo, pero él me dijo: “Mario, esta es la universidad, un centro de ideas”. Lo mismo pasó con Eduardo Pérez en Fides. “Mario, yo soy un fanático católico, pero esto es periodismo”, dijo. ¡No sabes qué sensación tengo!

Ahora, ateo es muy fuerte, soy agnóstico y no hago aspaviento.

¿Viajó mucho?

Sí, debo estar por mi décimo pasaporte. Me falta conocer Australia, algún día será.

$!Mario Espinoza en el Cementerio deArlington, en Washington, Estados Unidos.

¿Por el periodismo?

Sí ¿sabes qué me ayudo? El inglés. Preguntaban quién hablaba inglés y todos miraban al Espinoza. Viví en Nueva York dos años. Luego era abusivo, llegaba alguna invitación a PAT y viajaba yo.

¿Cómo le fue económicamente como periodista?

Se cayó mi casa, PAT quebró... pero no me quejo, lo que menos tengo es esa especie de lágrima fácil. Vivo solo, tengo tres hijos, dos nietos y una buena relación con mi exesposa. El periodismo te absorbe mucho. Estaba con mis hijos con una oreja oyendo la radio, la mirada en la televisión, haciéndome el interesado en sus tareas... Esa es la parte que te friega ¿no? Debí disfrutarlos más.

¿Alguna vez tuvo miedo?

Individualmente no, pero en 2019 tuve miedo de que nos enfrentemos en una guerra civil tan fuerte que tendríamos que salir a matar. Y ahora, quizás es poco objetivo, pero descubrí que lo que ahora nos une es el odio entre quién es del MAS y quién no lo es... eso me da miedo.

¿Qué planes tiene para el futuro?

Carlos dice que de aquí a unos meses haremos los seis nuevos programas de Bolivia Siglo XX, le respondí que estoy preocupado por llegar al fin de semana. Es que es lindo porque los sábados, aún a mi edad, juego fútbol con algunos colegas: Andrés Rojas, Andrés Gómez, Waldo Vargas, Pablo Tudela, Marco Palacios. De 10:00 a 12:00 nos pateamos lindo. Como nunca fumé ni tomé...

“¿Planes? Quiero llegar al fin de semana porque lo lindo es que los sábados, aún a mi edad, juego fútbol con algunos colegas”
“Había que enfrentarse a García Meza a Arce Gómez, agachar la cabeza. Desde 1980 y hasta 2005 cubrí Palacio de Gobierno”
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