Valeria Villa–Gómez, la diseñadora boliviana que se forjó en España
y se puso a prueba en China

Valeria creó Lady Chola, una butaca que fue declarada en Milán uno de los diseños más influyentes del de los últimos 20 años.

Gente & Lugares
Redacción Diario Página Siete
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La Paz - lunes, 16 de mayo de 2022 - 5:00

Pasan minutos de las 20:30. Valeria Villa-Gómez Cajías ya acostó a sus dos hijas de seis y siete años, pero aún le quedan pendientes que atender. La entrevista con Página Siete, los proyectos de interiorismo que trabaja con su empresa Miso Desing Estudio; avanzar en su colección de invierno 2022 de su marca de ropa Sweet Pachamama y ver los pendientes que tiene con su curso de moda en línea.

Sus días transcurren a ese ritmo, equilibrando con el yoga y el hecho de que al tener un negocio propio puede “entrar y salir” para estar con sus hijas. “Les encanta acompañarme en Miso Design”, dice Valeria.

Eso es algo que tal vez no hubiese logrado en China, por el ritmo acelerado de vida que tiene ese país, al que ella considera de “otra dimensión” por su grado de modernidad y sus facilidades para emprender. Vivió ahí alrededor de cinco años. Después de estudiar y trabajar 10 años en España, adonde llegó recién titulada en diseño de interiores de la Universidad Nuestra Señora de La Paz.

Salió de Bolivia a España para correr detrás de su sueño de ser una diseñadora y estudió y trabajó en ese país para forjarse y ponerse a prueba en China.

Valeria viene de una familia paceña donde las mujeres marcaron en cierta manera su destino. Su abuela Olga Roi Villa-Gómez, autora y dueña de unos de los primeros anticuarios de la ciudad de La Paz: El desván de la abuela, que estaba ubicado en la calle Goitia. Su tía Martha Cajías, artista plástica ya fallecida, que era su madrina.

“Mi abuela y mi tía fueron las dos personas que movieron en mi cabeza para que me guste el diseño de interiores y el arte. También mis padres. Si mi papá no hubiera sido doctor, hubiera sido arquitecto, y mi mamá, que tiene como principal gusto la decoración”, afirma.

Valeria es hija del médico Guido Villa-Gómez y Manina Cajías de Villa-Gómez.

A España

Apenas terminó la universidad, Valeria partió a Madrid para hacer un masterado.

En pleno curso, cuando llegó el momento de hacer sus pasantías, tenía decidido dónde quería hacerlas: en el estudio de Rafaél Moneo, prestigioso arquitecto español Premio Pritzker. Fue a una de sus exhibiciones de muebles, “googleó” y envió sus solicitudes. Al tiempo estaba trabajando en el estudio de arquitectura Moneo Brock, de la hija Moneo, Belén.

“Después trabaje en BD Madrid, un espacio destinado al culto del diseño. Ahí se podía ver y encargar piezas de museo, como las sillas de Gaudi, entre otros”, cuenta Valeria.

“Fue como un doctorado en diseño en muebles. Así me comenzó a interesar el diseño de sillas. Veía cómo se lograba cada pieza de Gaudí, el trabajo para llegar al sofá de Dalí”, añade.

Por su trabajo Valeria viajaba constantemente a Milán, Italia, el centro mundial del diseño de muebles para ver los nuevos diseños, procesos y tendencias en la fabricación de éstos.

En medio de ese mundo, el impulso de comenzar a diseñar se hizo tan grande como su nostalgia por Bolivia y su familia. No se contuvo más, se independizó y empezó a crear.

Pronto se dio cuenta de que su proceso creativo se dio en forma de mujer: de su abuela Olga, su madre, sus hermanas, amigas y de la chola boliviana. Así nació su primera colección de sillas y sillones B-Ellas, con 20 piezas.

“Todas las sillas o sillones que hacía me recordaban a una mujer. De hecho, las primeras que hice fueron Lady chola y Miss cholita. También hice una mecedora pensando en mi mamá; un banco con cintas que significaba la amistad; un taburete con cinco puntas que representa a mí y mis hermanas, dos sillas iguales, pero que son diferentes, porque representan las relaciones en la adolescente”, rememora.

“Eran 20 piezas que para mí eran chicas a las que quería vestir con seda, cintas, bordado, fibra de alpaca. Les iba dando forma y eran ¡tan femeninas, tan mujeres! Por eso le puse a la colección B-Ellas”, cuenta. “También diseñé una silla estilo Luis XVI a la que llamé Lady O dedicada a mi abuela Olga. Tomé un modelo antiguo y lo volví moderno”, añade.

El Salón Satélite de Milán

Durante sus viajes a Milán Valeria visitaba cada año El salone del mobile milano (La feria del mueble de Milán), la muestra de muebles de diseño más importante del mundo. Pero el lugar que más la cautivaba era el Salón Satélite donde se exponen las propuestas de los diseñadores jóvenes. Y pensó en llevar ahí su colección B-Ellas...

“Comencé a averiguar qué requisitos se debía cumplir; me dijeron que era prácticamente imposible”, cuenta.

Eso no la desanimó tanto como saber que para comenzar a desarrollar los prototipos de sus B-Ellas en Europa tenía que contar con una millonaria suma de dinero, así que decidió volver a Bolivia, específicamente a La Paz, para comenzar a hacer realidad su sueño.

“Vine a Bolivia donde hacer los prototipos no representaría una millonaria suma, pero nadie me entendía lo que quería hacer. ¿Unas sillas? ¿Para qué?, me preguntaban”, recuerda Valeria.

Pero alguien le entendió, una mujer, Nora Claros, propietaria de la Galería Nota de La Paz.

“Nora Claros vio mi trabajo y me dijo que era importante. No sé cómo pero me abrió la galería cuatro días para la exposición de B-Ellas. A la gente le gustó. Yo hice mis fotos y volví a España, las mostré a mis colegas y me animaron a mandarlas al Salón Satélite. Lo hice como quien tiene una ilusión, porque son miles los jóvenes que envían sus propuestas y eligen a unos cuántos... y me eligieron mi”, cuenta.

En 2010 la colección B-Ellas de Valeria Villa – Gómez se mostró al mundo en el Salón Satélite de la Feria del Mueble Milán. Hasta ahora es la única boliviana que llegó sola a ese espacio. “Soy la única boliviana que expuso sola en Milán”, remarca.

En España Valeria también hizo realidad su sueño de amor. Ahí conoció a su esposo César Gonzáles, un abogado español. Se casaron y comenzaron su vida en Europa, hasta que en 2012, en medio de la crisis económica en Europa, tuvieron la oportunidad de viajar a China y de establecerse en la moderna Shangái.

“Después de la crisis de 2012 mucha gente joven y creativa que no encontraba oportunidad en Europa migró a Shanghai y Hong Kong. Arquitectos, diseñadores, chefs que encontraron un país, a diferencia de la Europa de requisitos, completamente abierto”, cuenta Valeria.

Y fue en Shanghai donde se dedicó por completo al diseño de interiores, teniendo como desventaja el idioma y una cultura desconocida. “Fue lo más complicado. Trabajé con albañiles directamente y fue una gran experiencia, aprendí a tener paciencia”, dice.

Trabajar en China fue extraordinario porque podía encontrar el material de construcción o de decoración que se imaginara.

“Descubrí una diversidad de materiales que no se ve en otros lugares, como la piedra rosada. Además es un país donde todo se hace rápido. Construyen edificios en cuatro meses. China está en otra dimensión”, afirma.

Y se subió al vertiginoso ritmo del país asiático y logró incluso pasear por diferentes exposiciones sus sillas y butacas B-Ellas. Hasta que quedó embarazada de su primera hija y tuvo que bajar su ritmo de trabajo; entonces, volvió a hurgar en el diseño y comenzó a diseñar ropa y carteras de mujer. “Diseñaba para mí y a la gente le gustaban mis diseños. Volví a Bolivia para diseñar ya como oficio, pero nadie me compraba nada. Decidí volver a China, pero hice un openhouse con mis diseños y vendí todo. Me fui con esa impresión a seguir diseñando”, cuenta.

Así Valeria creó su marca de ropa Sweet Pachamama que vendía en China y también en España. En el país asiático continuó con su estudio Miso Desing, que nació en España y que cuando regresó a Bolivia instaló en San Miguel de la zona Sur de La Paz.

Entre 2015 y 2016 volvió a Bolivia con su familia.

En 2017 recibió desde Italia la noticia de que el Salón Satélite de Milán había elegido a su butaca Lady chola como uno de los diseños más influyentes de últimos 20 años. Emocionada envió una carta al Ministerio de Culturas para compartir su logro, pero no obtuvo respuesta. Viajó a Italia y celebró sola un triunfo que merecían saborear todos los bolivianos.

La butaca de la diseñada en madera de cedro, tapizada con lana de alpaca, con su asiento y respaldar decorado con tullmas, es parte de colección permanente de la Fundación Salone Satellite, donde es admirada por el mundo por su sencillez y profundo sentido que le puso una mujer joven boliviana: Valeria Villa – Gómez, quien tiene creación dos nuevas sillas.

“Veía cómo se lograba cada pieza de Gaudí, el trabajo que se debía seguir para llegar a muebeles, como el sogá de Dalí”
“ Mi abuela y mi tía fueron las dos personas que movieron en mi cabeza para que me guste el diseño de interioes y el arte”

Trayectoria en el diseño

2010 La colección B-Ellas es expuesta en el Salón Satelite de Milán.

2011 La butaca Lady Chola es elegida para representar a Bolivia en la Bienal Iberoamericana del Diseño.

2011 Una nueva versión de la colección B-Ellas es expuesta en el Salón Satelite.

2011 Valeria Villa – Gómez es invitada a diseñar una pieza de iluminación para Euroluce dentro del Salone del Mobile.

2012 Se exponen parte de la colección B-Ellas en diferentes galerías de Shanghai.

2017 Lady Chola es elegida entre uno de los 200 diseños más influyentes de los últimos 20 años de diseño contemporáneo.

2018 Lady Chola llega a ser parte de la colección permanente del Salón Satelite.

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