Viva Santa Cruz, Cunumicita y otros éxitos de un orureño que enamoran a Santa Cruz

Gilberto Rojas amó la tierra cruceña y le dedicó sus creaciones. Igual compuso temas para Cochabamba, Chuquisaca y otros lugares del país. Sus temas a la tierra oriental se han inmortalizado.

Gente & Lugares
Por 
La Paz - sábado, 24 de septiembre de 2022 - 5:00

Como el cuñapé, el majadito, el toborochi o la bandera verde, blanco, verde... Viva Santa Cruz es la esencia del cruceño. Su piel se estremece con esta pieza en la cual hay un cielo donde las estrellas hablan del amor y las noches están llenas de pasión. Santa Cruz es un lugar tan entrañable que quienes se van de allá parten llorando de pena por dejar este pedazo de paraíso que tiene la virtud y el perfume de la adoración.

Santa Cruz hoy está de fiesta. Se recuerda que el 24 de septiembre de 1810 los cruceños decidieron liberarse del yugo español y se levantaron en armas. Se cumplen 212 años de aquella insurrección, que acabó en un grito de libertad el 6 de agosto de 1825 cuando Bolivia entera se liberó de la Corona.

De seguro que esta jornada en las calles de la Ciudad de los Anillos va a escucharse Viva Santa Cruz, aquella pieza creada e inmortalizada por un orureño.

Yo quiero hablarte con el corazón

Gilberto Rojas Enríquez nació en la ciudad de Oruro el 10 de marzo de 1916. De niño estuvo felizmente atrapado por los acordes musicales y la composición. Estudió en el Conservatorio de La Paz y siendo aún adolescente se enroló al Ejército boliviano que fue a la Guerra del Chaco. Aquel conflicto bélico que enfrentó a paraguayos y bolivianos duró entre 1932 y 1935. Gilberto estuvo dispuesto a dar la vida por el país, pero el destino le tenía preparado un derrotero más valioso.

Al volver de la guerra estuvo un tiempo en la ciudad del Illimani y decidió ir al otro lado del país... a Santa Cruz de la Sierra. Sus padres tenían la ilusión de que él iba a ser médico, pero el excombatiente decidió mezclar sus dos pasiones: Bolivia y la música.

Su hijo Andrés Rojas cuenta que su papá tiene 325 canciones registradas en Argentina y Bolivia. Muchas de estas piezas fueron himnos en ciudades grandes del país. Sólo por mencionar a dos: Viva Cochabamba y Flor de Chuquisaca están entre lo más representativo de ambos departamentos, musicalmente hablando.

Hay más ejemplos, la canción Pueblo heroico de Uyuni ha vencido el tiempo y se canta hoy en día con el mismo cariño de antaño. Por esta proeza musical, el poblado potosino levantó un monumento al orureño. Es más, Rojas también se hizo querido fuera del país. En Chile lo distinguieron por su Vals Iquique, popularizado por el peruano Lucho Barrios.

Bella tierra de mi corazón

En 1954 Gilberto ya tenía listo el himno popular de los cruceños. Por entonces Bolivia, como en el mapa, era un país unido. Así fue que en enero de ese año Gilberto estrenó Viva Santa Cruz en la céntrica plaza Castro de Padilla de Oruro.

Interpretó la pieza con el grupo Sajama. “Quién iba a pensar que 70 años después esta canción se fuera a convertir en el segundo himno cruceño”, explica Andrés. Añade que el tema ha ido de la mano con el progreso de la ciudad y el departamento oriental.

“Viva Santa Cruz, bella tierra de mi corazón, tienes la virtud y el perfume de la adoración. En tu cielo azul las estrellas hablan del amor, noches de pasión cuando se enamora en Santa Cruz” indica el comienzo de la canción.

Andrés no puede asegurar si el tema está dedicado a una mujer en exclusiva o no; eso sí, afirma que con la composición Gilberto muestra todo su amor por aquella parte de Bolivia. Y en sus composiciones no sólo se refiere a las ciudades.

La belleza de la cruceña del campo también fue una inspiración para Rojas. Ahí está la inolvidable Cunumicita. Es la mujer que tiene ojos de guapurú (una fruta agridulce con cáscara frágil) y una boquita dulce de achachairú (un fruto típico cruceño). Se trata de otro pedazo de historia musical que es un referente en el oriente del país.

El músico orureño no hizo del territorio cruceño su hogar, pero volvía allí de forma constante. Quizás al despedirse se iba con nostalgia, tal y como escribió para la eternidad: “Cuando me vaya, ay amorcito, he de partir llorando... Viva Santa Cruz”.

Fue así que dejó una marca artística profunda en ese lugar. Hoy en día no hay acto popular cruceño en el cual no se escuche el Viva Santa Cruz. Los más importantes artistas han interpretado la pieza y se ha convertido en un referente cultural y social... como el cuñapé, el majadito, el toborochi o la bandera.

Santa Cruz de ayer, cómo te han cambiau

Gilberto Rojas se enamoró de Santa Cruz de la Sierra y con el tiempo volvió a aquella ciudad y la vio cambiada. Observó cómo la urbe perdía su rostro original y se vestía con los trajes de la modernidad. Fue entonces que escribió Santa Cruz de Antaño, una pieza que, escuchada en la voz de Gladys Moreno, parece un viaje en el tiempo. Se trata de una de sus últimas composiciones, Gilberto Rojas murió en 1983.

“Santa Cruz de antaño, la del carretón, añoro tus tiempos en mi corazón. Cuando en serenata iba el trovador cantando a su gente cantando al amor”, dice parte de la letra. Luego menciona a un río Piraí que llora de nostalgia por los años idos.

Y, estrofas más allá, lanza una frase envuelta con cariño: “Cambita gentil, sos la tradición, sincera, al querer sigues siendo igual”. Así demuestra que él no dejó de amar la tierra cruceña, de lo contrario no le hubiera dedicado sus composiciones. Además, cuando un orureño ama a una cruceña, suele ser para siempre.

Una solicitud a Santa Cruz

Es ley del cruceño la hospitalidad. Años atrás que Santa Cruz acepta a pobladores de diversas partes de Bolivia. El departamento se ha convertido en el más grande del país. Según proyecciones del Instituto Nacional de Estadística tiene 3,3 millones de personas y es prácticamente la cuarta parte del país que se prevé tiene 12 millones de bolivianos.

La riqueza de culturas en Santa Cruz es mayor y la diversidad, también. En marzo de 2014 se creó en la capital cruceña un espacio para las demostraciones festivas: El Cambódromo. Es el escenario ideal para festejar el Carnaval y otros encuentros festivos.

Andrés Rojas, hijo del compositor Gilberto Rojas, solicita que este espacio honre a su papá. “Es un pedido que lo hacemos como familia, de manera muy humilde, nos encantaría que el Cambódromo lleve el nombre de mi padre. Éste es un lugar de alegría y frescura, alegría como los carnavalitos y los taquiraris que compuso mi padre”, señaló.

Gilberto Rojas vivió al menos cinco años en Santa Cruz y le dedicó algunas de sus piezas más queridas; por ejemplo, Cunumicita, Las Palmeras o Santa Cruz de antaño. Eso sí, el tema que más identifica a los cruceños es Viva Santa Cruz, la pieza que compuso un orureño.


Mensaje de Página Siete

El periodismo independiente es uno de los pilares de la democracia porque al fiscalizar a los poderes del Estado se logra una Bolivia más justa.

Suscríbete a Página Siete, es una buena causa.

 

Hacer click

 

NOTICIAS PARA TI

OTRAS NOTICIAS