México DF es una isla de libertades

La legisladora mexicana Letizia Bonifaz embanderó la aprobación de leyes liberales como la legalización del aborto y el divorcio sin causales
viernes, 25 de octubre de 2013 · 15:19

Rafael Archondo

Periodista 

 

ERBOL-Mapamundi

Leticia Bonifaz Alfonzo estudió leyes y entre 2006 y 2012 capitaneó la dirección jurídica del Distrito Federal (DF), bajo la jefatura de gobierno de Marcelo Erbrard. Fue el periodo legislativo más fecundo. En esos seis años se aprobaron las llamadas "leyes liberales”. Desde entonces, los capitalinos han multiplicado sus libertades en dosis impensadas. Con el impulso de la doctora Bonifaz, se aprobaron la despenalización del aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el divorcio sin causales, la reasignación sexogenérica y las reglas para la voluntad anticipada (cuando uno decide, por ejemplo, qué se puede  hacer  con sus órganos en caso de perder la voluntad).  Fue la entrevistada de Mapamundi en ERBOL y esto fue lo que dijo. 

¿El DF funciona más como una alcaldía o como un estado?
Si bien el jefe de gobierno del DF es como un alcalde, tiene todas las atribuciones de un jefe de Estado.  En tal sentido, tiene sus tres poderes, un ejecutivo, una asamblea legislativa y un poder judicial. Lo que no le compete son los recursos naturales como el petróleo, la minería o los bosques, pero en materia penal y civil, tiene plena potestad.  México es una ciudad eminentemente liberal de 20 millones de habitantes, una metrópoli donde hay de todo, lo que permite hacer muchas de las cosas que hicimos.  Hoy el DF es una isla de libertades.
¿Cómo es que en un país tan conservador se han logrado hacer tantos cambios en la capital?
Lo importante es que se unan tres factores primordiales: una conciencia social respaldada por un movimiento vivo, una traducción jurídica adecuada de los cambios que se demandan y una voluntad política para encararlos incluso cargando algunos costos. Si falta uno de esos componentes, no se puede hacer nada. Yo estuve muy cerca del jefe de gobierno y muchos le decían: "éste puede ser el fin de tu carrera política”. Pero él dijo: "si uno ha estado trabajando toda la vida para llegar a un cargo, y no hace lo que debe hacer cuando llega él de acuerdo a la lucha que ha tenido, entonces nada tiene sentido”. Por eso, el día en que se dieron los primeros matrimonios homosexuales, muchos le dijeron: "hay que colocarte fuera del lugar donde se den el beso, porque ésa es la foto que va a correr por todo lado y ése va a ser el fin de tu carrera política”. Pero él se colocó precisamente en el lugar de los besos por el orgullo de haber aplicado una política incluyente.
¿Cómo pudieron vencer la resistencia a la aprobación del matrimonio igualitario?
En principio, las uniones entre personas del mismo sexo se dieron bajo la figura de un contrato para una sociedad en convivencia. Era una especie de acuerdo comercial para administrar juntos los bienes. Pero luego se dijo que aquélla era una discriminación, porque no era un matrimonio pleno como el que existe para los heterosexuales. Entonces se decidió ir por la igualdad. En inicio se hizo una encuesta y el 80% estaba de acuerdo con el matrimonio igualitario.  Al final se hizo un cambio sencillo en el Código Civil por el cual donde decía hombre o mujer, se puso "persona” y todo lo demás quedaba igual.  
Ahora el efecto es sobre toda la república. Parejas homosexuales de todo el país van a casarse al DF y han logrado que sus uniones sean reconocidas en sus estados.  Se han hecho varios amparos y la Corte Constitucional ha determinado que los matrimonios contraídos en la capital son válidos para todo el territorio nacional.  Así, poco a poco, las nuevas generaciones son más abiertas y el cambio va avanzando lentamente, pero nunca va en reversa.
 Despenalizar el aborto ha tenido que ser difícil en medio de una población tan católica. ¿Cómo lo lograron?
Marcelo Erbrard tuvo la genialidad política de elegir bien el momento de actuar. Una discusión muy larga sobre la interrupción legal del embarazo no te lleva a nada. Todo fue tan rápido que la jerarquía católica no tuvo tiempo de reaccionar. Si dejas claro qué es el pecado, lo diferencias del delito y haces un trabajo para que la gente informada vea que lo único que estás regulando es el derecho a decidir, la cosa cambia. Además en ese momento la Iglesia estaba envuelta en los escándalos de pederastia, así que no tenía mucha cara para opinar.
Ahora en el DF, si una mujer decide, hasta las primeras 12 semanas, interrumpir su embarazo, el Estado tiene que darle todo el apoyo para que lo haga. Es una decisión que le compete sólo a la mujer, porque lo peor que te puede suceder es que un hijo no deseado venga al mundo, porque otra persona te dice que debe nacer. Sólo la mujer gestante sabe en qué condiciones se encuentra para tomar una decisión tan importante. Así se valora la vida desde su dimensión social y no solamente biológica.   
Lo interesante de esto son los datos que ahora podemos tener. El 85% de las mujeres que deciden interrumpir su embarazo en el DF son católicas, el 90% son amas de casa de entre 30 y 40 años que ya tienen hijos. No son jovencitas, como se pensaba, porque ahora ellas tienen mejor educación sexual que sus madres. No es cierto que sean aquellas que no tienen educación, hay de todo.  Tampoco es que a la primera que una llama, le programan la operación. Hay un paso previo que es de consejería. Se organizan grupos para que cada mujer comparta su experiencia con otras. Después de eso, ya puede decidir. Nadie te puede imponer, se decide en la intimidad de tu conciencia.
¿Y sucede que mujeres de otros estados van al DF a practicarse un aborto?
 El 30% de los abortos son de mujeres del estado de México que colinda con el DF. Solo el 3% llega de otros estados. Sin embargo, hay organizaciones que ayudan  a que las mujeres que vienen de muy lejos  puedan descansar una noche a fin de que no tengan que regresar en ese momento.
 ¿Y cómo funciona ahora el divorcio sin causales?

Ahora los divorcios en el DF sólo duran semanas en vez de años. Incluso si no hay un acuerdo y sólo uno de los dos dice que se quiere divorciar, se declara el divorcio y ya luego se arregla el tema de los bienes o la custodia de los hijos. Eso ya se tramita por la vía incidental.  De modo que ya no hay eso de "yo no te doy el divorcio” y vivir una vida de infierno para los hijos. Además no se indica causal, de modo que los abogados ya no necesitan inventar causales recurrentes.  Es muy sencillo. De ese modo hemos evitado el desgaste emocional por el cual, muchas veces, los cónyuges terminaban mucho más distanciados de lo que estaban cuando empezaron el divorcio.

El 85% de las mujeres que deciden interrumpir su embarazo en el DF son católicas, el 90% son amas de casa de entre 30 y 40 años que ya tienen hijos. No son jovencitas, como se pensaba.

 

Confidencial

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