Punto de vista

Las agendas electorales

Si no se recogen demandas ciudadanas en las propuestas electorales, la elección de 2014 será sólo un trámite.
viernes, 8 de noviembre de 2013 · 18:30
Había advertido hace un par de semanas acerca de la evidente pugna que signa el espacio mediático y político actualmente, una vez que se ha iniciado prematuramente la campaña electoral rumbo a las elecciones nacionales del siguiente año. Insisto pues ahora en que si la ciudadanía y los movimientos sociales no se involucran de manera activa en las agendas electorales;   y los sujetos político-electorales no recogen de estos actores las demandas y los anhelos; llegaremos a octubre de 2014 a cumplir simplemente con el ritual electoral de la democracia, sin haber siquiera aprovechado la oportunidad que se nos presenta cada cinco años de remover y fortalecer los andamios que estructuran nuestra de por sí compleja democracia intercultural.
Interrogantes. ¿Cuáles son los temas que debieran priorizarse en una agenda noticiosa con rumbo electoral? ¿Cómo y quién los define? ¿Cómo podrían tanto obreros/as como empresarios/as de la información irrumpir cotidianamente con agendas diferenciadas temáticamente, especializadas, sin abandonar la precoz dinámica electoral? ¿Cómo se distingue esa delgada línea entre información pública y propaganda? ¿Cómo se logra que los y las funcionarias públicas no abandonen la agenda de gestión e información pública sin caer en la dinámica de las agendas noticiosas electorales?
Es cierto que es pronto para hablar de las agendas electorales (públicas, publicadas y las que no) y es cierto que esta misma columna de opinión pasa a engrosar las filas de las múltiples notas periodísticas y espacios de opinión que pecan de  adelantarse a un hecho inminente, aun cuando la institución competente no ha determinado una fecha para tal evento y, claro, mucho menos un calendario electoral; pero es esa misma autoafirmación la que estaría dando cuenta del panorama de arranque sobre el cual proyectamos el escenario electoral venidero. Y siendo que, dinámica informativa de por medio, ya se hace presente; ha llegado el momento de bregar por incidir en ella.
Esta temática entonces es un debate paralelo sobre el cual no se deberían cerrar filas hasta finalizado el proceso electoral, pues -como mencioné anteriormente- es urgente que en él participemos como ciudadanos y ciudadanas informadas, para de esta manera generar agendas que idealmente contengan énfasis programático. Así, de entrada, estaríamos salvando a la dinámica informativa de caer en la tentación de coger temas, exitosos o no, de políticas públicas para interpretación electoral (estoy pensando en los Juegos Plurinacionales o en la política de la coca), de agarrar problemáticas estructurales para dar cuenta de la (in)eficiencia de gobierno de los distintos niveles autonómicos (estoy pensando en la tragedia de Riberalta o en la presidencia de Bolivia del G-77), de los avances o retrocesos en la construcción de la estatalidad plurinacional (pienso en las autonomías indígena originario campesinas o en el sistema judicial); en fin, estaríamos finalmente separando aguas entre agendas estatales, gubernamentales, ciudadanas y electorales.
Y aunque, se sabe, las fronteras entre unas y otras son confusas, hay temas que guardan fronteras inquebrantables y tienen que ver con esas voces que hablan de debatir/modificar la Constitución (estoy pensando en el oficialista Pedro Mariobo y en el opositor  Juan Del Granado).
Quienes apostamos por ella y estamos, golpe a golpe y verso a verso -como diría aquel catalán-, tratando de implementarla, no permitiremos que así sea. Sépanlo.

 

 


   

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