Reseña

Muestra de la nueva literatura brasileña

viernes, 8 de noviembre de 2013 · 19:11
 Nicolás G. Recoaro
Brasil fue el último país del mundo que liberó a sus esclavos, casi a finales del siglo XIX. La historia cuenta que en aquellos años, un libro titulado O Navio Negreiro, del poeta bahiano Antônio de Castro Alves, se transformó en un auténtico himno de liberación para los esclavos del gigante sudamericano.
Más de un siglo después, el escritor Marcelino Freire decide actualizar aquellos cantos abolicionistas para mapear la vida de los marginales y desclasados que habitan en esa descomunal isla lingüística llamada Brasil.
Quizás, como reza el epígrafe firmado por el músico y activista político Marcelo Yuka en uno de los relatos que integran el volumen: "Todo camión celular tiene algo de navío negrero”.
Cuentos negreros (Santiago Arcos Editor, 2013) es el primer libro traducido al español de Marcelino Freire, una de las voces más potentes de la literatura contemporánea de Brasil.
Este escritor y agitador cultural nacido en 1967 en Sertânia, una barriada del nordeste de Pernambuco, es autor de los libros de cuentos Angu de Sangue (Guiso de sangre) y BaléRalé (El baile de los marginales), y de dos relatos que integran la fundamental antología  de nueva narrativa brasileña Terriblemente felices (2007), del argentino Cristian De Nápoli.
Además es el creador del festival Balada Literária, uno de los encuentros culturales más destacados del vecino país.
Galardonado con el prestigioso Premio Jabuti de Literatura en 2006, el volumen de Freire está integrado por 16 relatos que, con increíble vuelo poético -y un gran trabajo en la traducción de Lucía Tennina-, tejen un patchwork de historias que cruzan la violencia, la crítica política, la lucha de clases y la exclusión social en las megalópolis brasileñas.
"Violencia es que terminen con nuestra esperanza de volver a nuestra casilla a besar a nuestros hijos y a prender la televisión para ver la discusión que no avanza, ladrón que le roba a un ladrón, o que la aprobación del salario mínimo quedó pendiente para la próxima semana”, escribe Freire en No me hagas caso.
Relatos como Alemanes van a la guerra, Vanicléia y Nación Zumbi son auténticos cantos plebeyos que se plantan, sin pontificar ni sermonear, bien lejos de la postal turística del carnaval eterno, las playas cariocas, el favela tour y el modelo exitoso de la era Lula.
Y Freire lo deja bien claro desde el primer relato: "¿Eh, blanquito zarpado? Acá nadie es esclavo de nadie, ¿está?”. A lo mejor, como pontifica Washington Cucurto en el prólogo del volumen, leer Cuentos negreros "produce el mismo efecto que tomarse un trago de realidad demasiado amargo”. Salud.
"Marcelino Freire es una de las voces más potentes de la literatura contemporánea de Brasil”.

 

 


   

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