Entrevista

“Sigo siendo una revolucionaria”

La acusan de haber traicionado al Che y a su pasado de militante de izquierda. Loyola Guzmán responde al “linchamiento mediático”.
viernes, 08 de noviembre de 2013 · 18:46
Tejiendo Bolivia - ERBOL

En 1967, Loyola Guzmán conoció a Ernesto Che Guevara en la zona guerrillera de Ñancahuazú. Desde entonces su vida quedó marcada.  Hoy, Loyola continúa encendiendo polémicas. El llamado Frente Amplio en el cual participa Unidad Nacional, el partido de Doria Medina, la ha designado como su portavoz.  Al conocer el dato, voces afines al oficialismo han ensayado una especie de "linchamiento” simbólico. La acusan de haber traicionado al Che.   En una entrevista con ERBOL, Loyola Guzmán dijo lo suyo.
¿Cómo fue ese primer encuentro con el Che?
Fue un momento muy importante de mi vida. Yo aprendí del Che que es importante pensar con cabeza propia.
¿Qué edad tenías?
Veinticuatro años. Junto a otros miembros de la Juventud Comunista decidimos formar parte del proyecto que nos propuso el comandante Guevara. Lo conocí en enero de 1967, fue en la finca más conocida como "la casa de calamina” en Ñancahuazú. El proyecto que siempre nos guió era construir una sociedad distinta, sin injusticia, sin explotación. Soñábamos con un Estado llamado socialista y el camino era la lucha armada. Quienes participamos nos metimos a fondo, no sólo impulsamos la idea.
Fueron pocas mujeres, ¿era un proyecto masculino?
No diría tanto. Estaba Tania a cargo de información e inteligencia en la zona urbana, estaba yo, mi hermana Vicenta, Norberta de Aguilar, para señalar sólo algunas. Éramos pocos, porque no es lo mismo organizar un partido que un grupo guerrillero.  No puedes abrirte y hacer un comunicado público llamando a la incorporación.  Pero no era sólo un asunto masculino, considerando que en la época la participación de la mujer era restringida en todos los ámbitos de la vida pública.
¿Cómo viviste aquella ruptura del Partido Comunista?
En realidad no nos dividimos, salimos de las filas de nuestros partidos para formar parte de este proyecto, que se construye de forma unitaria, nos unía un objetivo común y los liderazgos iban a salir de ahí, aunque era natural admitir la dirección del Comandante Guevara. El 67 formamos parte de la guerrilla militantes del partido que llamaban "pro soviético” como Inti y Coco Peredo, Ñato Méndez, Jorge Vásquez, para mencionar algunos, además de Aniceto Reinaga, Wálter Arancibia, Antonio Jiménez y yo que éramos de la dirección de la juventud.  De parte del grupo, que dirigía Óscar Motete Zamora, estaba Moisés Guevara, un minero de Huanuni.
¿Fue un error desatar la lucha armada?
Se sacrificaron vidas muy valiosas, pero no creo que hayamos estado equivocados, era un momento distinto. Había un enfrentamiento entre los dos bloques, estaba la lucha del pueblo vietnamita, había guerrillas en Colombia, Venezuela, Nicaragua, y teníamos el ejemplo victorioso de la revolución cubana. No reniego ni renegaré nunca de lo que hice, pero quiero aclarar que nunca he usado eso como una bandera o escudo, porque creo que hay que tener respeto por los compañeros que cayeron, no hacerles decir cosas que probablemente nunca hubieran dicho.
¿Cómo viviste la prisión después del fracaso de la guerrilla?
Las cosas se precipitaron y naturalmente no logramos consolidar un aparato urbano capaz de responder a las necesidades.  En septiembre de 1967 fui apresada en La Paz y permanecí detenida con un juicio que nunca avanzaba. Estuve en la cárcel de mujeres hasta 1970.  Luego nos sacaron hasta Arica a 10 compañeros detenidos, ahí permanecimos "retenidos”, nos decían las autoridades chilenas, porque no nos daban asilo. Estuvimos un mes, hasta que pasó un barco cubano por Antofagasta y nos llevaron en él hasta La Habana, donde permanecimos un año y volvimos al país de forma clandestina para continuar nuestras actividades.
En abril del 72 fuimos apresados nuevamente. Mi compañero fue herido, nunca nos entregaron sus restos, figura hasta ahora como desaparecido.  Yo me quedé en Bolivia todo el periodo de la dictadura, primero presa y luego en una situación de libertad vigilada.
Una vez recuperada la democracia, ¿volviste a la militancia?
No fui parte del gobierno de la UDP, fue una experiencia bastante dura. Yo le rindo un homenaje a don Hernán Siles Zuazo, porque ha sido muy consecuente. Fue el primer presidente que organizó una comisión para investigar los casos de los desaparecidos, no pudo avanzar mucho por la debilidad que hubo y la crisis impidió que se avanzara, pero sentó las bases para denunciar ese crimen tan tremendo que es la desaparición forzada. Yo me incorporé a trabajar con la Asociación de Familiares de Desaparecidos, con María Luisa Bonadona de Quiroga y Gladys Solón.
¿Cómo comenzó tu relación con el MAS?
Fuimos solidarios con compañeros como Evo Morales que fueron reprimidos en defensa de sus bases, pero cuando salió esta idea del instrumento político yo no participé.
La idea de la Constituyente no sale de la noche a la mañana. Fueron los pueblos indígenas de tierras bajas los que han posicionado esa idea en este país a partir del 90.  Y sí, fui elegida para la Asamblea Constituyente por el MAS porque nadie puede postularse si no es mediante un partido político.
Tuve dificultades desde el inicio y tengo incluso una carta que le dirigí al presidente Morales, en la que le presentaba mi renuncia a la candidatura, porque varios vecinos de Villa San Antonio estaban indignados porque yo iba por esa circunscripción cuando ellos tenían su propio candidato. Yo para ellos no era nada, ni era indígena ni masista. Y yo le hice conocer al Presidente mi deseo de renunciar, porque me parecía lógico que dieran prioridad a su propia militancia.  No me respondieron por escrito, pero me dijeron que el Presidente había pensado en invitarme y si mi renuncia era irrevocable. Yo realmente quería participar en esta instancia, porque era una construcción distinta y salí elegida.
No rompí inicialmente con el MAS, seguí contribuyendo; sin ser su militante, tenía mis posiciones, pero quedé muy decepcionada, porque perdimos casi seis meses discutiendo el reglamento, y no pusimos el mismo empeño para discutir un solo artículo. Yo dije, hemos luchado contra las dictaduras que nos querían imponer un solo pensamiento, entonces teníamos que llevar la democracia a la práctica, es decir, asentar el derecho de cualquier persona a pensar de forma diferente.  Esas normas autoritarias no me parecieron correctas.
Ahora que formas parte del Frente Amplio han dicho que te has pasado a la derecha, ¿es así?
Eso a mí me sorprende.  Si queremos conseguir algo diferente, donde haya respeto al ser humano en toda su dignidad, ¿por qué no vas a permitir que otra persona actúe de forma distinta a ti? Yo no represento a los familiares de los desaparecidos, porque me expulsaron de ahí por decir No a la Constitución en 2009, pero eso no me ha quitado mi condición de familiar de desaparecido. Yo sigo siendo una activista de derechos humanos y sigo siendo una revolucionaria, sigo pensando que hay que construir una sociedad distinta. Si no es posible formar un frente de izquierda como añorábamos en los 60 o 70, hagamos algo más posible considerando la realidad de este siglo tan diferente.
Nos hemos dado un plazo hasta fin de año para aprobar el programa, eso delimitará quién ingresa, y ahí se verá si somos serios. Hay una dirección colegiada en igualdad de condiciones.  Ahí con el programa se verá si el Frente Amplio es de izquierda o de derecha.
¿No hubiese sido mejor para ti incorporarte al MSM?

Ése es el camino más fácil. Es necesario construir algo que nos una, estamos en ese intento; el que no hace nada no se equivoca, el que no hace nada es responsable por omisión. Yo seré consecuente, no quiero un Estado capitalista opresor; hagamos algo aunque las condiciones sean distintas, y si alguien quiere algo distinto, hágalo pues.

 Rafael Archondo
 periodista

 Es necesario construir algo que nos una, estamos en ese intento; el que no hace nada no se equivoca, el que no hace nada es responsable por omisión.

 

 

 

 

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