El Estado y su relación con los ciudadanos

“Benefactor” o “severo”: ¿las dos caras del Estado?

Analistas reflexionan en torno a esta aparente dualidad en el accionar del Estado. También identifican a los sectores beneficiarios y a los estratos que padecen la “mano dura”.
miércoles, 20 de noviembre de 2013 · 12:07
Pablo Peralta
 Periodista
 
Nuestro Estado, a través del comportamiento del Gobierno,  es capaz de pagar "deudas históricas” a sectores excluidos o vulnerables; pero al mismo tiempo puede medir con una vara muy severa a ciertos estratos de la sociedad, como perciben los analistas.
Si al segundo se le atribuye un trato desigual respecto a algunas personas, hay quienes destacan al primero por su incidencia en sectores sociales poco atendidos en el pasado.     
Pero, ¿por qué se da este fenómeno? ¿Hay  razones políticas o sociales? ¿Cuál es el horizonte de vigencia de "ambos” Estados?
El periodista Andrés Gómez, la socióloga Renata Hofmann, el investigador Roberto Laserna y el analista económico Alberto Bonadona responden a estas interrogantes e identifican a los sectores que serían los beneficiarios y a los estratos que sufren "la mano dura” del Estado. 
Salvando matices, se reconoce al "Estado benefactor” como el que  retribuye una especie de "deuda” a sectores históricamente excluidos o desatendidos,  particularmente el indígena; aunque hay quienes, por otro lado, vislumbran cierta tendencia "clientelista”.  
En cambio, del otro lado, se percibe un comportamiento  "rígido”   del Ejecutivo, a través del Estado,  hacia ciertos sectores, como líderes políticos, partidos no afines al régimen y ciertos sectores urbanos, concretamente ligados a la clase media asalariada y adheridos al ámbito formal (por cosas como la "presión tributaria”).
 
Del primero 
En la reflexión en torno al "Estado benefactor” hay distintos factores que pueden ayudar a comprender esta distinción. 
 El periodista Andrés Gómez establece al menos cuatro: el excedente, el pago de una deuda histórica hacia  sectores excluidos, la evolución del Estado neoliberal a uno que prioriza resolver problemas sociales y, además, al "interés político” del Ejecutivo para sostenerse en el poder a través de ello. 
Los  especialistas ven  que  los bonos sociales  tienen  mayor incidencia en sectores  vulnerables, y en la mayoría de los casos radicados en el área rural. Un cable de mayo de la agencia estatal ABI dio cuenta de que el 33% de la población boliviana  se beneficia con este tipo de transferencias de recursos    (bonos Juancito Pinto, Juana Azurduy y la Renta Dignidad). 
Sin embargo, hay otros analistas que sostienen que es más adecuado hablar de un estado "clientelar”.     Ése es el criterio, por ejemplo,  de la socióloga Renata Hofmann, quien  sostiene que con "Estado benefactor” se hace referencia a una "evolución del Estado democrático, responsable de redistribuir la riqueza” para así asegurar  un nivel aceptable de igualdad de oportunidades, a través de  educación, salud y otros servicios básicos.
En cambio, al referirse a   "Estado clientelar”, afirma, se  hace referencia a "un mecanismo para cooptar a ciertos sectores o movimientos sociales” con fines políticos. 
 Entre los beneficiados de este Estado, Hofmann  identifica a "los sectores rurales y, más específicamente, las organizaciones sindicales de los cocaleros del Chapare y las organizaciones campesinas aymaras del altiplano”.

El otro lado de la medalla
Al otro lado, entre quienes padecen al "Estado severo”, según   los expertos consultados, se puede ver a los partidos políticos y líderes -además de disidentes del oficialismo-, que  expresan su disconformidad con el Gobierno.
 El senador oficialista Adolfo Mendoza refiere que Estados como el boliviano se caracterizan por tener una  Constitución  diseñada -por principio- para limitar el ejercicio del poder; algo que no pasa en Estados que son  caracterizados como dictatoriales, "que no es el caso de ninguno de los gobiernos democráticos de América Latina”.
 Otro nivel de severidad estatal que atraviesan ciertos sectores está expresado en la "presión tributaria”, por ejemplo. "Parte de este contexto es que la clase media asalariada y una parte importante de los sectores que se mueven dentro de una economía formal, se encuentran en desventaja frente a los sectores informales que tienen protección del Gobierno”, afirma Hofmann. 
Alberto Bonadona sostiene que se puede identificar al Estado benefactor en cuanto otorga algunos beneficios a algunos sectores; pero, por otro lado, "es un Gobierno que amplió  los impuestos no necesariamente a los más ricos, sino al consumidor, que es de la clase media”.  
Según este especialista, la mayoría de los impuestos están relacionados con los hogares. "Por ejemplo, el impuesto a la utilidad,  tanto se habla del IUE que aparentemente es pagado por los dueños de empresas, al final siempre es traspasado a los consumidores”.
 Pero, ¿cuál es el horizonte del Estado benefactor?  "El límite de todo Estado benefactor es la economía”, responde Hofmann.  
"Europa está experimentando de forma  dolorosa que las conquistas sociales dejan de ser financiables cuando la economía se estanca o entra en crisis. Lo mismo vale para el Estado clientelar. Cuando no tiene prebendas que repartir para comprarse adhesiones y lealtades, éste se debilita y, finalmente, se derrumba”, finaliza la especialista.

 

 "A diferencia del ‘Estado benefactor’, el ‘Estado clientelar’ es un mecanismo para cooptar a ciertos sectores o movimientos sociales”, sostiene  la socióloga Renata Hofmann.

Comentarios