Diarios de la democracia

Cronología de un instante

Juan Carlos Salazar del Barrio
viernes, 01 de noviembre de 2013 · 10:42
La historia se mide por épocas, pero se confabula en un instante. ¿Qué hubiera pasado si el canal estatal de televisión hubiese llegado puntualmente a la cita el 17 de julio de 1980? La televisión llegó tarde y pidió a los líderes del Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) que repitieran la lectura de la convocatoria a la resistencia del golpe fascista de Luis García Meza.
Al confirmarse la noticia del estallido del golpe en Trinidad, el Conade se reunió de emergencia en la sede de la Central Obrera Boliviana (COB) y  tras un corto debate  aprobó una resolución convocando a la huelga general, el bloqueo de caminos y la resistencia activa a la asonada fascista.
"Cuando nos estábamos retirando para pasar a la clandestinidad, llegó la televisión y nos pidió a los miembros del presidium que volviéramos a nuestros lugares para repetir y grabar la lectura del comunicado”, rememora Óscar Eid, uno de los protagonistas de la fatídica jornada.
Así lo hicieron, como atestigua una foto histórica, la última en la que se ve al líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz con vida.
Los rostros y las miradas de los líderes de la resistencia reflejan la gravedad del momento. El minero Simón Reyes da lectura al comunicado, flanqueado por Óscar Eid, con los ojos cerrados y el pensamiento en otra parte, y Juan Lechín Oquendo, con la cara petrificada.
Sólo el padre Julio Tumiri, presidente de la Asamblea de Derechos Humanos, parece atento a la lectura del documento, junto al fabril Óscar Sanjinés, mientras Carlos Flores, de traje y corbata, detrás de Quiroga Santa Cruz, parece ajeno a su destino.  
Pero es la mirada de Marcelo Quiroga Santa Cruz la que revela el presagio de la mala hora.
Reyes no había terminado de leer –releer- el comunicado para la televisión cuando irrumpieron los paramilitares de García Meza y Luis Arce Gómez, disparando ráfagas de ametralladora. "¡Estamos desarmados!”, gritaban los dirigentes políticos y sindicales para evitar la masacre. Mientras bajaban las escaleras con los brazos en alto, un paramilitar reconoció a Quiroga Santa Cruz. "¡Es éste!”, dijo, vaciándole el cargador de su arma. "Iban por él”, rememoró Eid. Junto al socialista, cayó Flores.
La historia se decidió en ese instante.

Comentarios