El sobaco de la víbora

Dividir para perjudicar

viernes, 13 de diciembre de 2013 · 21:21
Machi Mirón
En verdad la decisión del Concejo Municipal de La Paz de aprobar una denominada Ley Municipal de Desconcentración que plantea, entre otras cosas, la elección de los subalcaldes en los macrodistritos, nos descontroló a todos. La primera impresión fue que lo hicieron pensando en una eventual reelección del actual alcalde Luis Revilla.       
La primera respuesta llegó de parte de la viceministra de Autonomías, Gisela López, quien observó que semejante ley –urdida por el presidente del Concejo, Omar Rocha y el concejal del MAS Jorge Silva– no se ajusta a lo dispuesto por la Constitución ni la Ley Marco de Autonomías, pues sólo generará problemas de gobernabilidad.                                        
Los gestores de tal engendro aseguran que lo hicieron para "profundizar” el proceso autonómico y que quien sostenga lo contrario "tiene una visión centralista y conservadora”. ¡Uh carah!, siguen proliferando los políticos que suponen que el ciudadano común se las traga todas sin pensar un ápice.                
De entrada me asaltó una pregunta, ¿qué pasaría si quien es electo subalcalde de un macrodistrito –sólo para complicar la gestión administrativa del alcalde electo, del que sería opositor– dispone dar vía libre al incremento de pasajes en el transporte público, que en primera instancia habría rechazado la Alcaldía central?      
Pese a todo, y más allá de los intereses personales que hubiera impulsado a los gestores de esta ley, estoy seguro que al lanzarla no pensaron que aquello va mucho más allá de una reelección circunstancial de Luis Revilla, cuya permanencia es temporal pues le vaya bien o mal, llegará un momento en que deje de ser alcalde.  
Ya de por sí La Paz es una ciudad llena de conflictos, una ciudad cuyas calles, de lunes a viernes son bloqueadas por sectores laborales que se sienten relegados por alguna causa, justificada o no, en tanto los sábados y domingos lo hacen quienes participan en alguna de las más de 300 entradas folklóricas que se realizan cada año.                                       
Ergo, semejante ley sólo multiplicaría los conflictos que soportamos los paceños, sobre todo si entre quienes fueran electos como subalcaldes hay uno que busque los mismos objetivos, políticos y/o personales, de quienes tuvieron la "genialidad” de gestar semejante ley, que nadie en sus cabales podría apoyarla.

Mas, si hay algo que me extraña tanto o más que semejante ley, es el silencio con el que asisten a su gestación los concejales y dirigentes del Movimiento Sin Miedo, a quienes parece preocuparles más las repercusiones que tendrá el próximo matriqui del alcalde Revilla. ¿Será que hay dirigentes Sin Miedo que también tienen miedo?

¡Uh carah!, siguen proliferando los políticos que suponen que el ciudadano común se las traga todas sin pensar un ápice.

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