Coyuntura

Una nota y un supuesto fraude

La autora sostiene que no se puede decir que La Razón sea estatal ni que las TIC “garanticen” un fraude electoral.
viernes, 13 de diciembre de 2013 · 21:23

Verónica Rocha,
comunicadora social 

 Me siento obligada a manifestar que me sorprenden las letras de Peñaranda.

El jueves me topé con una columna de Raúl Peñaranda (a quien respeto y de quien agradezco haya retomado nuestra privilegiada trinchera de la opinión publicada) que me dejó boquiabierta. En ella sugiere que una información publicada en el periódico La Razón, junto a la implementación del voto electrónico en el país por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE), serían elementos suficientes para asegurar que, como concluye su argumento, en Bolivia: "hay fraude a la vista”.

Hay varios elementos que son cuestionables en la nota que realiza el anterior director de Página Siete. El primero tiene que ver con el uso (sin matices) de los datos de una publicación de un medio de comunicación que no es estatal para establecer que se trata de una voz oficial/”oficialista”, que estaría anunciando algunos números del "fraude”. Lo hace cuando señala  que el contenido que brinda el medio "puede ser sintomático de lo que el Gobierno está tramando para las elecciones de 2014”.
A mi criterio, lo que señala Peñaranda es que La Razón trabaja de modo coordinado con el Gobierno –en este caso también con el TSE- y que sería parte de una trama ilegal. Coincido que esa nota sobre la base social del MAS contiene algunos números que no cuadran, pero también sé (y mejor lo sabe Peñaranda) que los medios de comunicación a veces cometemos imprecisiones y errores. Sugerir una acusación de ese tipo, me parece realmente desmedido e innecesario; viniendo además de quien vivió en carne propia varias infundadas acusaciones de similar calibre en el ejercicio de la libertad de expresión.
El segundo elemento tiene que ver con la tecnologización de los procesos electorales. Cuando para las anteriores elecciones, la oposición advertía tempranamente, sin base alguna, sobre el riesgo de la existencia de un fraude, la única manera de frenar las susceptibilidades fue con la implementación de la tecnología, a través del padrón biométrico. ¿Estamos sugiriendo ahora evitar el uso de TIC  en nuestro sistema de votación frenará un supuesto "fraude”? La tecnologización de los procesos democráticos es parte intrínseca de un proceso de democracia electoral que ingresa y reconoce su existencia en la Sociedad de la Información. No emerge ni debiera responder a las demandas políticas coyunturales de unos u otros. El voto electrónico es un paso que, como país, en algún momento debemos dar. Por todo ello, también me parece extraño que la insinuación de "fraude” provenga precisamente de quien también se puso a lado de estos procesos de tecnologización y quien, con seguridad entonces entendió, que éstos, con sus riesgos incluidos, se constituyen como los nuevos desafíos de los procesos electorales y que los mecanismos para garantizar su implementación son una variable que se encuentra en constante mejora y discusión a nivel mundial.
Lo opinado acá son sólo primeras impresiones. La nota de Peñaranda sale en día jueves que es cuando envío esta nota para publicación y ello no me da tiempo para buscar con precisión mayores datos. Así que, nobleza obligada, debo manifestar que pareciera que los temas tratados en ella generan dudas que deben ser resueltas. Eso sí, me siento obligada a manifestar que me sorprenden las letras de Peñaranda, porque creo que lo que hace es bastante cercano a lo que le hicieron y lo quiere que no se haga es bastante cercano a algo que él hizo en  2008. Las dudas podían quedar bien sembradas si no se acusara sobre un "fraude” del actual Gobierno, el Órgano Electoral junto al periódico La Razón. Al no haber sido así creo esa columna pasa a formar parte del fuerte ruido mediático y la ch’ampa guerra política en la que prematuramente estamos sumergidos/as.

 

 


   

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