Lector al sol

Dos mujeres

Perfil de Ursula K. Le Guin y James Tiptree Jr., dos colosos de la ciencia ficción del siglo pasado.
jueves, 19 de diciembre de 2013 · 22:23
Sebastián Antezana

 Escritor

"Ambas son dos de las más importantes figuras en el panorama contemporáneo de la ficción especulativa”.

Una se llama Ursula K. Le Guin. La otra James Tiptree Jr., aunque éste no era realmente su nombre sino el seudónimo que Alice B. Sheldon   utilizaba para escribir.
Ambas son dos de las más importantes figuras en el panorama contemporáneo de la ficción especulativa y colaboraron, sobre todo entre las décadas de los años  60 y 70 del siglo pasado, a establecer el campo de la ciencia ficción y la ciencia ficción feminista.
Ursula Le Guin es quizás la más conocida. Nacida en 1929, es autora de poemas, ensayos, libros para niños y textos de narrativa varios, en los que predominan una visión futurista y alternativa de la política, la religión, el género, la sexualidad y el pensamiento abstracto.
Conocida sobre todo por sus novelas, Le Guin alcanzó notoriedad con la aparición de La mano izquierda de la oscuridad (1969) y Los desposeídos (1974), ambas premiadas con los mayores galardones del género y consideradas parte del Ciclo Hainish o Ciclo Ekumen, periodo ficcional compuesto por varias otras novelas y cuentos de la autora, en que Ekumen es una federación galáctica compuesta por múltiples mundos.
Seguramente el texto más conocido de Le Guin es La mano izquierda de la oscuridad. La novela cuenta la historia de Genli Ai, un enviado terrestre que viaja a través del espacio hasta llegar al planeta Invierno –o Gethen– para tratar de que se convierta en parte del Ekuman, la federación de más de 80 mundos habitados por distintos tipos de seres humanos.
Pero el viaje es pretexto para que Genli Ai y las distintas voces narradoras de la novela, hagan una verdadera exploración etnográfica de Invierno, un mundo en el que las personas no tienen género definido sino que son biológicamente bisexuales y, por lo tanto, neutros, durante la mayoría del tiempo, excepto cuando entran en el periodo llamado  kemmer  –de alta receptividad sexual y fertilidad– en el que pueden asumir atributos masculinos o femeninos, según lo dicte la influencia ambiental y el entorno social.
Estas condiciones radicalmente inhumanas influyen en  el desarrollo de las civilizaciones en Invierno, de modo tal que, por ejemplo, en él no existe el concepto de guerra –aunque sí de violencia– en tanto actividad bélica movilizada.
Lo verdaderamente notable, sin embargo, es la capacidad de Le Guin para construir un mundo en el que la diferencia sexual no juega un papel importante, un experimento social no dividido entre hombres y mujeres en el que los individuos comparten la herencia biológica y las estructuras emocionales de ambos géneros.
La mano izquierda de la oscuridad, además de lo dicho, es un libro notable, una novela absolutamente envolvente en la que la ciencia ficción sirve de trasfondo para incursionar en los complejos más arraigados en las sociedades contemporáneas y en la que la prosa, delicada y precisa como una aguja de agua, está tan cargada de poesía e imágenes notables que configura la que sin duda tiene que ser una de las novelas más hermosas del pasado siglo XX.
Sobre ella, el crítico norteamericano Harold Bloom –quizás algo demasiado esquemáticamente– ha dicho: "Le Guin, mucho más que Tolkien, ha elevado la fantasía al grado de alta literatura en nuestro tiempo”.
La historia de Alice Sheldon es algo distinta. Nacida en 1915, escribió gran parte de su vida bajo el seudónimo de James Tiptree J., que adoptó en 1967. "Tenía la idea de que un nombre masculino pasaría más desapercibido, sería un buen camuflaje”, anunció en una entrevista, puesto que el mundo de la ciencia ficción de la época era un club exclusivamente compuesto por hombres.
El seudónimo fue mantenido con éxito hasta finales de la década de los años 70, porque aunque los lectores sabían que se trataba de un seudónimo pensaban que era el de un oficial de inteligencia masculino que buscaba proteger su identidad.
Varios autores de la época, entre ellos algunos reputados escritores de ciencia ficción, estaban seguros de que quien se escondía bajo el seudónimo de Tiptree Jr. no podía ser sino un hombre y incluso lo declararon públicamente, teniendo que sufrir eventualmente la humillación que implicó la revelación de la verdadera identidad.
Tiptree Jr./Sheldon era una mujer compleja. Se casó dos veces antes de los 30 años aunque mantuvo una orientación sexual ambigua que describió de la siguiente forma: "Algunos hombres me gustan y mucho, pero desde el principio, incluso antes de que supiera alguna cosa, siempre fueron las chicas y las mujeres las que me iluminaron”.
Eventualmente, en mayo de 1987, Sheldon, que había llevado una vida inestable y que tenía una salud emocional resquebrajada, le quitó la vida a su esposo de 84 años y posteriormente se suicidó junto a él sobre su cama matrimonial, en la que los encontraron todavía tomados de la mano.
Tiptree Jr./Sheldon fue una escritora prolífica que trabajó varios estilos y subgéneros de la ciencia ficción, en un arco que cubrió desde los viajes interplanetarios y la extrema tecnologización del mundo hasta las consecuencias estilísticas de la degradación y sofisticación psicológica de sus personajes.
Es conocida, sobre todo, por sus colecciones de cuentos, ficciones cortas y poderosas teñidas del tono oscuro de la ópera espacial  e influenciadas por el misticismo abstracto de un universo ignoto. Así, los desplazamientos cósmicos de sus personajes están relacionados con trastornos espirituales, experiencias místicas o incluso la locura y la muerte.
La continua puesta en crisis de la problemática de género es un motivo constante en sus cuentos –merecedores al igual que las novelas de Le Guin, de los premios más destacados de la ciencia ficción– y en todos ellos las mujeres y la figura de lo femenino juegan un papel trascendental.
Así, en Las mujeres que los hombres no ven, Ruth y Alicia Parsons escogen escapar del planeta con una raza extraterrestre antes que permanecer en él con los hombres. En El último vuelo del doctor Ain, un científico desquiciado por el rápido deterioro de la Tierra, a la que concibe como ser femenino del que está enamorado, destruye a toda la raza humana.
En Amor es el plan, el plan es la muerte, la voz narradora es la de un alienígena monstruoso obsesionado con su madre brutal y eventualmente devorado por su amante femenina.
Ursula Le Guin y Alicia Sheldon. Dos autoras notables de ciencia ficción. Dos narradoras que se ocupan, desde el otro lado de la frontera, de trabajar nuestras visiones sobre género y lo hacen de forma deslumbrante. Dos verdaderas escritoras.

 

 


   

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