Desde el mirador

Urge salvar un patrimonio

Las cooperativas de mineros siguen explotando en el Cerro Rico, con una fuerza laboral de más de 10.000 trabajadores.
jueves, 19 de diciembre de 2013 · 22:02

Mario Castro
periodista

La comisión vendría para efectuar una evaluación específica sobre la conservación del Cerro Rico 

Algunos dirigentes de la sociedad civil de Potosí en declaraciones públicas, revelaron una enorme preocupación porque en estos días llegará una comisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Esta comisión vendría para efectuar una evaluación específica sobre la conservación del Cerro Rico de Potosí,  Sumaj Urqu -en las voces quechuas "cerro hermoso”- que ostenta el título de Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad, por haber sido considerado ya en la época de la Colonia el emporio de las vetas de plata más importantes del mundo y, que aún ahora lo es del preciado metal y otros.

El estado actual del Cerro Rico lamentablemente muestra un deterioro considerable que se hizo ostensible desde hace más de una década y la preocupación implica una protesta por el reclamo constante y la indignación acumulada. Quizás esta vez tenga la respuesta idónea y precisa para repararse ese coloso que está enfermo de tanto haberse horadado sus entrañas; se lo ha explotado desde 1545, cerca de 500 años y aún ahora entrega sus frutos a miles de mineros que continúan con la extracción minera.
Referirse al Cerro Rico de Potosí, el gigante yacimiento ubicado en la provincia Tomás Frías del departamento de Potosí, no es una leyenda, como acaso algún visitante extranjero podría suponer por su vieja historia: es una evidencia. Según cuidadosos estudios de ingenieros bolivianos, como el reciente informe del ingeniero Corsino Morales del Servicio Nacional de Geología y Técnico de Minas de Potosí, que dice "hay tanta plata como la que ya ha salido”. En efecto, como lo fue hace cinco siglos soporte de la corona española, ahora se estima la existencia de aproximadamente 1.220 millones de toneladas de minerales, preeminentemente de plata y se señala el equilibrio que debe lograrse entre la explotación y la preservación de la forma cónica de la montaña.
Si del formidable tesoro antes se había acuñado un par de frases que se hicieron célebres, como "soy el rico Potosí, codicia soy de los hombres y envidia soy de los reyes”, hoy no deja de ser la codiciada riqueza a la que siguen acudiendo quienes frenéticamente trabajan en esos subsuelos hasta haberla lastimado con heridas tremendas.
Las cooperativas de mineros –una treintena- siguen explotando en el Cerro Rico, con una fuerza laboral de más de 10.000 trabajadores. Aquí surge lo paradójico, indican que no existen otros yacimientos preparados con las condiciones que garanticen el desarrollo productivo, por lo cual no pueden abandonar este lugar, resultando una declaración nada coherente en la situación actual. La cumbre se encuentra tan deteriorada que presenta un cráter abierto con 50 metros de hundimiento según  la empresa contratada por el Ministerio de Minería y Metalurgia para efectuar labores de prevención de la forma original del cerro. Los reportes sobre la actividad mencionan que actualmente esos miles de mineros entran a diario a interior mina para abrir socavones con dinamita y extraer por lo menos 2.000 toneladas diarias de tierra con minerales.
Al comienzo de esta columna mencionamos la honda preocupación de algunas personas de la sociedad civil - dirigentes regionales y expertos en patrimonio- que manifestaron incluso el temor de que la Unesco pudiera proceder drásticamente. Es natural el celo al lanzar esa alerta; no creemos que se llegue a extremos, pero es el tiempo adecuado para seguir las recomendaciones de las consultoras a las que se ha acudido a fin de apuntalar al Comité de Apoyo y Coordinación para la Preservación del Cerro Rico de Potosí, que lo constituyen representantes de la Gobernación de Potosí, su gobierno municipal,  viceministerios de Cultura, Minería, Recursos Naturales y Medio Ambiente y de Turismo, bajo control y fiscalización de la Comibol, para que atiendan seriamente las prioridades imperiosas y salvemos ese patrimonio que en su momento trascendió la historia universal y que, desde entonces, no ha dejado de ser un emblemático Monumento Patrimonio de la Humanidad.

 

 


   

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