Coyuntura

2013, un año más de gobierno

Ayo dice que este año se consolidaron las bases de un modelo político y económico de pies cortos, que cobrará una factura enorme al país.
viernes, 27 de diciembre de 2013 · 21:54

Diego Ayo
politólogo 

Esta persecución personalizada denota el paulatino pero seguro quiebre de la libertad de expresión. ¿Hay más en la lista? Sí, ya lo dijo valientemente el Presidente: las ONG.

A final de diciembre se suelen hacer evaluaciones del año. La que más me ha llamado la atención es la que ofrece Hugo Moldiz en el suplemento La Época, "2013: una revolución que se irradia en profundidad y extensión” (22.12.2013). Según su visión "al Gobierno no le pudo ir mejor”. La revolución ha consagrado el paso de una "democracia formal” a una "democracia substantiva”, la economía nunca ha crecido tanto, bordeando el 6%; la industrialización del gas ya es un hecho de la mano de la planta separadora de líquidos en Río Grande; el "gran salto se ha dado en el frente tecnológico… con el lanzamiento del satélite Túpac Katari”; en lo social la mejor renta y el doble aguinaldo constituyen reformas progresistas sin parangón, y en lo político Evo es más popular que nunca poniendo en evidencia que la población sabe reconocer las virtudes del gobierno.

No quiero entrar en el debate sobre la pertinencia del Túpac Katari o la ponderable inauguración de la planta separadora. Mi intención no es precisamente la de analizar lo que dice Moldiz, sino usar su reflexión como "excusa” para comentar lo que los múltiples apologetas de la revolución sostienen sin ruborizarse.
De ese modo, resalto algunos aspectos olvidados.
Uno, este año se consolida un rasgo gubernamental cada vez más evidente: su espíritu neoliberal de laissez faire -"dejar hacer, dejar pasar”-, con el propósito claro de posibilitar el parto de una nueva estructura de poder económico. Los casos ejemplificadores son, sin dudas, los asesinatos premeditados en Apolo y el "descubrimiento” de una mafia extorsionadora en el Ministerio de Gobierno. A pesar de las diferencias enormes que los caracterizan, hay elementos en común: ambos son negocios ilícitos; en ambos el gobierno se hace el desentendido, promoviendo una vergonzosa impunidad; y esta permisividad gubernamental consolida ilegalmente nuevas fracciones oligárquicas (nuevas burguesías) absolutamente afines al gobierno.
Dos, este año se consolida otro rasgo central en la marcha gubernamental: su absoluto olvido de los derechos humanos. Algo visualizado en los espantosos sucesos acaecidos en Palmasola que dejaron como saldo más de 30 muertos. De todos modos, Palmasola sólo es la "cereza en la torta” de la ya demostrada falta de respeto por los derechos humanos. La impunidad de Chaparina, afianzada en 2013, ya denotaba el uso y abuso que el gobierno hace de este tema. Nada nuevo. Sólo lo mismo agigantado.  
Tres, este año se afianza el electoralismo visualizado a lo largo de todos años de gobierno masista. El promedio de elecciones es de una por año desde 2006. La diferencia en 2013 reside en que este rasgo se amplifica en este último periodo, desde el pisoteo al Tribunal Constitucional para que legalice la re-re-elección, hasta la emisión del doble aguinaldo, la propuesta del teleférico, el incesante aumento de la publicidad pro-gubernamental, la insistencia en la Agenda 2025 (que hasta ahora es sólo un listado de 1.000 cosas deseables) y, sobre todo, el lanzamiento del Satélite Túpac Katari para ganar votantes, aunque ello no tenga el objetivo explícito de mejorar la vida de la gente. No, el objetivo es la preservación del poder.
Cuatro, este año se reitera una práctica común: el ensañamiento con gente que critica. Lo sucedido con Rebeca Delgado, Bakovic o Raúl Peñaranda, por citar alguno de los ejemplos más destacados, lo demuestra. Esta persecución personalizada denota el paulatino pero seguro quiebre de la libertad de expresión. ¿Hay más en la lista? Sí, ya lo dijo valientemente el Presidente: "las ONG  que hagan campaña en contra, se van”.
Quinto, este año se propicia un hecho de notable calado: el pacto gubernamental con la cúpula empresarial cruceña. En principio no parece mal llevar adelante un pacto. Sin embargo, no se habló nada de un mayor pago de impuestos (se preserva el autoavalúo), quedó claro que la distribución de tierras no es un asunto que deba tocarse tanto como tampoco lo es el modelo económico cruceño que privilegia a medianos y grandes productores agroindustriales sobre los pequeños (campesinos) y/o ni se mencionó el proceso autonómico, a estas alturas ya completamente olvidado. En suma, no es como lo pinta el gobierno y sus acólitos: la subordinación cruceña a la revolución. Todo lo contrario: es la sumisión del gobierno a lo que ellos denominaron machaconamente como la "oligarquía”.
Y, finalmente, el decreto que autoriza la construcción de un nuevo Palacio de Gobierno fue promulgado este año. ¿Parece algo de menor valía al momento de evaluar este año? Pues no. Sintetiza el despilfarro gubernamental visualizado  en el Evo Cumple (el mal uso de dinero público en estadio y coliseos), los gastos en aviones, helicópteros y personal que se ha duplicado o triplicado y, simultáneamente, la falta de recursos para actividades centrales en la agenda mundial: en ciencia y tecnología invertimos este año menos de un dólar por cabeza frente a los 55 de Ecuador y/o los 1.200 de Estados Unidos.
Creo pues que este año se han consolidado las bases de un modelo político y económico de pies cortos, que a la postre, cobrará una factura enorme al país.

 

 


   

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