Cosas de ciudadanos

Violencia, maldita violencia...

Juan Carlos Salazar
viernes, 6 de diciembre de 2013 · 21:05
Una semana de sangre fue la que vivimos los ciudadanos del país. Una sola semana en la que fuimos testigos de dramas arrancados prácticamente de una película de terror.
Un hombre "celoso” se vengó de su expareja asesinando a sangre fría a sus tres sobrinos (dos bebés y un niño de poco más de dos años)  antes de quitarse la vida y antes, milagrosamente, de acabar también con la vida de los abuelos de los niños, que estaban a su cuidado.
Otro "celoso” no quiso aceptar la negativa de su expareja para retomar la relación que ésta había roto al enterarse, aparentemente, de que era casado. Sin empacho, como luego él mismo confesó, la llevó a un paraje desierto en el camino entre Santa Cruz y Porongo, y la mató a golpes para luego enterrarla en las inmediaciones.
En El Alto, un individuo contactó a través de la red social Facebook a una joven. Junto a un cómplice la citó y después de torturarla y abusarla sexualmente, le quitó la vida.
También en El Alto, una mujer, presuntamente con el fin de obtener dinero para ir a trabajar a Argentina, planificó junto a un exnovio  el secuestro de su hijo. Los abuelos, a quienes se les pidió un rescate de 25.000 bolivianos, estaban a punto de entregar el dinero cuando encontraron al bebé de 17 meses muerto por asfixia...
Escenas y relatos -macabros todos- que obligan a mirar más allá del morbo que a todos seduce, ante unos medios de comunicación que se esmeran en el detalle del horror y pocas veces trascienden a la reflexión. No son, al menos estos casos, resultado de la inseguridad ciudadana. Tampoco, al parecer, producto de la extrema pobreza. Más bien pareciera que, como antes veíamos a la distancia en "otros países” y en las películas de Hollywood, estamos encaminándonos a una peligrosa naturalización de la violencia, un abuso de ella -en sus peores expresiones- como una forma de relacionamiento o "solución” de problemas.
Alguien -que podría ser tachado de puritano- podría aludir al Apocalipsis, al individualismo exacerbado... Quizá, pero, no estaría demás que la sociedad y la familia se cuestionen cuáles son los valores que pregona y practica. Así nos va, entretanto...

 

 


   

60
1

Comentarios