Un acercamiento

Las ONG en la Bolivia de hoy: ¿más control o repensar su rol?

El Órgano Ejecutivo advirtió de que si conspiran las “expulsará”, además se prevé la aprobación de una ley para regular al sector. Analistas creen necesario repensar su función y aprovechar su experiencia.
viernes, 3 de enero de 2014 · 22:35
Pablo Peralta

 Periodista

"Yo creo que esta situación viene de algún modo de la dificultad de aceptar críticas, tanto por parte del Estado hacia las ONG, como por parte de las ONG hacia el Estado”.

"Quiero que sepan, si hay algunas ONG, ya nos estamos informando, si siguen conspirando como la Embajada de Estados Unidos vamos a tener que cerrar y expulsar a esas ONG que vienen a conspirar contra esta revolución democrática y cultural”.  
De esa forma la advertencia del presidente Evo Morales, pronunciada el 2 de diciembre de 2013, puso otra vez en primer plano la complicada relación que tiene el Gobierno con las organizaciones no gubernamentales.
Ya en marzo de la pasada gestión se abrió una polémica a partir de la puesta en vigencia de la Ley de Personerías Jurídicas, que establece que las ONG que ejerzan actividades distintas a las que detallan sus estatutos perderán su licencia de funcionamiento.
Pero esta vez la controversia está enmarcada en  la expulsión de la ONG IBIS Dinamarca (18 días después de que Morales hiciera la advertencia), y bajo la antesala, además, de la redacción de una norma que establecerá "el marco en el que funcionarán las ONG en el país”, según informó el lunes la ministra de Planificación, Viviana Caro.  
¿Es razonable la arremetida del Ejecutivo contra las ONG? ¿Aportan estas entidades o son a estas alturas prescindibles?  ¿Las ONG se metieron demasiado en política?
"Yo creo que esta situación viene de algún modo de la dificultad de aceptar críticas, tanto por parte del Estado hacia las ONG, como por parte de las ONG hacia el Estado”, sostiene el investigador Marc Devisscher.
Entre los argumentos que emitió el Gobierno para la salida de IBIS está la supuesta "injerencia política” de la ONG danesa,  que se expuso cuando surgió el conflicto del Gobierno con  las organizaciones indígenas como CIDOB y Conamaq.
Devisscher identifica que hay "dificultades” en el relacionamiento entre ONG y Ejecutivo, y lo atribuye a que precisamente estamos en un "proceso de cambio” en el que "todos andan buscando caminos” y, por ende, se generan "divisiones fuertes” en la sociedad. "Ahora, las ONG tienen dificultades en ubicarse”, afirma.  
Pero  más allá de las implicaciones obvias del caso, esta situación pone en evidencia la necesidad de debate y reflexión en torno a "repensar” el rol de esas instituciones en la "Bolivia de hoy”, según coinciden analistas consultados.  
Hay voces en el interior del partido de gobierno que sostienen que las ONG ya no son del todo necesarias para el Estado, puesto que "el país dejó de ser pobre”, según el senador Eugenio Rojas, jefe de bancada del Movimiento Al Socialismo; empero, la mayor parte de las organizaciones no gubernamentales que trabajan en Bolivia son nacionales.
La pregunta obligada entonces es: ¿Se puede o debe eliminar a las ONG? "No, y no creo que su rol deba cambiar mucho, lo que tiene que cambiar mucho es su manera de trabajar, su manera de actuar”, afirma Devisscher.
Mientras que Xabier Albó, antropólogo y jesuita, además de representante de la ONG CIPCA, sostiene que "sería un error que el Estado pensara que todo lo puede hacer el Estado”, aunque reconoce que hay asuntos en los que el Estado ahora puede incidir por sí mismo, como todo lo que es infraestructura de riego.
 
¿Nuevo rol?, ¿es posible?  
Un argumento muy usual entre quienes conocen del tema es que las ONG llenan el vacío que el Estado, por sus propios medios, se ve imposibilitado de atender.
Las organizaciones no gubernamentales han sido y son un actor social  en diferentes etapas y momentos de la historia, además que se considera que han cubierto la necesidad de desarrollo de conocimiento, en áreas que abarcan desde la educación, los derechos indígenas, el medio ambiente, la violencia, entre otros ámbitos.
En el país operan cerca de 2.000 ONG nacionales, y funcionan, además, más de 100 extranjeras, según información proporcionada por el Ministerio de Autonomías.
Un estudio de Devisscher señala que esa entidad cumple al menos siete roles en Bolivia: lucha contra la pobreza, la innovación social y tecnológica, la transformación cultural, empoderamiento en normas del Estado, defensa de los derechos humanos, fortalecimiento de capacidades técnicas y de gestión, entre otros.
Albó sostiene que  las ONG tienen el desafío de reconocer  en qué ámbitos  puede contribuir al país y al Estado, en el marco de los objetivos y planes nacionales, y sobre todo de la nueva Constitución, esto frente al interés del Estado de incidir en espacios en los que antes no tenía margen de acción.   No obstante, ese "nuevo rol” debe ser repensado "entre todos”, afirma Albó, además de proponer un  diagnóstico para identificarlo.
A su entender, dos son los   ámbitos en los que las ONG todavía pueden ayudar al Estado: investigación en torno a los grupos vulnerables y la capacitación con énfasis en la interculturalidad, que son asuntos para los que se requiere formación técnica especializada que el Estado no necesita desarrollar, sino aprovechar.
También hay los argumentos de quienes sostienen que se debe valorar la experiencia de esas entidades. "La fortaleza de las ONG se ha mostrado en toda la historia del país. Tienen una acumulación de experiencia, de innovaciones que hoy se han transformado en políticas públicas. Eso realmente es muy positivo”, afirma  Devisscher.
Rafael Puente, exprefecto de Cochabamba, propone dos puntos de reflexión ineludibles en torno al tema, que sirven como cierre en esta aproximación:
1) Una ONG es parte de la sociedad civil y, en este momento, la forma cómo el Gobierno está intentando controlar a todas las ONG es una falsa comprensión de lo que es la sociedad civil, y de lo que deben ser los derechos de la misma y de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil.
2) Hay todo tipo de ONG, desde las comprometidas con una causa, y que son más o menos consecuentes con ese compromiso, que se esfuerzan, que se arriesgan, y ONG que son meros instrumentos de sobrevivencia, meras avivadas de un grupo de profesionales que encuentran un manso que los financien desde afuera”.
Con todo, expertos pro y contra advierten los peligros de satanizar a este actor social, que no sólo es parte del juego democrático -como lo son las entidades del Estado y las del sector público-, sino que son importantes para el desarrollo de una intelectualidad y gestión del conocimiento independientes.

Punto de vista
Renata Hofmann,socióloga
Sin lugar  para improvisar

Las ONG han contribuido a la democracia que hoy día vivimos, porque en los años 70, cuando aparecieron  las primera ONG,  realmente tuvieron un rol importante para contrarrestar  las visiones que provenían de los gobiernos  defacto.
Debemos diferenciar claramente a la cooperación internacional -que se expresa en convenios bilaterales y de Estado a Estado- y las ONG que funcionan bajo el amparo de la cooperación, de las organizaciones no gubernamentales bolivianas, que reciben recursos de diferentes fondos y cuya particularidad es el desarrollo de capacidades.
Es posible que el Estado boliviano esté en condiciones de prescindir del aporte de la cooperación internacional, pero otra cosa es prescindir de la presencia de este actor -las ONG- que se desempeñan -unas mejor que otras- en diversos campos. En cuanto a regular más su trabajo es bueno saber que prácticamente todas las ONG trabajan con planes y actividades que son largamente revisados y aprobados por el Gobierno. No hay demasiado lugar a la improvisación.

Punto de vista
RAFAEL PUENTE, exprefecto de Cochabamba
 Hay toda clase de ONG
Hay todo tipo de ONG, desde las  comprometidas  con una causa, y que son más o menos consecuentes,  que se esfuerzan y  arriesgan, y las ONG que son  instrumentos de supervivencia,  avivadas de un grupo de profesionales que encuentran un manso que los financien desde afuera.  Estos últimos son, a mi juicio, la mayor parte.  
En segundo lugar, la ONG es una expresión más de la sociedad civil. La ciudadanía tiene derecho, entre otras cosas, de organizarse, y de crear una organización que por definición no es gubernamental, que puede y debe ser reglamentada por el Estado, pero  para evitar abusos, estafas y posibles situaciones de violencia, pero nada más.  Una ONG es parte de la sociedad civil y, en este momento, la forma cómo el Gobierno está intentando controlar a todas las ONG es una falsa comprensión de lo que es la sociedad civil, y de lo que deben ser los derechos de la misma y de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil. En todo caso, la presencia de ONG puede ser criticable, pero quienes tienen la verdad y deben  denunciar son aquellos que supuestamente a quienes dirigen su esfuerzo.

Testimonios de beneficiarios
Hortensia MAMANI  comunicadora social y miembro de organización de mujeres
Las mujeres seguimos siendo olvidadas
Tengo entendido que las ONG podrían ser clausuradas y el Gobierno puede tener sus razones, pero en el área rural, donde nosotros hemos sido apoyados en el desarrollo de proyectos productivos, sería un gran daño. Si bien hay programas del Estado, bonos  y algunos del gobierno municipal, éstos se ocupan de otros temas, no de las mujeres, que al menos en lo que es capacitación seguimos siendo olvidadas. Puede haber leyes y mandatos, pero otra cosa es trabajar codo a codo, creo que eso no se ha tomado en cuenta.
Lo que nosotros hemos visto es que las ONG que están acá no son internacionales, y más bien no son de la oposición; se cuidan, y tienen bien aprobados sus programas. Antes no era así, ahora tienen mucho control del Estado boliviano.

Saúl Moyanotécnico en gestión en diversos municipios del país
Nos han ayudado a mejorar la gestión a nivel local
Cuando se inició la Participación Popular en el país, en 1994, en los municipios nadie sabía cómo llevar adelante la planificación, el presupuesto y la gestión municipal. Fue la época en que venían consultores y nos vendían los POA para que los ejecutáramos porque nadie sabía cómo hacerlo. Fueron diversas las ONG que trabajaron, sobre todo en el área rural y en los lugares más olvidados, para fortalecer  las capacidades de los alcaldes y concejales. Resultado de ello surgieron muchos liderazgos actuales: asambleístas del proceso de cambio...
Yo creo que se pueden hacer más normas, pero hay que valorar que estas instituciones realmente han ayudado en cosas que ahora se ven frutos; ahora hay nuevas cosas, como el cambio climático.

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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