Debate

El PRIsmo y el MAS

Mamani compara al partido mexicano con el MAS boliviano y sostiene que ambos comparten una visión hegemónica y buscan corromper las organizaciones sociales.
viernes, 3 de enero de 2014 · 22:28
Pablo Mamani

Sociólogo

Una de las líneas de acción política del PRI es enfrentar indio contra indio y del MAS poncho contra poncho o flecha contra flecha.

El Partido Revolucionario Institucional (el PRI) de México hizo y hace casi exactamente lo que hoy hace y es el MAS en Bolivia, específicamente su cúpula criolla-mestiza. ¿Por qué hacer esta comparación? Pues uno de los ideólogos del anti-ayllu en Bolivia conoce muy bien esa historia y porque los estudió al estar en México por varios años.
¿Qué es el PRI? El PRI del actual gobierno de Enrique Peña Nieto tiene origen en la revolución mexicana de 1910.  Se consolida como partido desde la década 30 y 40 del siglo pasado, para luego gobernar este país ininterrumpidamente por 70 años. En ese tiempo perfeccionó lo que un autor lo llamó la "dictadura perfecta”. Esto es que la democracia es presentada como una gran formalidad democrática para imponer ("quiera o no quiera”) un régimen anti-indígena y anti-popular. Y esta perfección se basa en una política exterior de una democracia humanitaria con exiliados políticos y académicos, a quienes se los trata muy bien. Pero, bajo esa sombra dentro del país se ejerce una política de criminalización radical del movimiento indígena y campesina y de cualquier otro sector crítico. Y también de los intelectuales. El que más sufre este hecho son los pueblos indígenas, porque se ejerce sobre ellos una violencia estatal desde un sofisticado indigenismo que alaba a sus muertos pero asesina a sus vivos.
Para terminar esa perfección, el PRI ensalza públicamente a sus "adeptos” y criminaliza a sus críticos. Ahora tiene el proyecto de entregar su riqueza petrolera a las transnacionales junto a una política de transnacionalización de la economía y de su cultura.
Aquí nos interesa esta comparación porque la lógica del PRI tiene paradójica vigencia en Bolivia bajo la fórmula del MAS, al haber hecho éste a los pueblos indígenas su enemigo interno.
Así, una de las líneas de acción política del PRI es enfrentar indio contra indio y del MAS poncho contra poncho o flecha contra flecha. Es el caso de Conamaq y CIDOB. Un paralelo creado por el Gobierno violentó el día internacional de los pueblos indígenas (el 10 de diciembre) las oficinas de Conamaq con resultado de varios heridos. Otra política de este hecho es dividir a las organizaciones sociales, para luego cooptarlas para uso exclusivo del poder. Dividir es una estrategia colonial, porque mientras una organización o pueblo está unido es un peligro para el régimen del poder imperante.
Los colonizadores españoles han hecho exactamente lo mismo al ocupar e invadir territorios de los ayllus y kalpullis con Hernán Cortez y Francisco Pizarro. Hoy, esta política tiene plena vigencia porque el Gobierno boliviano se encarga de ocupar el territorio de los ayllus o su casa en la ciudad de La Paz con un contingente policial y con agentes de servicio de inteligencia.
 A su vez el PRI en su historia política corrompió  a las organizaciones sociales y el MAS hace exactamente lo mismo. Hoy no se sabe cuánto dinero manejan las organizaciones afines al Gobierno, particularmente sus dirigentes. Sólo se sabe que manejan mucho dinero mediante proyectos y otros mecanismos. ¿Quién los fiscaliza? ¿Por qué el Fondo Indígena (FDPPIOYCC) ha sido ocupado por organizaciones afines al MAS?  
Si todo ello no funciona, el PRI los encarcela y los asesina. Y ¿el MAS? En el caso del PRI los asesinos son de las mismas comunidades porque son infiltrados por paramilitares (caciquismo), alentados y organizados por los gobiernos estatales pristas. Y en otros casos, se produce asesinatos colectivos entre las mismas comunidades -como se produjo en San Juan Copala del estado de Oaxaca-. Comunidades paramilitarizas por el Estado los enfrenta a comunidades que luchan por las autonomías indígenas o comunales.
Aquí se produce un desangramiento de los pueblos indígenas con el fin de exterminio mutuo acariciado largamente por el Estado nacional. En Bolivia se ha gestado una guerra interna de comunidades sindicalizadas en contra de los ayllus originarios. El discurso sindical califica a los ayllus como los más atrasados y antipatrias; mientras los ayllus se levantan bajo el principio de la preexistencia a la República de Bolivia según la propia Constitución.
Los ayllus además sostienen que son el fundamento histórico y sociopolítico del Estado Plurinacional. "Sin los ayllus no existe el nuevo Estado”, sostienen. Los casos reales de ello son las de Mallku Quta, donde se han enfrentado ayllus y sindicatos. O el de Llallagua, en el Norte Potosí, junto al encarcelamiento de Cancio Rojas y varios otros.
En México el movimiento zapatista es el gran cuestionador del Estado mexicano y en Bolivia los ayllus se están convirtiendo en los grandes referentes de una nueva crítica al Estado nacional. Uno de los principios de la lucha de los ayllus es la autonomía de sus organizaciones frente al Estado. Los zapatistas luchan por su autonomía frente al Estado mexicano y los ayllus luchan por una autonomía y autogobierno de los pueblos. Aquí el autogobierno es el planteamiento de un radical reforma del pensamiento político liberal que el MAS hoy encarna porque (los ayllus) plantean un sistema de rotación del poder y los turnos dadas por territorios, por género y por generación.
En este sentido, hoy el ayllu no es una reliquia arqueológica, sino es un hecho sociológico y político. Allí se practica la rotación en el ejercicio del poder entre aran y urin (arriba y abajo). Ninguna autoridad originaria puede quedarse ni reelegirse en el cargo. El poder se ejerce una sola vez. Mientras que en el sistema liberal el poder es reelectivo y prorrogista. Éste es el meollo de la lucha del Conamaq. Y es a esto que el Gobierno del MAS ataca con todas las fuerzas del Estado. Y todo ello finalmente se ha convertido en una agenda internacional con la expulsión de organizaciones no gubernamentales que apoyan a los pueblos indígenas.

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