Entrevista al exdirector de Régimen Penitenciario

“Las cárceles cambiarán cuando salga la Policía”

Ramiro Llanos habla sobre la “corrupción al vómito” en las cárceles y la justicia boliviana. Dice por qué nada cambia y por qué sigue apostando por una reforma.
jueves, 20 de noviembre de 2014 · 22:19

Timo Kollbrunner
periodista 

Ramiro Llanos tiene 50 años, es abogado y docente de la UPEA en la ciudad de El Alto. Fue el primer director General de Régimen Penitenciario del presidente Evo Morales (2006 a 2007). Volvió a ocupar este cargo 5 años después, en 2012, para dejarlo nuevamente en noviembre 2013. Entre sus aportes al sistema penitenciario está la propuesta de administración civil de las cárceles y la implementación de la tecnología en la vigilancia para frenar la corrupción. Además de la aprobación de reglamentos y protocolos en cárceles y la inserción del concepto de justicia restaurativa, que son los pilares de la Reforma Penitenciaria Interna planteada por él.

¿De dónde surge este sistema tan particular que tenemos hoy en las cárceles bolivianas?
Cuando se aprueba la Ley 1008, en 1988, las cárceles cambian de composición. Antes, en las cárceles sólo había pobres. Con la Ley 1008, los narcotraficantes han empezado a entrar.
¿Y que cambió con ellos?
Todo. Tenían plata. Y donde hay dinero hay intereses. Entonces, la Policía ha empezado a asumir el control en las cárceles. Antes de 1988, personal civil manejaba las cárceles. Pero luego, la Policía, oliendo el dinero, dijo: "Ahí hay plata, ahí vamos a acomodarnos.”
Los narcotraficantes no querían estar junto a los pobres. Pensaban que eran de otro nivel. Entonces, empezaron a charlar con la Policía. "Por favor tráeme ladrillos, materiales de construcción, puertas, baños, ventiladores, televisiones y no se qué más”. Así empezó la corrupción. Los narcotraficantes empezaron a construir sus propias celdas en casi todas los cárceles del país. Es el negocio inmobiliario en cárceles que tenemos hasta hoy día. Si uno puede irse, después de unos años, vende las mejoras que hizo a su celda. Hay otros que invierten más, que tienen varias celdas. Es una plutocracia que gobierna las cárceles, un gobierno de los ricos y poderosos privados de libertad.
¿Quiénes son los que dominan las cárceles?
Los trentones, como se llaman, los que tienen sentencias altas de treinta años.  Los que dominan los cárceles son los que se quedan muchos años, los más peligrosos, los que han cometido los delitos más graves, delitos de sangre, asesinatos, violaciones. Hay esclavismo en las cárceles. Los sentenciados son los amos y los preventivos son los esclavos, los amenazan, torturan, los drogan y los hacen cometer ilícitos por la droga. Los preventivos tienen que estar obedientes a la autoridad, tiene que pagar por su celda, su seguro de vida, pagar por todo. "¿No quieres morir? Tienes una semana.” Así funciona.
Las cárceles se llaman centros de rehabilitación, ¿puede alguien rehabilitarse en estas circunstancias?
¿Centro de rehabilitación? Eso es un chiste. Según un estudio de la OEA, el 38% de los reos consume cocaína. Ahí adentro se hacen más delincuentes, más osados; tienen que ganar plata para poder vivir en el cárcel. ¿Cómo lo hacen? Venden drogas o están en algo ilícito. ¿Y quién lleva las drogas a las cárceles? Todos lo saben: la Policía.
La Policía es parte de la cadena de la corrupción. En el cárcel de San Pedro, por ejemplo, para entrar al sector Posta, que es un sector privilegiado, se paga 750 dolares al delegado de la cárcel, y según dicen, una mitad llega a los malos policías.  Si tienes una audiencia pagas para que te lleven al juez, o para no ir... Para que puedas salir de la cárcel cuando tienes un mandamiento de libertad debes pagar también.
La corrupción se ha establecido completamente; es una corrupción al vómito. Ya no importa si el dinero sale de la alcantarilla. Los policías pagan dinero para ser asignados a las cárceles, porque en estos lugares se puede ganar dinero fácil. Y todos se olvidan de la víctima. La ley dice que uno tiene que reponer el daño: ¿cómo si necesitas todo para vivir y pagar al policía y al juez?
¿Qué hace un reo que no tiene dinero?
Consigue.  El 98% de los presos son pobres, muchos están por narcotráfico. Cuando no tienes plata vas a la cárcel, y te quedas por muchos años. El gran narcotraficante no entra a la cárcel, porque en el camino logra limpiarse. Tiene amigos, jueces, fiscales. Y si tiene que entrar, entra en un sector de privilegios.
¿Y no hay policías, abogados, jueces que resistan a la tentación?
Pocos. Yo diría que ocho de 10 son corruptos. Jueces, fiscales, y también abogados, la corrupción en la justicia es calamitosa.  Como juez, fiscal y abogado estoy metido en este sistema. Conozco hombres que son jueces muy buenos, son fieles a sus esposas, buenos papás, son evangélicos, pero el sistema los absorbe. Se necesita mucha fuerza para no aceptar dinero de la corrupción. Tenemos que cambiar el sistema, pero no estamos cambiándolo, las cosas parecería que están estancadas en el ámbito de la justicia.
En las elecciones pasadas, todos los políticos anunciaron que van a cambiar   las cárceles, incluido el Gobierno. Estamos esperando que cumplan  este compromiso; estamos esperando un mandato presidencial para cambiar las cárceles. Hasta ahora no parece que el Presidente realmente quiera resolver el problema de las cárceles. Morales es un hombre incorruptible, pongo las manos al fuego por él, incluso mi cabeza y mi cuerpo. Pero, por el momento, parece indolente.
 ¿Por qué cree que no se atreve a cambiar el sistema?
Porque eso puede generar conflictos graves. Son intereses multimillonarios. Fíjese: solamente a Palmasola entran 30 personas cada día. Allí, un reo tiene que pagar mil dolares para tener un seguro de vida y para -después de un tiempo- entrar a un mejor lugar en la cárcel. 30.000 dólares por día, por mes es un millón.
 ¿Qué se tendría que hacer?
Lo primero: sacar a la policía de la administración de las cárceles; que se queden en el perímetro vigilando que nadie se escape. Nunca vamos mejorar  las cárceles si no sale la Policía. Ya terminó su tiempo. Por ejemplo, no pueden controlar el tema de las drogas, extorsiones, cobros en puertas; se ha establecido una corrupción insoportable. Es personal civil, capacitado en las universidades, quien tiene que estar en estos cargos; los 1.400 policías que hoy están en las cárceles tienen que ser destinados a cuidar las calles de la delincuencia. Los policías corruptos en las cárceles son como los traidores en la lucha contra la delincuencia, la lucha contra las drogas y la lucha contra la corrupción. Están jugando con la seguridad de los bolivianos.
Hasta el año pasado usted era director de Régimen Penitenciario. ¿Trató de sacar a la Policía?  
Lo hemos hecho. En noviembre pasado  implementamos  la primera cárcel sin policía en Bolivia, Cenvicruz. Sólo hay policía afuera, adentro son sólo civiles, como tendría que ser y como es en casi todos los países. Inauguramos Cenvicruz el 4 de noviembre de 2013. ¿Y qué pasó? El 9 de noviembre ya no estaba como director de Régimen Penitenciario. Es muy obvio.
¿Quién es esta gente poderosa?
Eso lo tienen que investigar ustedes, los periodistas. Yo sé cosas, pero sería una imprudencia decirlo. Estamos hablamos de bandas criminales, grupos de narcotraficantes, grupos que manejan la justicia y están en relación con la delincuencia. Yo soy un ciudadano común, de la calle y aquí es todavía peligroso hablar. Tengo que tener cuidado. Lo que sí puedo decir es que no han podido cambiar las cárceles ni ministros ni presidentes de la República de Bolivia ni el Presidente del Estado Plurinacional. Y si no han podido, ¿será porque  algo poderoso  se los impide?
Después de sacar a la Policía, ¿cuál sería el segundo paso?
Hay que poner cámaras de seguridad manejadas por civiles, hay que poner bloqueadores de celulares, hay que establecer un sistema biométrico para los privados de libertad y para las visitas, para que los "amigos de los delincuentes” que aún no están detenidos ya no centren sus actividades en las cárceles. Si corregimos las cárceles va a bajar la inseguridad ciudadana a la mitad. Desde las cárceles se operan los asesinatos, el narcotráfico, redes de prostitución, las extorsiones por robo de vehículos, corrupción y mucho más.
Otro gran problema es el hacinamiento de las cárceles.  ¿Por qué no se construyen más cárceles?
Porque no hay interés. Una cárcel para 500 reos vale 1,5 millones de dólares. La Ley de Seguridad Ciudadana otorga a la policía un 10% del Impuesto Directo a los Hidrocarburos para construcción de módulos policiales y cárceles. Con 2% de este dinero -unos 16 millones de dolares-, podríamos construir 10 cárceles: una en cada capital de departamento.
Pero, incluso si se cambian las cárceles seguiría la corrupción en la justicia...
Corrijamos las cárceles, después avancemos. Hay que mejorar los niveles de ingreso de jueces y abogados, hay que darles suficiente para mantener a su familia. Un juez tendría que ganar el 65% de lo que gana un diputado o senador, unos 12.500 bolivianos. Pero, a este buen sueldo tiene que seguir el control social. Tendrían que poner cámaras en las oficinas de los jueces y juzgados; en las oficinas de los  fiscales para que se sepa todo lo que hacen. Son hombres públicos.
¿Volvería a ser director de Régimen Penitenciario?
Me considero un reformador de cárceles. Busco una reforma penitenciaria desde la sociedad civil, y en eso voy a seguir, no importa si tengo un cargo o no. La bala de plata de la reforma penitenciaria ya ha sido lanzada, no sabemos cuándo llegará el monstruo para desintegrarlo, pero no podrá escapar. Esa es la esperanza con la que vivimos quienes estamos dedicados al penitenciarismo.
¿Espera que el Presidente lo llame otra vez?
Yo enfrenté dos veces al monstruo y fui  vomitado por el sistema; y si tengo que entrar otra vez lo haría; pero ante tanta corrupción y poderes que no permiten los cambios se requiere un mandato presidencial para cambiar las cárceles. El presidente Evo tiene que decir: Cambien las cárceles. Espero que en cualquier momento opte por esta posibilidad. Si no hacemos reformas en cárceles, en 10 años vamos a parecernos a México, donde el narcotráfico ha asumido el poder político en ciertas regiones. La violencia va a dominar en el país.
¿Cuál podría ser el detonante?

No lo sé. En Palmasola han muerto 33 personas el año pasado. La pugna no fue una sorpresa, fue algo que habíamos pronosticado. Hay arsenales adentro, pero está ausente el Estado. En El Abra han muerto cuatro en una balacera. ¿Y qué ha cambiado? El directo, nada más. Esperemos que llegue el momento en que el Gobierno quiera resolver la crisis penitenciaria. Hay que estar listos para ese momento.

HOJA DE    VIDA

Inicios  Fue abogado, juez y fiscal antes de ser designado como director de Régimen Penitenciario en 2006 y 2012.
 Carrera   Abogado. Docente de la UPEA en la ciudad de El Alto.
 Cargos  Fue destituido como director de Régimen Penitenciario en noviembre de 2013. Actualmente es asesor de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias Bartolina Sisa.

Llanos dice que los pobres seguirán en la cárcel
"El indulto es para los ricos narcotraficantes”

Hace dos semanas, la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobó el tercer indulto presidencial del Estado Plurinacional de Bolivia que debe liberar  reos que cometieron delitos menores y así aliviar el hacinamiento de las cárceles. El nuevo indulto va a beneficiar a personas condenadas a penas igual o menores a 10 años que hayan cumplido una cuarta parte de la condena. Delitos como asesinatos, feminicido, corrupción o violación están excluidos, en tanto que  personas que están por la Ley 1008 si pueden beneficiarse.
La ministra de Justicia, Sandra Gutiérrez, espera que con el indulto dentro de un año se  liberen 5.000 de los más de 14.000 presos que hay en Bolivia. Para Ramiro Llanos, exdirector de Régimen Penitenciario, el nuevo indulto es el mejor de los tres que se hicieron bajo el gobierno de Evo Morales. El problema con el primero (2012) era que sólo daba 60 días a los sentenciados para presentar sus documentos y 90 días a los detenidos preventivos para conseguir su sentencia. Así, sólo 280 personas se beneficiaron del primer indulto en lugar de 1.600, como  estaba previsto por el Gobierno. El segundo indulto (2013) daba más tiempo a los privados de libertad, pero -según Llanos- le faltaba un artículo que diga que sólo puede beneficiar a privados de libertad que hayan cumplido una cierta parte de su condena. "Conozco casos de personas que habían sido capturados con varios kilos de cocaína”, cuenta Ramiro Llanos. "Pagaron al juez y al fiscal para que les den  ocho años en lugar de 15 o 20, fueron condenados muy rápido y se beneficiaron del indulto después de unas semanas en la cárcel”. Hasta ahora no hay datos oficiales que dicen quién será liberado con el último indulto. "El Gobierno no quiere dar esta información”, dice el exdirector, "porque  se podría ver que han liberado a narcotraficantes”.
Según las estadísticas de Ramiro Llanos hay 562 sentenciados que van a poder beneficiarse del nuevo indulto. "Ellos sí van a salir”, dice. Además, Llanos cuenta 5.595 detenidos que podrían tener sentencia dentro de un año y también salir de la cárcel con el indulto. Entre ellos, 30% o 1.728 personas están detenidos por la Ley 1008; 1.292 por robo agravado; 504 por homicidio y 466 por estafa. En teoría, un total de 6.157 privados de libertad podrían beneficiarse del actual indulto. Pero eso sigue siendo una teoría. Según las informaciones que recibe Llanos, los privados de libertad van a tener que pagar entre 3.000 y 10.000 a ambos, al fiscal y al juez, para tener condena dentro de un año. "Ni uno va a salir sin pagar, porque los fiscales sólo se mueven con plata”, dice. Por lo tanto, asume que no más de 2.000 privados de libertad van a salir con este indulto, entre ellos muchos que estaban por la Ley 1008, "porque tienen plata”. "El indulto en primer lugar es para los ricos narcotraficantes. Los pobres se quedan en la cárcel”, resume el exdirector.

 "No más de 2.000 privados de libertad van a salir con este indulto, entre ellos muchos que estaban por la Ley 1008”.

"Yo diría que ocho de 10 son corruptos. Jueces, fiscales, y también abogados, la corrupción en la justicia es calamitosa”.

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