Urge adecuar la LOFA a la nueva Constitución Política del Estado

Ideologización y descolonización en las FFAA

Se propone que los jóvenes que aspiran a la carrera militar inicien la misma en el cuartel, si persisten pueden graduarse como sargentos y, si son brillantes, habilitarse para ser oficiales.
viernes, 25 de abril de 2014 · 19:43
Cándido Tancara Castillo,

 periodista

Con esta propuesta moriría el grado de suboficiales, pues no representa nada para la jerarquía militar; sin embargo, los sargentos   al ser técnicos superiores, como lo son ahora en el grado académico, podrían aspirar a una formación técnica tecnológica.

 En las Fuerzas Armadas es posible imponer temporalmente una ideología que  con el cambio de gobierno morirá, pero especialmente es difícil pensar en una transformación estructural -especialmente en las FFAA- pues hay mentalidades conservadoras incrustadas.
El presidente Evo Morales instituyó el lema "Patria o muerte”, "¡venceremos!” el 23 de marzo de 2010 cuando Bolivia recordaba un año más de la pérdida marítima. "Policía y Fuerzas Armadas del Estado Plurinacional… Patria o muerte”, pronunció entonces Morales. Y los uniformados contestaron con diferentes timbres de voz, tonos y fuerza: "¡Venceremos!”.
Desde entonces, los miembros de las FFAA no sólo repiten el lema reivindicado por Fidel Castro y Ernesto  Che  Guevara  sino que son parte de un proceso intenso de ideologización.
Este proceso de ideologización fue profundizado el 7 de agosto de 2013 cuando   Morales afirmó, durante la parada militar en Potosí, que las FFAA dejaron de subordinarse a EEUU desde que él llegó al poder y que cambiaron de una doctrina colonial a una nacionalista, socialista y antiimperialista.
En los primeros días del presente mes, el actual comandante en jefe de las FFAA, Víctor Baldivieso, afirmó que "la misión es constituirse en unas Fuerzas Armadas descolonizadas, antiimperialistas y anticapitalistas  (...) para la aplicación de la doctrina concordante con la agenda patriótica del Estado Plurinacional”.
No hay duda que ahora el proceso de ideologización al interior de las FFAA está en marcha, en una entidad donde no se delibera ni supuestamente se hace política. Sin embargo, así como es una instrucción del capitán general de las FFAA a los mandos superiores hacer repetir el lema en los centros de formación militar y en los cuarteles, con un cambio de gobierno esos coros podrían quedar sin efecto, pues los altos mandos de turno se deben a los gobernantes.
Lo que es imperdonable para la historia de Bolivia es que en una coyuntura como la que se ha abierto con  marchas inéditas de sargentos y suboficiales, no se pretenda adecuar el discurso descolonizador con una transformación completa de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas (LOFA), colonizante, discriminadora y racista.
La adecuación de la LOFA a la nueva Constitución Política del Estado debería partir de los que hablan de descolonizar las FFAA y constituirse en una entidad castrense crítica y contestataria. No se está pidiendo desconocer la jerarquía militar, sólo que el discurso se convierta en  hechos.

Priorizar capacidad
En el Congreso Nacional de Educación de Sucre (2006), que después dio lugar a la actual Ley de la Educación  Avelino Siñani, Elizardo Pérez, cambiada en sus propuestas originales, se pretendió modificar la formación de militares y policías, en el marco de la descolonización, pero sectores  conservadores borraron la idea.
La sugerencia tenía que ver con la creación de una sola entidad formadora de militares. Por ahora hay el Colegio Militar de Ejército (COLMIL), el Colegio Militar de Aviación (Colmilav) y la Escuela Naval Militar de la Armada de Bolivia. Los tres centros de formación de oficiales matriculan en lo posible a postulantes de tez blanca, apellido extranjero y buen dinero. Aunque el presidente Morales logró en más de ocho años que indígenas ingresen justamente a esos centros de formación de militares de élite, pero la situación no es normal. Los egresados de estas entidades siempre podrán aspirar a  los máximos grados de las FFAA.
Sin embargo, también está la otra cara de las Fuerzas Armadas, quizá con más miembros: la Escuela Militar de Sargentos del Ejército,  Sargento Maximiliano Paredes; la Escuela de Sargentos de la Armada,  Reynaldo Zeballos;  y el Politécnico Militar de Aeronáutica,  Subteniente José Max Ardiles Monrroy. Estos últimos pueden aspirar a suboficiales master. A este grado llegan después de 35 años de trabajo, pero no son superiores al grado de subteniente. Alguien podría decir que los jóvenes al ingresar a cualquiera de los centros de formación señalados, ya saben cuál será su futuro y que serán siempre subordinados.
Justamente los actuales centros de formación de militares son la causa de la discriminación y racismo, pues esas instancias se deberían eliminar en un Estado Plurinacional, que tiene como fundamento filosófico la descolonización, dejar los patrones de discriminación importados.
En el Congreso Nacional de Educación de 2006 se propuso que todos los aspirantes a ser militares profesionales, ingresen a los cuarteles, al finalizar el año, se retiren o continúen en las escuelas o institutos de formación de sargentos (en las tres fuerzas) y si en los tres años de formación técnica recibida, los sargentos tienen la pretensión de escalar en la jerarquía militar, entonces los que  mejores calificaciones obtuvieron, estarían habilitados para recibir la formación de oficiales y con ello podrían aspirar a  los máximos grados.
Si así fuera, efectivamente se habría descolonizado a las FFAA, en un gobierno que se dice ser del pueblo y a favor de la reivindicación igualitaria de los derechos en la entidad castrense; en adelante primaría la capacidad intelectual de los postulantes a militares profesionales y quedarían a un lado los requisitos discriminatorios y raciales.
Con esta propuesta moriría el grado de suboficiales, pues no representa nada para la jerarquía militar; sin embargo, los sargentos al ser técnicos superiores, como lo son ahora en el grado académico, podrían aspirar a una formación técnica tecnológica.
Entonces, los sargentos y suboficiales que protestan en las calles ya no tendrían por qué hacerlo, pues desde el primer día de formación cada uno se atendría a su capacidad intelectual para aspirar a un grado militar y en consecuencia desaparecerían las odiadas formas de discriminación en la entidad castrense.
Esta formación de militares podría ser replicada en la Policía Boliviana, en la que   también hay discriminación, pues unos sólo pueden ser sargentos y suboficiales y otros sólo oficiales, jefes y generales.

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