Para abrir el debate

Guerras ganadas o un intento por cambiar la concepción derrotista de la historia

Un historiador sostiene que en la matriz de enseñanza de Bolivia prevalece una mirada derrotista de la historia. Realizó un trabajo en el que identifica las guerras que Bolivia ganó.
viernes, 23 de mayo de 2014 · 21:48
Pablo Peralta Miranda

 Periodista

"Cómo puedes pedir que las nuevas generaciones sean exitosas, que luchen por su país, lo defiendan, lo quieran, lo amen,  si solamente les puedes enseñar la derrota. La ecuación es imposible”.

 "Cómo puedes pedir que las nuevas generaciones  sean exitosas, luchen por su país, lo defiendan, lo quieran, lo amen, tengan el espíritu de la victoria, si sólo les puedes enseñar la derrota. La ecuación es imposible”.
De esta forma, el historiador y politólogo Jorge Abastoflor da su perspectiva  sobre la matriz que a su parecer prima en la enseñanza de la historia en Bolivia, respecto de las guerras y las pérdidas territoriales, en la que él considera que prima una mirada derrotista.
De su lectura se desprende, por ejemplo, que Bolivia  defendió a ultranza territorios, ganó guerras, formó parte de alianzas victoriosas, y hasta fue un país expansionista  (Confederación Perú-Boliviana).
 Está claro que no es fácil imaginar que Bolivia ganó más guerras de las que perdió. Pero este historiador da elementos para al menos  abrir el debate respecto de la forma en cómo concebimos la historia desde la enseñanza.

Los Estados y su historia
Abastoflor, académico de número en la Academia Boliviana de Historia Militar, afirma que los Estados organizados tratan de mostrar a sus nuevas generaciones "que viven en el mejor Estado del mundo”, esto con el fin de crear un sentido de identidad.
Por eso asegura que la historia que se enseña durante la etapa colegial tiene el propósito de contribuir a la creación de la conciencia nacional; es por eso que este  especialista sostiene que esa empresa no debe edificarse sobre la base de una mentalidad derrotista.
No sólo eso, recalca que los Estados optan por imbuir a sus ciudadanos un énfasis en los hechos positivos, tratando de minimizar, en todo lo posible, lo negativo, y hasta algunos, afirma, "oficialmente mienten” no haber sufrido ninguna derrota.
En el caso de Bolivia, identifica que prevalece una matriz histórica "derrotista”. "Por donde se mire: la conquista inca, derrota; la conquista española, derrota; la guerra de independencia, una victoria que parece ser que fuera de otros. La Guerra del Pacífico, del Acre, derrota; del Chaco, derrotas…”, asegura.
 Sin embargo, según este historiador, Bolivia participó en al menos 13 conflictos bélicos, de los que tuvo seis victorias, dos triunfos formando partes de bandos aliados, dos empates, y tres derrotas, una de ellas en la Guerra del Pacífico (más detalles en la infografía).
  ¿Pero a qué se debe este fenómeno de incidir más en las derrotas que en victorias? Abastoflor sostiene que se trata de un proceso acumulativo que nos llevó a que distintas élites que estuvieron en el poder ignoren la historia, traten de borrar "a toda costa los éxitos pasados” con el fin de generar la visión del "renacimiento”, y de que el éxito comenzaba con el nuevo gobernante que alcanzaba el poder.
"Al parecer nos hemos hecho esto a nosotros mismos a lo largo de la historia. ¿Por qué? Por ese afán permanente del renacimiento, de que ahora, conmigo,  comienza lo bueno y lo que había antes era malo”.  

Las  guerras ganadas
La primera guerra ganada, según Abastoflor, es la de Independencia, cuyo triunfo en todos los países del mundo que alcanzaron su liberación por esa vía es considerada como su primera experiencia bélica porque es un hecho soberano.
"Lo que hemos hecho en Bolivia es decir que nuestra Guerra de Independencia la ganó el ejército colombiano libertador (...). Pero debemos darnos cuenta de que ese ejército, comandado por Sucre, ingresa a Charcas y no dispara ni una sola vez, y Bolivia está en guerra desde 1809. ¿Y quién peleó esa guerra? Nosotros, pero rescatamos la figura de Sucre  y nuestros propios héroes combatientes son relegados a segundo y a tercer plano”, afirma.
Otra contienda en la que Bolivia triunfó, según este especialista, es la Guerra de Pacificación del Perú, la cual -dice- no se conoce en su real magnitud, pese a que tras esa experiencia se edificó la Confederación Perú-Boliviana, liderada por Andrés de Santa Cruz. El especialista indica que esta confederación fue "obtenida por las armas”.
¿Por qué no  se menciona esto? Abastoflor afirma que "la forma en que nos han enseñado nuestra historia es pensando que Perú siempre ha sido nuestro aliado, que tenemos lazos inquebrantables, y que cuando llegó el momento conformamos la Confederación Perú-Boliviana. No es así”, afirma.
Otro conflicto bélico donde  Bolivia -como parte de la Confederación Perú-  Boliviana- obtuvo resultados positivos fue en la contienda que se libró contra la Confederación Argentina   (1837-1838). El conflicto emergió cuando Argentina le declaró la guerra  a Bolivia argumentando  que  el  país estaba recibiendo "con brazos abiertos” a rebeldes argentinos que se resistían a la unificación de  las provincias independientes, aunque en el fondo  estaba el interés de Argentina por recuperar Tarija.
   Es en esa contienda en la que descolla el oficial  Otto Felipe Braun, quien lidera victorias  en las batallas de Humahuaca, Iruya y Montenegro. Por ese triunfo, éste obtiene el grado de Gran Mariscal de Montenegro, y Abastoflor sostiene  que  "no hay mariscales en las derrotas, sólo en las victorias”.
Tras desintegrarse la Confederación Perú-Boliviana ocurre otro conflicto que este investigador  anota como uno en los que  Bolivia triunfó. Explica que tiene lugar cuando el presidente de Perú, Agustín Gamarra, invade Bolivia e ingresa hasta La Paz. El entonces presidente de Bolivia, José Ballivián,  acababa de hacerse del poder, y encuentra apoyo de su peor enemigo para frenar esa arremetida, un general que había alistado 1.200 hombres para tomar la Presidencia, y que ante el panorama cede  a esa tropa. Todo termina cuando  Ballivián vence a Gamara en Ingavi.  "El Presidente de Perú  está muerto y todo su gabinete o está muerto o en manos de Bolivia, ¿y no hay guerra?”, se pregunta el especialista.
El investigador también toma en cuenta entre las guerras que Bolivia venció  las ocasiones  en las que el país formó parte de alianzas, como sucedió con  la del Pacífico contra España, y la Segunda Guerra Mundial.
Sobre la primera, relata que en los años 60 del siglo XIX, una flota española intentó  "cobrar daños de guerra” a los nuevos Estados independientes, a nombre de España, elemento que detonó el conflicto.  
Los países inicialmente en contienda fueron Chile y Perú,  y posteriormente  ingresaron en ese   bando Ecuador y Bolivia,  que  evitaron que España pudiera abastecerse en sus puertos. "Bolivia, cuando se gana la guerra, gana también con ellos, por la alianza que se forja”.
Otro conflicto en esa dirección que anota Abastoflor ocurrió en  la Segunda Guerra Mundial (1942-1945), cuando  Bolivia se sumó al bando aliado. Pero el peso específico del país en ese conflicto debe valorarse  en la producción de estaño  (que sirvió para equipamiento, balas y hacer los enlatados de la tropa). Abastoflor relata que la producción boliviana reemplazó  a la de Malasia, que tras caer en manos enemigas ya no pudo abastecer de ese recursos a los aliados, y así formó parte de  los países que configuraron el orden mundial que emergió tras ese conflicto armado.
Dentro de las guerras ganadas, el historiador también sostiene que se debe incluir  el triunfo que Bolivia logró  contra   la Guerrilla de Ñancahuazú a finales de los años 60, experiencia que fue  liderada por Ernesto Che Guevara.

Las que se empataron
Abastoflor sostiene que en el caso de las Guerras del  Acre y del Chaco no fueron conflictos  en los que se pudiera decir que perdió Bolivia, aunque sí perdió territorio. En el primer caso porque, tras dos intentonas separatistas, que fueron aplastadas, y una incursión de 4.000 hombres brasileños a territorio nacional, Bolivia no fue derrotada militarmente, aunque sí se dio cuenta de que no podría enfrentarse con la tropa brasileña que ingresaba al Acre.  
Con ese antecedente, Bolivia firmó con Brasil el Tratado de Petrópolis de 1903, en el que -dice Abastoflor- Bolivia ni se rinde ni acepta la derrota, e intercambia  territorios, aunque Brasil obtiene la parte más grande, "pero todo el norte de Pando pasa a formar parte de Bolivia a partir de ese momento”. Por ello sostiene: "No veo por dónde se la pueda declarar una derrota”.
En el caso de la Guerra del Chaco, este investigador explica que no había fronteras definidas oficialmente, y que  la demarcación que argüía Bolivia casi llegaba hasta la capital de Paraguay, algo que no es concebible en ninguna parte del mundo, y por el lado de los paraguayos sucedía algo similar.
Comenta que luego del conflicto queda también lo jurídico cuando se firma el acuerdo que reza: "Sin vencedores ni vencidos”.

 Un balance necesario  
Después de alcanzar la independencia en 1825, Bolivia está "diezmada”. Abastoflor sostiene que tras esa experiencia, que le dio su libertad de España, de cuatro millones de habitantes quedó con menos de un millón.  A ello -dice- se debe agregar  que no recibió migración, que a diferencia de otros países fue un factor de su consolidación como Estado. Pese a ello -afirma-, Bolivia  logra consolidar un territorio basto, pero con vecinos fuertes como Argentina, Brasil, Chile y Perú.  Precisamente ésa es la mayor proeza que este investigador rescata de todo ese periplo, aunque dice que no se lo valora  como se debería.
"Esa hazaña de sobrevivencia ha quedado enterrada en nuestra historia. La existencia de Bolivia es un milagro de esfuerzo, de sacrificio, de inteligencia, de audacia... Ésta es la historia de cómo pocos se quedaron con mucho”, asegura.
 El debate está sobre la mesa.

Punto de vista
Mariano BaptistA,  historiador
Estoy de acuerdo con que haya un enfoque más positivo en la enseñanza
No es pues  así...  Porque con esa línea de pensamiento habríamos ganado la Segunda Guerra Mundial también, porque éramos aliados de EEUU;  le ganamos a  Japón y Alemania... No se puede llegar a estos extremos.
Me parece positivo lo que dice Abastoflor, pero perdimos territorios inmensos en el Acre,  y Brasil nos dobló el brazo.  Tenía 4.000 hombres ahí para intervenir si no firmábamos posteriormente el acuerdo de Petrópolis. Yo tengo una nota ahí en las Cartas para comprender la historia de Bolivia,  que le manda el Gobierno a Pando, que estaba yendo al Acre, con un descatamento, y le ordena volver porque no se podría enfrentar al Brasil.  
En el caso de Paraguay, evidentemente no hemos perdido lo que decimos, porque  en nuestros mapas coloniales llegábamos hasta Asunción: era  una locura aferrarse a ese tipo de mapas. Pero hemos perdido la parte boliviana del Chaco, que son más de 100 mil kilómetros. Y en el Pacífico hemos perdido la costa. Ésa es una de las pérdidas más dolorosas en la historia de América.
Yo estoy de acuerdo en una cosa: en esos mapas que se les distribuye en las escuelas a los estudiantes, y que muestran las pérdidas territoriales, son muy exageradas pues nuestro territorio no llegaba  tan lejos. Se habla de 2.300.000 kilómetros al nacer la república y es demasiado. No corresponde. También estoy de acuerdo con que haya un enfoque más positivo (en la enseñanza de la historia).  Lo demás habría qué debatir.

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